El caos en los hogares empeora el asma en los niños

El estudio realizado por la Universidad de Illions dice que una familia en la que hay diagnósticos de depresión en los padres o en los niños también influye en el desarrollo de la enfermedad.

Varios estudios han encontrado que los niños con depresión y ansiedad tienen peores crisis de asma Kristy Faith / Flickr CC

Un hogar disfuncional y ruidoso, en el que es difícil relajarse y encontrar momentos de tranquilidad es un ambiente propicio para que los síntomas del asma en niños aumenten de forma acelerada y sea difícil manejar esta afección.

Además, la depresión y la ansiedad están directamente relacionadas con el bajo control que los padres pueden tener sobre el asma. Se presentan episodios de crisis frecuentes y la necesidad de medicamentos permanentes, convirtiéndola en una enfermedad crónica.

"Los niveles más altos de caos, la falta de organización o las rutinas establecidas, parecen ser un camino que une la depresión de los padres y el mal control del asma infantil", dijo Sally Weinstein, profesora asociada de psiquiatría clínica en la Universidad de Illinois en Chicago y una de las autoras de la investigación publicada en la revista Pediatrics.

La investigación

El asma es una enfermedad crónica infantil, que se presenta con mayor frecuencia en niños y jóvenes de zonas urbanas con escasos recursos. En el caso de Colombia, se presentan al menos 580 casos por cada 100 mil niños. (Le sugerimos: 4 millones de casos de asma en niños, otro mal de la contaminación)

El objetivo de la investigación era analizar la relación de factores psicosociales como la relación entre los padres y la depresión infantil; la depresión de los padres y el trastorno de estrés postraumático (TEPT); y la cotidianidad familiar y el control de la enfermedad, como una vía que vincula la depresión de los padres y el desarrollo del asma.

Para este estudio, financiado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos, se analizó una muestra de 223 niños entre los 5 y los 16 años, acompañados de uno de sus padres.

A través de entrevistas individuales, los investigadores recopilaron datos sobre la depresión, el TEPT y el caos familiar. En la entrevista calificaron 15 afirmaciones como: "no importa cuánto nos esforcemos, siempre parece que estamos llegando tarde", "por lo general, podemos encontrar cosas cuando las necesitamos", “parece ser apresurado" y "nuestra casa es un buen lugar para relajarse".

Para evaluar el nivel del asma se les preguntó a los padres sobre la limitación en la actividad física de los niños debido a la enfermedad y a los medicamentos que deben consumir. Se realizó una prueba de control del asma que consiste en una encuesta estandarizada que evalúa la gravedad y los síntomas del asma en los niños. (Lea también: Hasta el 38% del asma infantil se atribuye a la contaminación del aire)

En los resultados, encontraron que cuando un padre está deprimido es más difícil mantener las rutinas familiares funcionando y aún más difícil manejar las demandas diarias de cuidar el asma de sus hijos, lo que puede requerir múltiples medicamentos para evitar las crisis. "Vimos que en las familias con mayor caos en el hogar el control del asma infantil tendía a ser peor”, agregó la profesora Weinstein.  Sin embargo, los síntomas del trastorno de estrés postraumático no tuvieron relación con la enfermedad.

Molly Martin, investigadora principal del estudio, añadió que pediatras y especialistas en asma deben considerar y abordar la depresión de padres e hijos y brindar apoyo para optimizar las rutinas cotidianas como un mecanismo para ayudar a mejorar el control del asma en los niños.