25 May 2014 - 6:09 p. m.

Capítulo 12: Operación Óscar Nixon - La Candidata: primera temporada

La Candidata

La Candidata

Columnista

El candidato del uribismo, por primera vez, empata en una encuesta con Juan Manuel Santos. La Candidata sabotea su imagen en el debate de RCN TV.

ADVERTENCIA: ESTO ES FICCIÓN

Aquí se recrea la actualidad de Colombia con situaciones imaginadas, diálogos inventados y personajes ficticios. Así como algunas películas dicen «basada en hechos reales», esta es una novela basada en hechos actuales. En otras palabras: no se confunda. La Candidata Presidencial es una caricatura de la realidad, una parodia, un ejercicio de imaginación. Esta es una novela de ficción coyuntural.

Jueves 15 de mayo de 2014

A las 9:08 a. m. la Candidata presidía una reunión con 10 personas de su equipo. En una sala de reuniones, revisaban la agenda prevista para los últimos días de campaña y las piezas publicitarias que privilegiarían en radio y televisión. Un correo de Jorge Londoño, gerente de la encuestadora Gallup Colombia, la abstrajo de la discusión.

Como siempre, mi estimada Candidata, te envío anticipados los datos de la última encuesta. Los medios la van a hacer pública esta noche (vea aquí la encuesta). No olvides tener muchísimo cuidado con la información. Si se enteran que yo filtro esto, me matan. Abrazo.

Desde su celular, revisó los datos con una ansiedad que, treinta segundos después, terminó convertida en una molesta decepción.

—Maldita sea… —dijo.

Los miembros de su equipo enmudecieron, inquietos de saber el porqué de la maldición.

—Vamos a terminar esta reunión después —ordenó ella—. Necesito que se queden Lorena y Nicolás. Nadie más.

Guardó silencio hasta que solo quedaron los tres en la sala de reuniones.

—Me acaban de mandar los datos de la última encuesta —reveló, empujando el celular sobre la mesa para que su Secretaria Privada y su asesor de confianza los leyeran—. Es como si le hubiéramos apostado todo este tiempo al caballo perdedor…

—¿Estás sugiriendo que es hora de apostarle a otro caballo? —preguntó Ulloa.

—No, ya estamos muy tarde para eso…

La Candidata maniobró en su celular. Abrió la ventana del chat que ahora mantenía con Germán Vargas Lleras y le texteó:

Gallup de esta noche:

1 vuelta: OIZ 29,3%… JMS 29,0%

2 vuelta: OIZ 42,5%… JMS 35,1%

Tenemos que hablar.

Hay que dar varios golpes de opinión. y pronto!

¿Qué ha pasado con el acuerdo sobre drogas?

—A nuestro caballo debemos darle esteroides —retomó la Candidata, dirigiéndose a sus asesores—. Pero no solo eso. Tenemos que romperle las patas al que va ganando.

—¿O sea? —preguntó con algo de prevención Lorena.

—Estoy pensando que el Fiscal, así no quiera, tiene que filtrar ya mismo el video de Óscar Iván con el hacker… Pero bueno… de eso me encargo yo… necesito que ustedes me ayuden con otra cosa. No sé qué tan efectivo sea, pero al menos podríamos divertirnos.

Lorena Agudelo y Nicolás Ulloa asintieron con la cabeza. La Candidata prosiguió.

—Seguramente ustedes han oído hablar de un famoso debate entre Richard Nixon y John F. Kennedy. Dicen que Nixon fue mejor para quienes escucharon el debate por radio, pero que fue desastroso para quienes lo vieron por televisión. Su mala imagen, sudoroso y sin maquillaje, lo hizo perder… Dime, Lorena, ¿qué tan cercana sigues siendo del Productor General de RCN? Me contaste alguna vez que fueron novios, ¿no?

—Somos de total confianza… yo diría que él hasta sigue tragado de mí —contestó la Secretaria Privada.

—¿Crees que podrías convencerlo de hacer quedar mal a Óscar Iván en el debate?

—¿Cómo mal?

—Que se sienta incómodo. Por mí, que le pongan pulgas en la silla, pero me conformaría con dos cosas: que las luces lo acaloren más que a los otros y que le hagan planos donde se vea más chiquito que el resto.

—Pues… creo que a mi ex le va a encantar la idea.

Humberto de La Calle, jefe negociador del Gobierno en Cuba se pasó un pañuelo por el cuello para secarse el sudor.

—Yo de verdad entiendo la importancia que tiene para ustedes el tema —dijo—, pero si seguimos alargando este punto de la negociación ponemos en serio riesgo el proceso de paz…

—Dudo mucho que usted comprenda, doctor De La Calle —interrumpió el jefe guerrillero Iván Márquez, al otro lado de la mesa—. Y lo dudo porque usted no es el que tiene sobre su cabeza la guillotina de la extradición. Déjeme decirle que varios de los que estamos aquí, incluyéndome, sí cargamos ese miedo encima de nuestros pescuezos. Tanto solo mi cabeza vale 5 millones de infames dólares para los yanquis. Perdóneme que sea tan desconfiado, pero me cuesta sentirme a salvo cuando la libertad de nuestro camarada Simón Trinidad ya fue decapitada por la afilada cuchilla del Tío Sam. Vuelvo y le digo: nos urge tener certeza de que la soberanía de Colombia no se verá afectada, una vez más, entregándonos a nosotros para complacer al imperio. Hasta que eso ocurra, este punto de la negociación no queda cerrado (oiga acá lo que dijo Santos en entrevista con RCN Radio, a partir del minuto 14:11).

—Pero usted sabe, Iván, que la extradición es una decisión discrecional del Presidente y faltaba más que él fuera a firmar esas órdenes mientras estamos negociando acá. Estamos moviendo el tema con los Estados Unidos, pero una determinación al respecto no se va a dar ya. Creo que ustedes deben pensar en que la mejor garantía que tienen es que sigamos avanzando. Para nadie es un secreto que, si nos estancamos, corremos el riesgo de que se sumen más voces en contra del proceso de paz, con mayor razón ahora que estamos en pleno periodo electoral.

—Pero claaarooo —replicó Márquez—, si es que esa es la preocupación de ustedes: la desinteresada y patriótica reelección de Santos.

De La Calle comprendía que Iván Márquez buscaba aprovecharse de la debilidad del Gobierno en las encuestas y de la cercanía de las elecciones. Las Farc querían presionar un compromiso inmediato del Gobierno sobre la extradición y la repatriación de Simón Trinidad. El problema es que esa era una carta que, así quisiera jugársela, De La Calle no tenía en su mano.

—Estoy seguro, señor Márquez —dijo el negociador del Gobierno— que la reelección del Presidente Santos también les conviene a ustedes.

—Pues quién sabe, doctor De La Calle… quién sabe… De pronto lo mejor es que suspendamos esto hasta después de la primera vuelta —cañó el guerrillero—. Quién quita que el señor Enrique Peñalosa nos dé una sorpresa… o la misma doctora Clara López. Si eso pasa, hasta ustedes podrían quedar tranquilos. Ellos han dicho que no cambiarían al equipo negociador. Tal vez es mejor hacer las cosas bien, que hacerlas de afán.

De La Calle arrugó la cara con molestia.

—Cuidado, señor Márquez. Me parece muy temerario que a estas alturas nos empecemos a envalentonar. Eso no le conviene a nadie.

***

La camioneta de la Candidata parqueó justo al frente de la sede de campaña de Juan Manuel Santos, en Bogotá, en el Claustro la Enseñanza.

—¿Se va a bajar, doctora? —preguntó Fabián, su conductor.

—No —respondió ella mientras chateaba.

Tres minutos después, Germán Vargas Lleras salió del lugar, escaneando con sus ojos la calle 72. Vio la camioneta de la Candidata, pero no estuvo seguro de que esa era hasta que ella bajó un poco la ventana. Fabián, como lo había hecho antes, le indicó a Vargas el camino para que se subiera por la puerta izquierda.

