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El encuentro fue en el Club Valledupar, pero bien pudo haber sido bajo un palo e’ mango en cualquier patio parrandero del barrio Cañaguate, o en alguna casa campo, al sur de la ciudad, o en una casa acogedora de Patillal. Varios amigos nos dimos cita allí, esa noche fresca, para asistir a la liturgia de una parranda vallenata como Dios manda, entre amigos –valga la redundancia–, para renovar el voto sagrado de la amistad y para escapar por un momento a los avatares de la vida cotidiana.
Su entrada al recinto fue impecable. Con la elegancia y el donaire característicos de las mujeres de esta tierra, especialmente de esa región que conecta los pueblos de Barrancas, Papayal y Oreganal, en el centro de La Guajira. Armada sola con su bella voz y vestida para la ocasión, entró micrófono en mano cantando los versos sublimes de “Noche sin lucero”, la mejor canción que ha compuesto el maestro Rosendo Romero: “Quiero morirme como mueren los inviernos/ bajo el silencio de una noche veraniega/ quiero morirme como se muere mi pueblo/ serenamente, sin quejarme de esta pena”. El auditorio entre atónito y sorprendido por la entrada inesperada, estalló en aplausos.
La acompañaba en la guitarra el Rey Vallenato de la Canción Inédita, Leo Salcedo, un bajo, una pequeña percusión compuesta por conga, tumbadora, caja vallenata, cajón peruano y una armónica para algunas canciones. Sí, el rey supremo, el acordeón, sobraba esa noche, reservada para una velada acústica, íntima y sentimental, donde su voz hipnotizaba a todos y llenaba cada rincón del abarrotado recinto. Tras la primera canción, Eliana Gnecco nos “confesó” que Jorge Oñate le cantó recién nacida “Noche sin lucero”, en una serenata que su padre le puso para celebrar su nacimiento, mostrando así que ya su destino estaba marcado por la música y el canto.
Lo que vino después fue un inigualable recital de canciones icónicas como “Camino largo”, “Mil Razones”, “Enamórate” (de Gustavo Gutiérrez), “Ven conmigo” (de Luis Egurrola), “Tú” (de Nando Marín), “Por eso estoy aquí” (Chiche Ovalle), “Dónde” (Leandro Díaz) y “Panorama” (Adriano Salas), que ella cantaba sin premura, tomándose los tiempos para hacer los acentos donde había que hacerlos, en una demostración de que su canto parecía tener un poder sobrenatural para detener el tiempo y sumir al auditorio en una especie de trance místico. La versatilidad de su voz quedó evidenciada cuando –rompiendo el libreto– interpretó “Brindis”, del compositor José Adolfo Verde, popularizada por la mexicana Thalía.
Eliana pertenece a una constelación de mujeres que han incursionado en el canto vallenato, desde una óptica lírica como Rita Fernández, la gran pionera, y que se caracterizan por su gran afinación y su sensibilidad interpretativa. Vale mencionar, entre otras, a Sandra Daza y su potente voz, Olga Martínez Urbina, Margarita Doria, Karen Lizarazo y Ana del Castillo. A propósito, varias de ellas se unieron recientemente y “prestaron” su voz para rendirle homenaje a Consuelo Araújo Noguera, en la canción “Todas Somos Cacica”, de autoría de Leo Salcedo.
Por más de 15 años en la radio, no soy bueno para trasnochar, y apenas hubo una pausa en el recital de Eliana, me “escapé” de esa noche mágica, no sin antes dejarle “abonado” a mi compadre Carlos Pimienta mi aporte de lo hasta entonces consumido. Pero, parece que mi compadre se emparrandó o algún mesero avispao le cobró doble porque al día siguiente me llamaron del club a cobrarme la cuenta que yo ya había pagado. A estas alturas de mi vida, donde los amigos verdaderos los cuento con los dedos de la mano y sobran dedos, preferí perder la plata que el amigo y pagué de nuevo.
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Mario Giraldo(196)•27 de octubre de 2026 – 16:44Hizo bien en pagar de nuevo, con eso demuestra ud una integridad que ojala sus amigos aprecien. Gracias por recordarnos ese repertorio de canciones tan sentidas…
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Atenas(06773)•27 de octubre de 2026 – 07:37Ey, Andrés A., así suele ser o suceder en esas noches de parranda en las q’ no falta el avivato, de seguro un petrista, q’ le está echando el ojo a lo q’ es ajeno. ¡Son tan corrompidos como solidarios! Atenas
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luis alejandro(3563)•27 de octubre de 2026 – 15:41Sí, porque muy seguramente avivatos de derecha o fascistoides no hay y nunca han existido en esta tierra… Jjjjjjj
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PEDRO JUAN(90741)•27 de octubre de 2026 – 11:13Solo bla, bla, bla, bla. Cero argumentos.
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leunamuno(9808)•27 de octubre de 2026 – 07:15Tan raro, en Colombia donde todo es felicidad…. bueno sí, entre lo maluco.
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DONALDO(67774)•27 de octubre de 2026 – 06:30Siempre sobran dedos en una mano a la hora de contar los verdaderos amigos.