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Hace 25 años

Lorenzo Madrigal
01 de noviembre de 2020 – 10:00 p. m.

Un día como hoy, una mañana soleada, el mismo día de difuntos, en la misma calle de la Sergio Arboleda, resonaron los disparos que asesinaron a Gómez. No al fogoso líder que fue Laureano Gómez, quien corrió todos los riesgos con su discurso político, en tiempos que no eran de narcotráfico y guerrilla. Le correspondió esta mala suerte a su hijo, igualmente un pulquérrimo hombre de Estado, de temple moderado y conviviente, pero de la misma manera azotado por la pasión de sus contrarios.

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