—Usted, señora, debe tener un poder de convencimiento muy grande para hacer que me monte aquí de nuevo —dijo Vargas Lleras.

—Ya hablamos de esto, Germán. Sé que mi trato de la primera vez fue inapropiado (ver capítulo 9: “Matón que acosa a matón”), pero se supone que ya lo habíamos superado. Como dice Juan Manuel: no hard feelings… Además, funcionamos mejor juntos que separados. Me parece increíble que hayamos sacado del camino a JJ Rendón (ver capítulo 11: “Change the story, change the lead”). A ambos nos convenía quitarlo de los oídos del Presidente. Suficiente tiene él con el consejo de nosotros dos.

—En eso no le falta a usted razón, Candidata. Ahora que JJ no está, es más fácil hacer lo que nos dé la gana.

—¿El Presidente sabe que usted y yo estamos hablando ahora?

—No solo sabe sino que me EXIGIÓ que habláramos. La verdad no me parecía necesario. Por supuesto, los datos de la encuesta son preocupantes, pero creo que la vocería de Gaviria le puede dar otro ritmo a la campaña (ver “César Gaviria, nuevo jefe de campaña de Juan Manuel Santos”). No veo qué nuevas ideas pueda tener usted.

—Lo de César Gaviria llega muy tarde, Germán. Eso se lo recomendé yo al Presidente desde hace un mes y hasta esta semana salió Gaviria a dar una entrevista. Con eso no hacemos mayor cosa (leer entrevista del expresidente con María Isabel Rueda).

—No se preocupe. Ya cuadramos toda una serie de entrevistas con Raimundo y todo el mundo. Además, mañana Gaviria va a agitar el trapo en Valledupar…

"Uribe mentiroso": César Gaviria

—En fin… —dijo la Candidata— hay que presionar otros frentes. Hay que persuadir al Fiscal de que filtre ya ese video de Zuluaga con el hacker, si no…

—Ya, mi señora, ya. El Presidente quedó de hablar con el Fiscal.

—¿Y cree que lo convenza?

—Pues el Fiscal tiene un miedo natural y es que, filtrando ese video a tan pocos días de las elecciones, le caiga encima todo el uribismo diciendo que le hace campaña a Santos. Pero, para el Fiscal, es mejor darlo a conocer ya y no a dos días de las votaciones o, peor, a vísperas de la segunda vuelta. Eso se lo dije al Presidente para que lo tuviera en cuenta cuando conversara con él.

—¿Y qué sabemos de La Habana?

—Eso sí que está difícil, por no decir que imposible. Las Farc le acaban de decir a los negociadores, esta mañana, que no van a dar por acordado el punto sobre drogas hasta que tengan alguna garantía clara sobre sus órdenes de extradición y sobre la excarcelación de Simón Trinidad.

—Pero qué testarudos. Ellos saben que el proceso de paz necesita oxígeno y que lo mejor para todos es dar la noticia sobre un acuerdo en el tercer punto. Además, a las Farc les conviene la reelección de Santos.

—Pues tan testarudos son que amenazaron a De La Calle con suspender el proceso hasta que pase la segunda vuelta. Lo cual es muy injusto, porque el Gobierno no ha dejado de moverse para darle una solución al tema. Usted misma debe haber visto toda la bulla que ha hecho el Ministro de Justicia en medios, planteando que se debe revisar la extradición. Hasta hemos aprovechado el caso del “Tuso” Sierra, que no lo quisieron devolver de Estados Unidos, para ventilar que es necesario revisar las condiciones del tratado y que estamos dispuestos a explorar otros mecanismos para que ciertos colombianos sean deportados. Cómo será que vamos a pedir en extradición al “Tuso”, o sea… vamos a solicitar que extraditen a Colombia al mismo que nosotros extraditamos a Estados Unidos (ver “Se inicia trámite de extradición del ‘Tuso’ Sierra”). Ayer mismo, salió un editorial de El Espectador ambientando más el tema (ver editorial de El Espectador) y este domingo va a salir un editorial de El Tiempo en el mismo sentido (ver editorial de El Tiempo). Con todo eso, lo que hacemos es enviar mensajes a La Habana, pero no nos están copiando.

