Publicidad
15 May 2022 - 5:30 a. m.

El agro bajo Fico

“Dotación de bienes públicos rurales, mejoramiento de la productividad y competitividad agropecuarias, y ordenamiento social y productivo” son las propuestas de Fico para el sector agropecuario. En una primera leída estos tres ejes estratégicos podrían parecer un “canto a la bandera”, pero muy al contrario tienen mucho de fondo. Como bien lo señala el analista agropecuario Indalecio Dangond en reciente columna en El Espectador respecto al primer eje: “El atraso en las vías de acceso (férrea, fluvial y vial) a los centros de producción de alimentos, como las vías terciarias, distritos de riego, conectividad digital, centros logísticos de secamiento y almacenamiento y servicios públicos, es enorme y no se puede seguir aplazando. Con el 50 % de los recursos de las regalías se resuelve este problema, que tanto afecta la competitividad del sector”. Y si bien en este Gobierno ha habido avances en vías y otros renglones, una de las más importantes es la vía que abre la despensa de cuatro millones de hectáreas en el oriente colombiano, que se ha dejado para finales de la década.

Un segundo eje del programa de Fico es la productividad y competitividad agropecuaria. Con algunas excepciones, como son el trigo, la cebada y el lúpulo, Colombia tiende a ser competitivo en muy buena parte de los productos agrícolas que componen la canasta familiar. Pero para ser competitivo en un mundo cada vez más globalizado, el libre comercio obliga aún más a los emprendimientos agrícolas a reinventarse y aplicar el modelo de agricultura social, ecológica y tecnológica. A los tradicionales factores productivos tierra, trabajo y capital hay que agregarles los factores tecnológico y conocimiento. En las diferentes etapas de producción agrícola (preparación de la tierra, fertilización, siembra, riego, control de plaga, cosecha, secamiento, almacenamiento, comercialización y venta), e independientemente del tamaño o tenencia de la parcela, es indispensable combinar el manejo al menor costo posible de maquinaria, semillas, materias primas, mano de obra, energía eléctrica, combustible, reparaciones de maquinaria y equipo.

El tercer eje de la propuesta agropecuaria de Fico es el ordenamiento social y productivo del suelo. Las políticas agropecuarias en Colombia han fracasado porque casi todas están enfocadas en repartir tierra, y casi ninguna en producir. La producción agrícola, al contrario de lo que prometen los candidatos populistas, no es cuestión de desear, pedir y obtener. En el país, según el DANE, hay 40 millones de hectáreas con potencial agrícola, de las que solo 7,6 están en producción. Para los “democratizadores-repartidores”, el desafío no es poner a producir los 32,4 millones de hectáreas, sino repartir los 7,6 millones que ya producen. Como relataba en un anterior artículo, “el crecimiento progresivo de la importación de alimentos, consecuencia de las torpes políticas agropecuarias que hacen que cada año produzcamos un porcentaje menor de comida de la que consumimos, genera el empobrecimiento de las zonas rurales y motiva la migración de los campesinos hacia las ciudades, una situación que se agrava con las barreras para acceder a crédito o tecnología”. La tierra no se come, y si no se labra, se abona y se riega no va a haber comida. Sin vías, acceso al crédito, tecnología, maquinaria, semillas, abonos ni fertilizantes, el país no va a aumentar su producción agrícola y seguiremos sin tener la menor posibilidad de lograr seguridad alimentaria.

Recibe alertas desde Google News