26 Nov 2021 - 5:00 a. m.

Argelia no se estanca; al contrario, avanza

En la página web de su periódico del 17 de noviembre de 2021, el señor Marcos Peckel firmó, con el título “El nuevo Medio Oriente”, un artículo evocando a mi país, Argelia, en términos injustos e inexactos. Lejos de cualquier controversia, esta contribución tiene como objetivo corregir estas inexactitudes y dar a los lectores y amigos colombianos una fiel descripción de la situación en Argelia.

Primero, la afirmación de que el país está estancado y experimentando una “inestabilidad política” está fuera de lugar. Al contrario, Argelia está experimentando una dinámica a su propio ritmo y reflejando sus propias realidades políticas, económicas y sociales.

En el ámbito político, luego del movimiento pacífico de febrero de 2019, Argelia ha llevado a cabo recientemente varias elecciones importantes:

- Una elección presidencial en diciembre de 2019, organizada bajo el sello de regularidad y transparencia que llevó a la elección del Sr. Abdelmadjid Tebboune a la suprema magistratura.

- Un referendo, organizado en noviembre de 2020, que marcó una profunda reforma de la Constitución.

- Una elección legislativa anticipada, organizada el 12 de junio de 2021.

Todas estas operaciones electorales respondieron tanto a las aspiraciones y demandas expresadas por parte del pueblo argelino, como al programa electoral del presidente Tebboune.

Argelia tendrá el próximo 27 de noviembre elecciones locales para la renovación de las Asambleas Populares Comunales y Departamentales.

A niveles económico y social, Argelia está dando pasos para concretar reformas económicas basadas en el incremento de recursos financieros diferentes a los de los hidrocarburos. Este tipo de recursos ha alcanzado, por primera vez desde 1962, los US$4.000 millones, sin que esto signifique abandonar el carácter social del sistema argelino basado en la solidaridad con los estratos sociales más desfavorecidos.

Finalmente, sugerir que Argelia rompió relaciones diplomáticas con el vecino Marruecos, debido al conflicto en el Sahara Occidental, constituye un malentendido no solo de la historia de las relaciones entre los dos países, sino también de la propia cuestión saharaui.

En realidad, la decisión soberana de Argelia de romper relaciones con Marruecos se debe a una serie de actos hostiles que socavan la soberanía, la integridad territorial y la cohesión social de Argelia.

El conflicto del Sahara Occidental está en la agenda de la ONU desde por lo menos 1963, en calidad de territorio no autónomo; su estatus definitivo debería resolverse de acuerdo con la legalidad internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Por lo tanto, este conflicto no es el motivo para romper las relaciones argelino-marroquíes.

Ahmed Hachemi. Embajador de Argelia en Colombia.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

Comparte: