19 May 2021 - 1:58 a. m.

Apoyo a Volcánicas

De la misma manera que muchos de nosotros manifestamos apoyo incondicional a la periodista Jineth Bedoya, deberíamos hacerlo con Catalina Ruiz-Navarro y Matilde Londoño por su investigación publicada en Volcánicas. En entrevista con EE, Ruiz-Navarro relata la manera agresiva y casi perversa utilizada por el productor Ciro Guerra para defenderse del contenido de este trabajo, el cual presenta los testimonios de siete mujeres que lo denuncian por acoso sexual y de una mujer que lo hace por abuso sexual.

El problema no es que el productor se defienda, sino la manera como ha decidido hacerlo. El problema es que, como en muchos casos relacionados con este tipo de temas, la forma como se hacen las cosas es tan importante como el fondo. Alcanzo a entender que Guerra quiera hacer uso de todas las formas legales a su alcance para expresar su desacuerdo y defenderse. Lo que parece excesivo, violento y hasta machista con las periodistas es que Guerra diga que no le han dado suficiente espacio para hablar y que además las demande por casi un millón de dólares.

Por una parte, Ruiz-Navarro explica con claridad que Guerra siempre ha tenido la posibilidad de hablar y que nunca ha sido presionado para hacerlo con premura. Y es que no veo la razón para que la periodista se ponga a decir mentiras sobre este punto. Otra cosa es que el productor haya decidido responder de forma escueta a las preguntas que le han hecho y esté creyendo, a lo mejor de manera inconsciente, que no lo están dejando hablar.

Por otra parte, no tiene sentido una demanda de esa magnitud si la prioridad para Guerra es aclarar lo que ha sucedido. El dinero solicitado parece más un elemento distractor para meter miedo y empezar a hablar de otra cosa que las denuncias. Lo más lógico en una situación de esta dimensión sería primero defender la honra antes de ponerse a mirar cuánta plata se ha podido perder en el proceso.

Como bien lo mostró EE hace unos meses, detrás de esta situación se esconde un lío jurídico que juega en contra de las periodistas y de las mujeres que hicieron la denuncia y que temen cualquier tipo de represalias por haberlo hecho. Esta es una de las principales razones por las cuales necesitan nuestro apoyo: debemos evitar que las leguleyadas terminen echándoles tierra a este tipo de denuncias y silenciando a cualquier precio el trabajo periodístico que las hace visibles.

Ahora bien, es importante que las periodistas no entren en el jueguito de la guerra con Guerra. Es importante que tengan la paciencia y serenidad suficiente para resistir los ataques de alguien que ha quedado expuesto y que tiene todo el derecho a intentar esclarecer qué sucedió. De lo contrario, el trabajo realizado hasta ahora por las periodistas podría perder objetividad y hasta cierta validez ante la opinión pública, máxime en un país tan polarizado como Colombia.

Es importante expresar como mensaje final, así como lo menciona Ruiz-Navarro en su entrevista, que la frontera entre “echar los perros” y el acoso no es delgada. Otra cosa es que la estructura machista en la que vivimos nos quiera hacer creer lo contrario. La palabra “no” tiene un sentido claro y nosotros los hombres debemos no solo entenderlo sino respetarlo.

@jfcarrillog

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