El anuncio del cese bilateral hacia la paz total opera como un resumen de lo que ha sido la presidencia de Gustavo Petro. Se trata, sin lugar a dudas, de una excelente noticia: lo evidencia la recepción eufórica que tuvo el aviso del 31 de diciembre del año pasado en las regiones más golpeadas por los conflictos y grupos ilegales. Y, sin embargo, también habla de un presidente impulsivo e irresponsable en sus anuncios, pues ese mensaje venía con la noticia falsa de que se había acordado el cese con el Eln. Un semestre después de haber llegado al poder, la administración Petro necesita cuidar las comunicaciones, de tal forma que lo que se trata de un anuncio histórico no pierda legitimidad en medio de escándalos innecesarios.
“Hemos acordado un cese bilateral con el Eln, la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor Central, las Agc y las Autodefensas de la Sierra Nevada desde el 1.° de enero hasta el 30 de junio de 2023”, escribió a final de año el presidente Petro. “La paz total será una realidad”, prometió. Se trata, sin dudas, de uno de los anuncios más importantes que se han dado en Colombia desde las negociaciones con las Farc. Si el cese bilateral se cumple, las poblaciones más vulnerables tendrán un alivio y los procesos de paz podrán andar en un marco de confianza entre el Estado y los grupos ilegales. Negociar en paz, sin perder por supuesto la alerta de las Fuerzas Armadas en casos de incumplimientos, es un augurio excelente.
Empero, el anuncio se vio empañado esta semana, cuando el Eln dijo: “Vamos a analizar el pronunciamiento del Gobierno con nuestra dirección nacional mientras iniciamos un nuevo ciclo de conversaciones”. Lo que significa que el presidente difundió información falsa: no había acuerdo alguno con esa guerrilla. Eso hizo que la semana que termina, en vez de estar concentrada en los detalles del cese bilateral y los avances de los diálogos, se concentrara en la información falsa difundida por el presidente y su falta de rigurosidad. La oposición, por supuesto, aprovechó para sembrar dudas sobre todo el proceso. Es una lástima que todo haya sido ocasionado porque el presidente usa Twitter de manera intempestiva y descuidada. Debería aprender de las múltiples ocasiones en que han ocurrido incidentes similares.
Dicho eso, no podemos permitir que las buenas noticias se pierdan en el ruido. Sí, aún no hay cese bilateral con el Eln, pero la guerrilla cumplió el cese unilateral que prometió a fin de año y el 23 de enero se reanudarán los diálogos, donde esperamos que haya un acuerdo pronto sobre este tema. Por lo demás, el acuerdo con los otros grupos es más que bienvenido después de un 2022 que nos dejó 94 masacres, 187 líderes sociales asesinados y los homicidios de 43 excombatientes de las Farc.
Como le dijo a Colombia+20 de El Espectador el líder y consejero indígena Jhoe Sauca, el cese es “un mensaje esperanzador, que se espera contribuya a que las comunidades estén más tranquilas y los liderazgos puedan ejercer el trabajo comunitario”. Y es que estamos hablando de que los habitantes de la Sierra no estén en medio de una pugna paramilitar, que se detenga la guerra en Arauca entre disidencias de las Farc y el Eln, lo mismo en el Catatumbo, que el Chocó deje de estar sometido al Clan del Golfo, y que el país respire un poco después de tanta violencia. La paz total es la apuesta correcta, pero el Gobierno debe cuidar cómo la comunica y aterriza.
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