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Como lector permanente los fines de semana del diario El Espectador, tengo tres comentarios sobre lecturas recientes que nos han puesto a dialogar con los amigos y que comparto con ustedes.
1) El editorial del domingo 3 de diciembre sobre la reforma a la salud no aporta mayor análisis, mas allá de reiterar que una reforma sí, pero no así; que requiere mayores consensos y debates. Eso lo venimos escuchando hace más de un año y no he visto reforma que haya tenido más debates, opiniones expertas y correcciones, pero el editorial cae en lugares comunes que no permiten que la reforma avance, en especial cuando se tocan los recursos que les gira el Estado a las EPS y que ellas no pagan a las IPS y los hospitales. Parece que existieran intereses bien engavetados que generan desconcierto, para que nada cambie.
2) Escucho, veo y leo por todas partes los logros de la Alcaldía Mayor de Bogotá en estos cuatro años de gobierno de Claudia López y todos suenan espectaculares, pero cuando vemos los problemas gruesos de la cuidad, siguen sin resolverse, así la publicidad nos presente maravillas. La inseguridad es un flagelo en aumento. La invasión del espacio público es un karma que no se toca, para no contrariar a futuros electores. El transporte público es cada vez más caótico (súbase a un Transmilenio a las seis de la tarde en la Caracas para ver lo que es sufrir algo que debería ser un tranquilo retorno a casa). Se le abonan otros aciertos, pero los estructurales se quedaron sin resolver.
3) El especial que consultó a los columnistas sobre su cambio de opinión en algún tema de los que escriben y que ahora consideran de otra manera me pareció un buen ejercicio de comparación para quienes los hemos seguido varios años. Esperaba que algunos tan monotemáticos como Felipe Zuleta, que no tiene ningún otro tema que hablar mal de Petro, encontraran otros análisis. Leo con atención a Piedad Bonnett, Santiago Gamboa, Héctor Abad, Fernando Araújo, Rodrigo Uprimny, Lariza Pizano y Tatiana Acevedo, entre muchos otros, y veo su esfuerzo por encontrar y desarrollar diversos temas cada ocho días, pero este señor Zuleta solo tiene el tema de Petro, incluso para descalificarlo con los epítetos que dice ahora que su cristianismo no le permite. En contraste, qué delicia leer columnas como la de Julio César Londoño sobre James. ¡Qué escrito!
Enrique Espitia León.
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