Publicidad

Recordar es vivir

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Francisco Gutiérrez Sanín
27 de noviembre de 2020 - 03:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

A raíz de mi columna de la semana pasada, en la que dije que había que ir más allá de los marbetes políticos, unos amigos me preguntaron amablemente si en serio yo creía que las nociones de izquierda, centro y derecha habían caducado. A lo que respondí que no. Primero, por autoprotección: a cuántos académicos no he visto proclamar con gran entusiasmo su final, para encontrarse al día siguiente con que los principales actores del sistema político estaban usándolas para definirse. Segundo, porque creo en la evidencia: en todo el mundo la identificación en el eje izquierda-derecha está dando muestras de renovada vitalidad.

Ese espectro es, pues, un índice importante; no menos, pero tampoco más, que eso. Decir que alguien está en “el centro” o “a la derecha” es un poco como ponerse una cita diciendo: “nos vemos en Chapinero”. La probabilidad de encontrarse es aún muy baja. Basta con ver la experiencia histórica para entender que hay izquierdistas que han sido una bendición para sus países y otros, un desastre. ¿Candidatos a la primera categoría? Los uruguayos José Batlle y Pepe Mujica, el boliviano Evo Morales, el comunista italiano Enrico Berlinguer, los socialdemócratas suecos. En la otra podrían estar personajes como Maduro o, mucho peor, el genocida camboyano Pol Pot. Algo análogo puede decirse de los centristas. Centrista convicto y confeso fue Carlos Lleras. ¿Los estadounidenses Franklin Delano Roosevelt o Lincoln cabrían en la izquierda o en el centro? Pero centristas fueron también Andrés Pastrana, esa agresiva nulidad, y junto con él los que encabezaron toda la serie de horrores que vivió nuestro país hasta que llegó Álvaro Uribe: pues, como otros innovadores genuinos, este significa tanto una culminación como un comienzo. Incluso para la derecha tengo contraejemplos: el general Park en Corea del Sur impulsó y profundizó una reforma agraria muy radical, mucho más de lo que se ha siquiera planteado en nuestro continente, poniendo así en movimiento un extraordinario proceso de desarrollo acelerado.

A eso se refería mi observación sobre los marbetes: en ciertas coyunturas críticas, de pronto sea mucho más fácil conversar en serio y ponerse de acuerdo sobre X o Y problemas concretos que sobre los marbetes.

Estas no son cavilaciones del todo ociosas. A veces saber ponerse de acuerdo es importante. A veces hacerse querer es importante: ¿no constituye eso una destreza política fundamental? A veces hacer gala del simple buen sentido darwiniano —sobrevivir es chévere— es prioritario. ¿Ejemplos? Un frío noviembre como este nació en Alemania (1918) la República de Weimar. Su dura historia estuvo marcada por dos grandes partidos obreros (socialdemócratas y comunistas) que se odiaban apasionadamente entre sí. Weimar también abrigó múltiples matices de centristas, los cuales tenían pánico tanto de socialdemócratas como de comunistas. Y había una cantidad de corrientes de derecha, algunas más agresivas y excluyentes que otras, que competían ferozmente por una misma base.

Estas gentes tenían grandes razones para recelar de las demás. Los comunistas decían que los socialdemócratas eran idénticos a Hitler: el término oficial era “socialfascistas”. Los socialdemócratas y liberales tampoco eran la mata de la amabilidad. Creo que fue el clásico de las ciencias sociales Max Weber quien dijo de los dos líderes comunistas tempranos, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, que el primero debería estar en un asilo y la segunda en un zoológico (las y los lectores podrán sacar sus conclusiones de esta diciente dicotomía).

Tenían, pues, todas las razones del mundo para no quererse. Muchas más, ciertamente, que diferentes corrientes en nuestro contexto. También tenían otras muy, MUY simples —como seguir en el juego— para converger. Sólo que se dieron cuenta de lo segundo demasiado tarde. Llegó Hitler y arrambló con todo: rojos, rosados, verdes y azules.

Obvio, cada experiencia histórica es única. Hitler lo era. Pero si hay una derecha extremista buscando perpetuarse en el poder, es bueno acordarse de cositas como estas.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Julio(87145)27 de noviembre de 2020 - 10:15 p. m.
Muy pertinentes su reflexiones y citas históricas para entender muchos aspectos de la política y que muy bien hacen para estos momentos aciagos que tenemos en Colombia con una ultra derecha bien envalentonada y una izquierda cada vez más dividida, y lo que es más grave, dándose pata y codo a su interior.
Fredys(11869)27 de noviembre de 2020 - 09:55 p. m.
Vente años votando por la derecha sin un ápice de cuestionamiento sobre sus políticas atroces, hasta que llegaron Petro y Robledo, y me hicieron abrir los ojos. Hoy, Robledo claudicó, como muchos otros que lo han hecho, abandonando a mucha gente que lo seguía por sus tesis progresistas. Ahora, solo nos queda Gustavo, un hombre curtido en las luchas sociales, con una vision de pueblo, de cambio.
Alberto(3788)27 de noviembre de 2020 - 09:34 p. m.
Magnífico análisis, excelentes ejemplos.
Berta(2263)27 de noviembre de 2020 - 08:04 p. m.
Soy de centro, mi candidato es H de la Calle Lombana. Ni con el reo de las 1500 ha, 200 baldíos de la nación, y posiblemente genocida, ni con Petro, el arrogante, machista y mentiroso. Los dos son iguales de polarizantes, incitan al odio. Dejé de creer en Petro cuando votó por Ordoñez; ese día entendí que lo único que le interesa es su "gloria y poder" personal.
cristina(c6x7w)27 de noviembre de 2020 - 03:12 p. m.
Hummmm pa pensarlo muy bien y entenderlo mucho más... por que este país ya no aguanta tanta godarria sustento de su mortal génesis como estado... eso de tener que comer mi...erda y dar las gracias no va más... por allá cuando la poco santa y solapada pecadora de la iglesia mandaba tal vez... hoy muchos jovencitos pensando... en buena hora
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.