Sebastián Cardona Sierra, realizador audiovisual y periodista

¿Cómo se elaboran las “Leyes del mundo”?

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El joven realizador colombiano investiga para el Canal del Congreso leyes ejemplares que han transformado la vida en países de los cinco continentes.

¿Cómo se decidió a realizar el programa?

Encontré en mi búsqueda entidades y organizaciones internacionales que otorgaban una suerte de “premios Óscar” para las leyes, y entendí que todas esas iniciativas ejemplares debían tener cabida en la televisión nacional, para que los ciudadanos conocieran otras realidades e hicieran click con nuevas formas de concebir la política, la organización de las instituciones y la innovación institucional. Así nació Leyes del mundo.

¿Cuáles son las leyes más curiosas y singulares que ha encontrado?

He investigado más de 50 leyes, y una de las más curiosas es la que asegura el manejo inteligente del agua en el Estado de Israel. Encontrarse con que un país desértico es una potencia en manejo inteligente de los recursos hídricos, y que tienen tecnologías de avanzada capaces de generar lluvias artificiales, sembrando nubes, no es muy común. Otra ley llamativa es la que promovió la agricultura urbana en Cuba. Gracias a esta ley, sobrevivió al hambre, consecuencia del aislamiento comercial al que la condenaron los EE. UU. De evaluarse el impacto de esta ley y aplicarse en Venezuela, la situación social podría ser más tolerable en ese país.

¿Cómo escoge los temas del programa?

Todos los programas que realizamos tienen particularidades que las hacen destacables. Por ejemplo, uno que desarrollamos sobre las industrias creativas en Suecia. Nos llamó la atención el Museo del Fracaso, que recoge las experiencias frustradas de emprendedores suecos, para que los siguientes no cometan los mismos errores. Descubrimos también que no todas las políticas ejemplares proceden del Primer Mundo. En países poco conocidos, como Ruanda, en África, surgió la política de protección de los bosques. Fue la primera nación en establecer la eliminación de las bolsas plásticas.

¿Leyes que marcan un fuerte contraste con nuestra realidad?

Bueno. Cabe aclarar que en Colombia, hay leyes bien diseñadas, esfuerzos legislativos muy bien logrados. Pero hay dos problemas de base: una exagerada cantidad de leyes que van en contravía unas de otras y una pobre o nula aplicación de muchas de ellas. La letra muerta es una endemia nacional. En Costa Rica hay una legislación ejemplar en torno a la preservación de la biodiversidad. En Colombia, movimientos como “conservadores de vida” dan prioridad a los temas que comprenden la preservación del medio ambiente y son fundamentales para el desarrollo de una sociedad más equitativa e incluyente. Esos ambientalistas son, por ejemplo, los autores de la ley que promueve los corredores ambientales, para que los animales transiten con total tranquilidad por puentes diseñados para ellos, sin ser arrollados en las carreteras. Pero también hay políticas que son muy distantes de nuestra realidad. El campo sigue siendo uno de los sectores más desatendidos por el Estado, siendo lo agrícola, por sistema climático y extensión de los territorios, nuestra verdadera vocación. La agricultura orgánica, por ejemplo, ha revitalizado el campo en algunos estados de la India, como Sikkim. Aquí, la falta de políticas adecuadas hace que la vida rural sea cada vez menos deseada por las nuevas generaciones.

¿La sociedad más perfecta?

Hablar de una sociedad perfecta es utópico. Cuando evidencia progresos en algunas áreas, tiene carencias en otras. Sin embargo, las que más se acercan a un modelo justo, en donde todos sus ciudadanos tienen oportunidades de emprendimiento, bienestar, salud, educación y pensión digna, entre otras, son las sociedades nórdicas: Islandia, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia y Suiza. En estas naciones existe una profunda consideración por el bienestar de sus ciudadanos, sumada a una cultura del emprendimiento y el trabajo meritocrático. Aunque los impuestos son altísimos, los ciudadanos consideran que están bien invertidos por los gobiernos, en la estructura social, y la infraestructura del país. Por supuesto que sufren de problemas, pero preocupaciones como las de nuestro día a día, hace muchos años son parte del pasado en esos países.

¿Leyes que hayan logrado combatir eficazmente la corrupción?

En Singapur una ley logró erradicar la corrupción en menos de 20 años; ¿el secreto? La atacaron directamente, atacaron a los corruptos. No hubo excepciones. Sobre todos aquellos de los que se tenían pruebas sólidas fueron ajusticiados, eliminados físicamente. ¿El resultado? En menos de 20 años Singapur pasó de ser un país pobre y tercermundista, a una de las naciones más prósperas del mundo. El primer ministro que estableció esta política decía: “Si quieres acabar con la corrupción, debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”. Pero esta es una solución extrema que no aplica en nuestro caso. La pena de muerte siempre ha sido rechazada en Colombia, la eliminación física de los corruptos es tildada en términos casi generales como un acto fascista por muchos sectores de la sociedad.

¿Qué otras conclusiones y reflexiones le han dejado los primeros 20 capítulos de leyes del mundo?

Puedo resumirlas en tres: los países con menos habitantes progresan más rápido, tienen una mejor calidad de vida y se hacen ricos más rápido que países más habitados. En este asunto de las leyes, las comparaciones no son odiosas, son relativas: hay leyes que claramente no son exportables. Aplican por múltiples factores sociales, demográficos, económicos o culturales exclusivamente para una nación o territorio. Otras leyes serían perfectamente adaptables a cualquier país del mundo, probablemente con óptimos resultados. Solo falta voluntad política para promulgarlas y ejecutarlas. Las leyes, políticas, iniciativas e innovaciones ejemplares no siempre proceden de los países del Primer Mundo; muchas de las leyes que estudiamos en el programa proceden de países como Palau, Ruanda, Estonia, Islandia, Costa Rica, entre otros. Hacer las cosas bien, procurando el bienestar de los ciudadanos, no es un asunto geográfico o económico, es un asunto de voluntad política y compromiso social.

¿Temas en investigación?

Hay un problema de salud pública que no está en la agenda prioritaria ni de los gobiernos, ni de las campañas políticas, y se trata de la salud mental. Según recientes informes de la Organización Mundial de la Salud, el 25 % de la población del planeta sufre de trastornos mentales. Son casi 2.000 millones de personas. En una próxima entrega presentaremos los países que diseñaron políticas ejemplares para luchar contra las enfermedades mentales.

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