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Tasas de interés y una periodista con buena puntería

Gonzalo Hernández

05 de octubre de 2020 - 10:00 p. m.

En temas económicos, los medios de comunicación se pifian algunas veces con sus preguntas (y sin duda, nosotros los economistas con las respuestas). Hace unos días, sin embargo, una periodista me preguntó si la reducción de la tasa de interés del Banco de la República se había traducido en lo que uno esperaría con optimismo: un abaratamiento del crédito para los colombianos. Buena intuición y buena puntería de la periodista.

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La respuesta corta a su pregunta es que no mucho.

Hay que empezar reconociendo que el Banco de la República ha disminuido la tasa de interés de política monetaria durante la pandemia. En marzo de 2020, esa tasa era 4,25%. Recientemente la dejaron en 1,75%. Podemos contar, entonces, una caída de 2,5 puntos porcentuales.

No obstante, la tasa promedio de colocación, a la que el sistema financiero les presta a los colombianos, se redujo en menos de un punto porcentual. Mientras el banco central ha abaratado el crédito para los bancos, estos apenas bajaron la tasa de interés de 10,26% a 9,51% (0,75 puntos porcentuales). Obviamente, no se trata de un alivio sustancial en los costos crediticios de los colombianos. Y a esto se le puede agregar el que muchos ni siquiera pueden acceder al crédito que necesitan para capotear la crisis.

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¿Razones? La insuficiente competencia en el mercado financiero e ineficiencias en la canalización de recursos son probablemente parte de la historia. Lo cierto, eso sí, es que la efectividad de la política monetaria puede ser muy diferente cuando se busca enfriar una economía recalentada a cuando se busca activarla en medio de una crisis. Una cosa es tirar de una cuerda y otra empujarla (como está ocurriendo ahora).

La efectividad de la política monetaria colombiana ante la coyuntura actual está cuestionada. Se necesitan medidas menos convencionales y mucho más agresivas que la disminución de tasas del banco central. Tomen en serio la idea de una emisión que financie directamente el gasto del Gobierno, con instrumentos que se enfoquen a la generación de empleo y, de ninguna manera, a llenar algunos bolsillos ya llenos.

La periodista de buena puntería quiso saber también qué había pasado con las tasas de captación (aquellas que el sistema financiero les paga a los ahorradores). La respuesta es que se redujeron en 1,7 puntos porcentuales. Cayeron más que las tasas que se tienen que pagar por los créditos. En este sentido, el margen de intermediación de los bancos aumentó.

Más razones para seguir dudando de la efectividad de la política monetaria convencional en tiempos de crisis. Y gracias Mónica García por las buenas preguntas.

Coletilla. Como escribí en esta columna de El Espectador la semana pasada: demasiada bulla en los titulares sobre las decisiones de la Junta Directiva del Banco de la República (“bajó su tasa de interés por séptima vez este año”), cuando lo verdaderamente importante son los resultados económicos de la política y no el número de veces que el banco central baja sus tasas.

Ph.D. en Economía, University of Massachusetts-Amherst. Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co/blogs/gonzalohernandez/).

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