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“Necesitamos un poco de cordura”, tituló este diario en un editorial. Y no es para menos. Es que muchos tenemos la sensación de que estamos en manos de unos irresponsables que sólo piensan en sus conveniencias políticas, pero a quienes les importa un pito el país, pues no ven que sus declaraciones pueden generar un estallido violento.
El momento es muy peligroso porque los protagonistas del enfrentamiento tienen millones de seguidores que les creen cuantas burradas se les pasan por la mente y luego las trinan. Y ellos son nada menos que: el presidente Gustavo Petro, quien tiene en la red X casi nueve millones de seguidores y ha insistido en que en las elecciones hubo fraude y, sin fundamento, ha dicho que el presidente electo es Iván Cepeda; y es el excandidato y senador electo Iván Cepeda, quien obtuvo más de 12’700.000 votos y a quien siguen más de dos millones de personas en X, y primero reconoció a De la Espriella como presidente electo, pero luego llamó a una resistencia civil que muchos no hemos logrado entender en qué consiste (¿incluye, por ejemplo, un llamado a no pagar impuestos?); y es el presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien sacó casi 13 millones de votos, no ha hecho más que insultar a Petro y al empalme lo llamó “Empalme Anticorrupción”, lo cual generó ira en Petro y su equipo. Y es uno de sus asesores cercanos, Carlos Alonso Lucio, quien en entrevista con Cambio dijo que a Petro había que juzgarlo, lo cual no fue desmentido por el presidente electo y generó la ruptura del empalme.
Para rematar, se generaron susurros de sables cuando el presidente electo dijo que Petro quiere perpetuarse en el poder y les ordenó a las Fuerzas Armadas que no acaten órdenes suyas que sean contrarias a la Constitución. Por fortuna, el presidente parece haber recapacitado, pues en un trino dijo: “el empalme es ante el pueblo, es una entrega pública del gobierno que termina el 6 de agosto a las 12 de la noche, porque ese fue el mandato del pueblo y obedezco al pueblo, a nadie más”. O sea que no se va a eternizar en el poder, como han dicho. Por otra parte, afirmó haber presentado al Pacto Histórico las “pruebas” del fraude electoral, e informó que presentará una demanda de nulidad de las elecciones. No obstante que las autoridades y los organismos internacionales que las vigilaron encontraron que el resultado electoral es confiable, y que el mismo Cepeda reconoció la elección de De la Espriella. Si Petro tiene dudas, debe ponerlas a consideración de la justicia, pero lo que no tiene derecho es a cuestionar el sistema electoral.
Como dijo en un trino el jurista Rodrigo Uprimny: “Si el Presidente Petro tiene evidencias de fraude debe trasladarlas a las autoridades competentes, pero al Presidente no le corresponde calificar quién ganó o no la elección. Eso les corresponde a las autoridades electorales y conforme a ellas el electo es Abelardo de la Espriella”.
Hoy, el principal deber de Petro es entregar el país en paz el 7 de agosto. Y el principal deber de De la Espriella es garantizar su gobernabilidad desde ese día. Para lograr las dos cosas, ambos tendrían que abandonar las calumnias y eliminar los adjetivos.
Así que ahora sí que vale la pena recordarles la pregunta que una vez le hizo el rey de España al presidente Hugo Chávez: ¿por qué no te callas?
Sí, señores, ¿por qué no se callan?
