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21 Jan 2022 - 2:00 a. m.

El Brexit no tuvo lugar

El primer ministro inglés, Harold Wilson, presentó el 16.3.1976 su dimisión, alegando que siempre quiso retirarse de la política a los 60 años, pero dando en realidad un ejemplo de honestidad al descubrir que ya padecía los primeros síntomas de un alzhéimer. Y la reina Isabel II fue a cenar con él al 10 de Downing Street, un honor que en los 70 años de su reinado tan solo ha concedido a otro premier: sir Winston Churchill.

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El gesto de la reina distingue lo que va de un hombre de Estado a un simple político: Harold Wilson había demostrado nueve meses antes que daba la talla de un estadista a la altura de Pitt, Disraeli, Gladstone y Churchill. Durante la campaña electoral de 1974 prometió a sus conciudadanos que llamaría a un referéndum para permanecer en la Comunidad Económica Europea (a la que Inglaterra pertenecía desde 1973) o separarse de ella, como deseaban muchos ingleses, entre ellos la propia esposa de Wilson. Pero el gran estratega se tomó tiempo para convocar dicho referéndum, desde el 16.10.1974, en que fue reelegido, hasta el 5.6.1975. O sea, lo hizo estando ya seguro de que lo iba a ganar, y así fue: los europeístas arrollaron con un 67 % a los partidarios del segundo intento de un Brexit en la historia de las islas británicas.

(El primero, exitoso, tuvo lugar en 1531, cuando el rey Enrique VIII, hasta entonces ardiente paladín del catolicismo, declaró la separación de la Iglesia anglicana del seno de la que gobernaba desde Roma, y él mismo se proclamó jefe de dicha Iglesia; dos decisiones que siguen en pie desde hace casi 500 años. Al tema le dediqué aquí mi columna del 30.11.2018).

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En cuanto a la historia del segundo Brexit exitoso, es conocida de sobra. El primer ministro conservador, David Cameron, no tuvo la sagacidad del laborista Wilson, y los partidarios del Brexit ganaron por una exigua minoría. Con lo que no contaban sus paladines es que sus mentiras (en especial las del mendaz profesional Boris Johnson) se volverían en su contra apenas el Reino Unido abandonase Europa. En vez de recuperar el paraíso perdido de su “splendid isolation”, se encuentran abocados a un problema tras otro.

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Lo curioso es la reacción del 10 de Downing Street. Los consejeros áulicos de Johnson preconizan que en los documentos oficiales no se mencione más la palabra Brexit, sino la fecha en que tuvo lugar, el 31.12.2020. Me recuerda el título de una obra del dramaturgo francés Jean Giraudoux, La guerra de Troya no tuvo lugar. Y un refrán español: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Ahora solo falta que a los orgullosos leones rampantes del escudo nacional los sustituyan por un modesto avestruz con la cabeza hundida bajo tierra.

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