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hace 3 horas
Exposición en la galería Nueveochenta

Imágenes que se reconstruyen en el tiempo

En la muestra “Imágenes que se desdibujan en el tiempo”, que irá hasta el 16 de febrero, Esteban Peña interviene con ceniza, borrador y sal, fotografías que han marcado la historia de Colombia, varias de ellas, de El Espectador.

Obra “Firma de Acuerdos de Paz con las Farc” (sal), 2017. / Cortesía Galería Nueveochenta

Fotografías que hablan de un momento que quedó grabado en la memoria de todos los que lo vivieron. Imágenes que se resisten a ser olvidadas. Dibujos que cobran vida al ser la reinterpretación de fotos icónicas que marcaron la historia. Todo esto es Imágenes que se desdibujan en el tiempo, una exposición del artista Esteban Peña en la que 16 imágenes son intervenidas para recordar el pasado.

Desde que Peña era estudiante de Artes plásticas en la Universidad de los Andes se interesó por hacer dibujos experimentales y usar recursos que le permitieran hacer “antidibujos”. Un borrador y un lápiz, elementos tradicionales, eran transformados para crear imágenes con contrastes a partir del borrador.

La ralladura de nata, por entonces, se convirtió en uno de sus principales recursos para hacer imágenes sobre un fondo negro. El resultado de este proyecto fue la exposición Imágenes que merecen ser borradas. En adelante se mantuvo fiel a esta técnica y a su idea de interpretar las imágenes a partir de la materia, de lo que son hechas.

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“Para la actual exposición, Imágenes que se desdibujan en el tiempo, decidí tomar otros materiales, además del borrador, para evidenciar lo que nos dicen las imágenes y cómo las interpretamos. El objetivo era que cada una de las 16 fotografías se complementara con el material con el que las reconstruí. Las que están hechas con borrador son imágenes que se refieren a actos violentos. Las que hice con ceniza son las que quedan después de una tragedia. Las que son de sal son las que se relacionan con la reparación o la reconciliación”, afirma el artista bogotano Esteban Peña.

Durante más de un año Peña hizo la curaduría de las imágenes que harían parte de este proyecto. No se trataba de repetir, sino de hacer una selección muy cuidada para que el dibujo tuviera la capacidad de hablar por sí solo, de hacer que el espectador viaje en el tiempo y se interese por saber lo que ocurrió en cada momento.

Líderes sindicales durante la masacre de las bananeras (1928), El pueblo esperando noticias sobre la salud del caudillo (1948), Robo de la espada de Simón Bolívar (1974), Operación Marquetalia (1964), Toma de la Embajada de la República Dominicana (1980), Asesinato de Galán en Soacha (1989) y Autogol de Andrés Escobar (1994) son imágenes hechas con borrador. En estas la muerte, la ausencia y el dolor, para el artista, no deberían borrarse, no tendrían por qué olvidarse.

Las fotografías intervenidas con ceniza apelan a la ruina, la pérdida, lo que ya no está, es el caso de la Batalla en la Iglesia de San Agustín (1862), Hachuelas con las que el general Uribe Uribe fue atacado (1914) y la Retoma del Palacio de Justicia (1985).

Peña también quiso reconocer la importancia de la reparación, fotos como la Marcha de las antorchas (1947), el Voto femenino (1957), la Restitución campesina de tierras: Azadones (1974), Firma de la Constitución (1991), La silla vacía del Caguán (1999) y Firma de Acuerdos de Paz con las Farc (2017) son piezas construidas con sal, como sinónimo de sanación y reconciliación.

“En esta exposición, además de las fotografías que fueron reconstruidas, también presento una serie de videos en los que muestro cómo voy reinterpretando cada imagen y al final les paso una brocha, las destruyo. Así se convierten en imágenes que apelan a la memoria, pero también al olvido. Es una manera de conocernos, de construir una identidad nacional y, a la vez, de no repetir los errores”, cuenta Esteban Peña.

Fueron más de veinte horas de trabajo por cada una de las imágenes; lo que se traduce en días enteros pensando en la obra, en las personas que murieron, en cómo sanar el dolor que ha dejado la guerra, en mirar las imágenes que ya conocemos, pero desde otra perspectiva.

“Para mí la historia es una manera de conocernos a nosotros mismos y reconocer el lugar donde estamos en este momento. Me interesa ver cómo las imágenes nos hablan en el presente y cómo esos ecos del pasado pueden tener resonancia”, aclara el artista.

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La imagen. Ese es el centro de la obra artística de Esteban Peña. Decir las cosas de manera alternativa a las tradicionales, tomar una imagen, reconocerla, reconstruirla y encontrar distintos lenguajes para aproximarse a ella de una manera sensible. Eso es lo que significa el arte para él.

“Creo que entre más contacto se tenga con el arte es mucho más fácil entenderlo o acercarse a él. Entiendo que en algunas ocasiones el medio tiene actitudes excluyentes, pero la verdad es que eso está muy lejos de lo que es su función con la sociedad”, concluye Peña.

La obra del bogotano, que tiene como función reconocer la historia y reconciliarse con ella, tendrá un evento paralelo en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, allí presentará Imágenes que se desdibujan en el tiempo y la serie en video Setenta años después: nuestras memorias del 9 de abril.

 

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