25 Jan 2023 - 5:02 a. m.

La persecución de Uribe a Iván Velásquez

“Guatemala se demoró en expulsar a Iván Velásquez”. “Cuando leí la noticia de que lo expulsaban dije: ‘están en lo correcto. Lo debieron hacer hace mucho rato’”. “Comprensible la decisión de Guatemala de expulsar a Iván Velásquez, acusado de ofrecer dádivas a presos para acusar inocentes” (ver). Estas fueron las expresiones malintencionadas de Álvaro Uribe en entrevista con un informativo de televisión de ese país (agosto de 2017), ante la defenestración del reconocido jurista antioqueño que residía en ese territorio, no como un inmigrante cualquiera ni como un delincuente fugitivo sino como representante del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon (ver). Nadie más ni nadie menos. El presidente de Guatemala era Jimmy Morales. Este tomó la grave opción de maltratar a la ONU declarando persona no grata a Velásquez y de darle, de paso, un golpe de muerte a la Comisión Internacional contra la Impunidad, CICIG, que dirigía el colombiano, un año después de que este organismo y la Fiscalía local abrieran investigación por malversación de fondos públicos, es decir, por corrupción, contra varias personas, entre ellas, José Manuel y Samuel, hijo y hermano del mandatario guatemalteco (ver).

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A los periodistas flojos que entrevistaron a Uribe no les pareció importante preguntarle su opinión sobre el conflicto de interés del mandatario guatemalteco quien no tuvo empacho en abusar descaradamente de su poder para liquidar al investigador de sus familiares y con ello, garantizarles impunidad. Esto sucedió dos años más tarde (2019), con Morales aún en la Presidencia, cuando sus parientes fueron declarados “inocentes” por una justicia doblegada ante el “pacto de los corruptos”, como se denomina, en esa nación, la unión de los políticos con prontuario, que surgió como reacción a la tarea de Velásquez y de la fiscal de aquella época, Thelma Aldana, quien recibió asilo político de Estados Unidos por la persecución que también montaron en su contra los que han inventado un expediente espurio para afectar al ministro de Defensa (ver).

Jimmy Morales ascendió a la presidencia de Guatemala tiempo después de que la CICIG y la fiscal Aldana demostraran ante los jueces que el presidente en ejercicio, Otto Pérez Molina y su vicepresidenta Roxana Baldetti, habían cometido delitos de defraudación de impuestos de aduanas cobrando coimas. Ambos terminaron condenados y en prisión. En una entrevista que le hicieron a Pérez Molina, ya en la cárcel, le recordaron un episodio que había contado antes: “usted comentó una vez que un grupo de empresarios le advirtió sobre la llegada de Iván Velásquez y que no escuchó el consejo. ¿Puede contar cómo fue y qué le dijeron? Pérez Molina contestó: “realmente fue un mensaje del presidente Uribe. El presidente Uribe, lo que mandó a decir, fue que tuviera cuidado con el señor Iván Velásquez…Ese fue un descuido tremendo (mío)…” (ver).

Las infamias de Uribe contra el hoy miembro del gabinete ministerial incluyen la afirmación, repetida por él N veces, de que el jurista colombiano “ofrece dádivas a presos para acusar inocentes”. Pero la International Bar Association, IBA, lo consideró merecedor del premio mundial de Derechos Humanos que les otorga a los abogados de mayor prestigio “como un reconocimiento a su dedicación a la Justicia y teniendo en cuenta su contribución a la lucha contra la corrupción” ¿Por qué será que la descripción de Uribe sobre la actividad delictiva que le atribuye a Iván Velásquez no coincide, ni de lejos, con las apreciaciones de Ban Ki-moon ni de los jueces de la International Bar Association? Paradójicamente, quien conoce bien el delito de compra de testigos o de “ofrecer dádivas a presos…” es el propio jefe del Centro Democrático puesto que él viene siendo, precisamente, procesado por ese ilícito, acusado de cometerlo por dos salas diferentes de la Corte en fechas distantes y con magistrados distintos; por una jueza de la justicia ordinaria y aún pendiente de lo que falle una segunda togada. Resulta que, por orden judicial, el Estado colombiano tuvo que pedirles disculpas a Velásquez, a su esposa y a sus hijos por la “persecución” ilegal a que fueron sometidos en los gobiernos de Álvaro Uribe cuando el extinto DAS (de Inteligencia oficial), miembros de la Policía y altos funcionarios de la Casa de Nariño que informaban a su jefe, se coligaron para espiar, penetrar su residencia, hacer montajes y crearle falsos expedientes al investigador (ver). Y, ¿Por qué el odio de Uribe Vélez al jurista? Tal vez porque, en desarrollo de sus pesquisas, Iván Velásquez siempre ha estado muy, muy cerca de la verdad.

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