La Candidata hizo una mueca de confusión. Le costaba creer que las Farc tuvieran tan poco realismo político.

—Están cañando —dijo ella convencida, al cabo de unos pocos segundos.

—¿Cómo?

—Las Farc quieren hacerle creer al Gobierno que el proceso de paz es más importante para Santos que para ellos. Y eso no es cierto. Imagínate donde se acaben los diálogos: dudo mucho que los jefes de las Farc quieran salir de la isla y devolverse al monte nadando, después de haber pasado tan bueno montando en catamarán y componiendo canciones como si fueran neo-hippies.

—Eso tiene sentido pero, aún así, parecen tener la sartén por el mango.

—Pues entonces —dijo la Candidata—, hay que hacer que cojan la sartén del lado que quema. Probemos qué tan envalentonados están de verdad. El Presidente debe seguirles la corriente. Hay que asustarlos.

—¿Suspendiendo el proceso? Sobre mi cadáver, señora.

—Claro que no. Pero hay que hacer público que el Gobierno está pensando en esa posibilidad. No hace falta que montemos un show. Basta con que un periodista amigo, de bien arriba, nos ayude. Debe ser alguien de mucha confianza al que le podamos decir la verdad y nos ayude a cañar. ¿Cómo es que se llama la novia de Rafael Pardo?

***

A las 6:11 pm, la Candidata escuchó la noticia de última hora en Caracol Radio. Diana Calderón, la directora del Sistema Informativo hizo personalmente el anuncio:

El Gobierno estudia la suspensión del proceso de negociaciones con las Farc hasta tanto no ocurra la primera y segunda vuelta y se conozca el nombre del nuevo Presidente… Fuentes de la más alta credibilidad le han dicho a Caracol… (escuche aquí cómo Diana Calderón narró esta noticia de última hora).

Minutos después, los negociadores de las Farc, desde La Habana, leían desconcertados la noticia en Internet. Iván Márquez vio la angustiante preocupación en los ojos de sus compañeros  y exhaló con resignación:

—Tranquilos —dijo el jefe guerrillero—. Vamos a seguir adelante. No regresaremos a Colombia sin un acuerdo de paz firmado.

A esa misma hora la Candidata ingresaba a su cita semanal con Camilo Arango, el psicoanalista que llevaba atendiéndola durante los últimos cuatro años.

—¿Y esa cara de felicidad? —preguntó el doctor—. Andas más sonriente que de costumbre.

—Estoy detrás de un par de travesuras, Camilo… y no sé por qué, pero me alegran el día. Tal vez debería hablar de eso en la sesión de hoy.

—¿Travesuras de campaña? —preguntó él.

—Sí… siempre es bueno contribuir a que estas elecciones tengan un poco de picante —respondió la Candidata, sentándose en el diván.

—Tienes toda la razón. Lo único interesante que he visto hasta ahora es el fracaso autoinducido de Santos.

Sin haberse acostado aún, la mujer viró la cabeza bruscamente hacia el doctor.

—¿De qué hablas?

—Eh… he leído apenas por encima el tema… Por ejemplo, algunos psicoanalistas han estudiado en obras de Dostoievski que sus personajes se autosabotean cuando están a punto de alcanzar una meta. Se dice que el fracaso autoinducido ocurre cuando entra en conflicto el éxito con la necesidad de afecto y aprobación.

—¿Me estás diciendo que Santos está perdiendo de manera subconsciente porque necesita afecto y aprobación?

—No lo sé… solo se me ocurrió decirlo. Pero mira cómo recibe insultos de tantas partes y fíjate luego en los bandazos que ha dado. ¿Qué fue lo que dijo últimamente? ¿Que lo pensaría dos veces antes de bombardear a Timochenko? Imagínate. Mockus dijo algo parecido hace cuatro años, declarando que lo pensaría dos veces sobre si extraditar o no a Uribe. Un taxista me dijo que Santos es el Mockus de esta elección… A mí no me suena descabellado.

***

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