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Petro no admite oposición

Luis Carvajal Basto

30 de abril de 2023 - 09:00 p. m.

Su retórica para incautos, a quienes al mismo tiempo azuza, controvierte al autoritarismo que ejerce con sus hechos de gobierno. Siguiendo los pasos de Chávez, Maduro y Ortega; con el único argumento de cumplir su voluntad, intenta destrozar la coalición pulverizando a los partidos que cuando lo eligieron no le parecieron defectuosos. Sigue desconociendo a las mayorías que no votaron por él o lo hicieron en su contra; ni más ni menos que el 71 % del electorado. Consciente y reiteradamente se niega a gobernar para todos los colombianos amparado en su versión de la minoría que lo eligió y promoviendo su “revancha”. Su proyecto es convertir el partido del gobierno en mayoritario, acabando de acabar a quien se atreva a oponerse, siguiendo el manual de los gobiernos autoritarios.

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La tarea que venía realizando el Congreso, el debate de unos atropellados proyectos de reforma, es la función natural de cualquier cuerpo deliberativo. La deliberación se acabó con un golpe de autoridad mientras intenta acomodar unas nuevas mayorías -más puras y leales a él- sacrificando la precaria y casi inerme institucionalidad de los partidos mediante la negociación al detal, una tarea que ya tiene adelantada el nuevo ministro del Interior, quien, en alguna purga, como su antecesor, se tornará inconveniente. Confirmando el adagio de “así paga el diablo a quien bien le sirve” no se detuvo en ofrendar la cabeza de leales aliados suyos, como los ministros Corcho, Prada y Reyes; ni en calificar como “mentiroso” a su examigo el expresidente Santos o expulsar del Gobierno a los amigos del expresidente Samper, quien pública y privadamente ha venido apoyando su gestión. Esos respaldos que ahora desconoce le permitieron llegar a la Presidencia. ¿Habrá que descontarlos de las mayorías que reclama?

Asistimos a un intento de desintegrar a la oposición para que el Congreso, como los ministros, “hagan caso”, sin deliberar, como se atrevieron a hacerlo en su momento los ahora exministros Gaviria, Ocampo y Cecilia López, los más calificados, corriendo la suerte que anticipamos desde esta columna (ver aquí). Cada congresista, con el pretexto de cumplir compromisos con sus electores, una tarea que se puede “agilizar” desde el gobierno, está poniendo a prueba su conciencia y la lealtad a sus partidos ante la exhibición de poder y la presión del aparato gubernamental. Las prácticas que Petro cuestionó por décadas, en una crítica que convenció a muchos hasta llevarlo a la Presidencia, ahora se practican desde su gobierno.

Los partidos –o lo que deja la voracidad de los políticos y las negociaciones al detal de ellos- están llamados a defenderse y hacer cumplir sus estatutos como lo ha hecho valientemente Rodrigo Llano Isaza, reconocido historiador liberal y veedor del liberalismo colombiano, al asumir sus deberes legales y morales. Se trata de proteger nuestras imperfectas instituciones que intentan sobrevivir al narcotráfico y ahora son amenazadas por el populismo autoritario. Cabe esperar que las autoridades judiciales hagan cumplir con prontitud la legislación vigente. ¿Serán objeto de las mismas presiones a que está siendo sometido el Congreso? De no hacerlo se confirmará el viraje de Colombia, uno con incierta fecha de regreso, hacia el autoritarismo. ¿Quién representará a los millones de colombianos que no opinamos como Petro? Si la oposición, como es natural en democracia, aún existe, ¿quiénes y con qué garantías podrán ejercerla? Por cuenta de “jugaditas”, como aplazar los debates hasta obtener mayorías o atomizar lo que nos queda de partidos, para negociar uno a uno con los congresistas, una inmensa mayoría de colombianos hasta ahora silenciosa se está quedando sin representación en el Congreso.

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Posdata: En otro recurso típico de los gobiernos autoritarios para arrasar a quien se oponga y con el único argumento de que alguna vez, mucho más joven, se atrevió a controvertir a Petro alcalde, luego de ser descalificado por el mismo presidente, está siendo amenazado con demandas; matoneado y perseguido en las redes sociales Germán Bahamón, a quien los cafeteros de nuestro país eligieron en ejercicio de su independencia. Su proceso de elección fue acompañado por varios ministros que se atrevieron a cumplir sus funciones y ahora no están en el gobierno, luego de la purga de la semana pasada, por el pecado de “no hacer estricto caso”.

@herejesyluis

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