Sobre una columna
Con sumo asombro leo la última columna de Hernando Gómez Buendía para El Espectador donde, con una serie de argumentos inconexos, afirma que el paro fracasó.
Le quiero decir que fue gracias al paro y a los jóvenes colombianos, desaparecidos y muertos, que se bloqueó el esperpento de la reforma tributaria que pretendían sacar en medio de la pandemia y cuyo único objetivo tecnócrata y neoliberal era acabar con la clase media colombiana, socavando aún más las instituciones y la Constitución de Colombia. Esto, en el país más desigual de la región, del cual la OCDE calculó que se necesitan 11 generaciones de colombianos para alcanzar un nivel de igualdad aceptable, cifra que se ha triplicado con Duque.
¡El paro no fracasó y las vidas de los jóvenes colombianos no fueron en vano! Resulta incomprensible que adelante el argumento del fracaso del paro, reflexión que sólo se puede lograr desde una posición elitista y desinformada de las nuevas realidades del país. Si acaso el paro tuvo un fracaso fue la posición y respuesta violenta del Gobierno al movimiento social. Ese sí fue un fracaso total y absoluto, inclusive a nivel internacional. Acaso no vio que nombraron a Ordóñez el encargado de Derechos Humanos frente a la CIDH: otra aberración del presidente más básico e ignorante de la historia de este país.
Falta mucho de la realidad y de la verdad del país en el listado de sus argumentos escuetos y generalizantes. Aquí hay que ver la complejidad, los detalles y los matices de una sociedad que se muestra como un imposible histórico para la paz, la convivencia y el desarrollo.
Por otro lado, ¡los movimientos sociales están más vivos que nunca! Su liderazgo sociopolítico es mucho más eficiente que el acabado poder movilizador de los partidos políticos, maquinarias hoy incapaces de producir ningún liderazgo y que sin lugar a dudas desencantan tanto a la juventud y a la gente, con todas las consecuencias que esto trae para nuestro sistema de partidos y nuestra democracia.
El paro no fracasó y los que fracasamos fuimos todos nosotros como país. Si hay que hablar de fracasos: fracasó Colombia.
Daniel del Castillo Rengifo. Politólogo, Universidad Paris I Panthéon-Sorbonne. Especialista en Latinoamérica de CLACSO.
Sobre un editorial
Concuerdo con el editorial titulado “Estallidos que nos mantienen atados al pasado” en un 90 %, salvo con la frase “hay que apostarle a la paz”, como el remedio contra el narcoterrorismo. Frase vaga, sin alcance claro. ¿Se refiere a la paz firmada contra la voluntad popular? ¿Con qué paz se enfrentan los ataques narcoterroristas? Útil sería preguntar a democracias como la francesa, británica o alemana sobre el tema. Nuestro más que justificado anhelo de paz no puede confundirnos.
Patricia Dávila de Navas.
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