En Cuba, dos pasos adelante y uno atrás

26 de julio de 2018 – 10:30 p. m.
Las expectativas de cambio no se dan con la celeridad que se espera tras tantos años de padecimientos, en especial en materia de libertades individuales y derechos humanos. / Foto: EFE
Las expectativas de cambio no se dan con la celeridad que se espera tras tantos años de padecimientos, en especial en materia de libertades individuales y derechos humanos. / Foto: EFE

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El régimen de La Habana ha dado a conocer una propuesta de nueva Constitución. El texto es otro paso adelante en la agonía de un proyecto político que fracasó de manera evidente. La utopía de construir el comunismo en la isla caribe desaparecería formalmente de la Carta fundamental. De igual manera se incorpora el concepto de propiedad privada y el ingreso del capital extranjero y se acepta el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Sin embargo, los cambios fundamentales en materia de libertades brillan por su ausencia.

Para los expertos, esta reforma hace parte del desmonte del viejo modelo fidelista, en el cual la ideologización fue el eje central desde el triunfo de la Revolución a finales de los 50. La nueva propuesta tiene la impronta de Raúl Castro, quien desde que tomó las riendas del poder en 2008, ante la enfermedad de su hermano, buscó una aproximación más pragmática a la solución de los graves problemas económicos que viven los cubanos. A pesar de que el propio Raúl Castro dio hace poco un aparente paso al costado, dejando la Presidencia en manos de su pupilo Miguel Díaz-Canel, continúa manejando tras bambalinas las cuerdas del poder. De esta manera, la nueva arquitectura prevé la creación del cargo de primer ministro, que estaría por encima de Díaz-Canel y, aparentemente, del propio Castro, quien en la actualidad detenta el cargo de jefe del Partido Comunista hasta 2021. Todo, por supuesto, bajo el férreo control de la cúpula que ha gobernado al país en los últimos casi 60 años.

Lo cierto es que, como sucede en los regímenes dictatoriales, las expectativas de cambio no se dan con la celeridad que se espera tras tantos años de padecimientos, en especial en materia de libertades individuales y derechos humanos. Es cierto que el solo hecho de que quede borrado para siempre el concepto de la “construcción del comunismo” constituye por sí mismo algo positivo, así se haga muy tarde. Pero, al mismo tiempo se mantiene al Partido Comunista como la “fuerza dirigente superior de la sociedad”. Dos pasos adelante y uno atrás.

De otro lado, incorporar el concepto de la propiedad privada legitima una serie de medidas adoptadas en los últimos años. Raúl Castro ha tomado el modelo de Vietnam para incorporar algunos de estos cambios en el país. El ingreso de capital privado y la transición a un régimen mixto se dio primero en el sector turístico y, más adelante, al permitir a las personas abrir sus propios negocios para que se iniciaran como emprendedores. El Estado, ante la evidente falta de recursos, no podía seguir manteniendo a tantas personas que vegetaban bajo su amparo. Con las nuevas disposiciones se podrían explorar formas alternativas para atraer la inversión extranjera y, de otro lado, ampliar el marco regulatorio para la iniciativa privada individual.

El otro cambio mencionado, en el cual una de las hijas de Raúl Castro, Mariela, tuvo un papel muy importante, fue el de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. En ese sentido, y a pesar de los logros que tuvo la Revolución en materia social, la homofobia y el machismo fueron la norma de conducta que se asumió por parte del nuevo régimen frente a la diversidad sexual. En los 60 y 70, a los homosexuales no sólo se les discriminó, sino que un gran número de ellos fueron enviados a sitios especiales de “reeducación”, donde sufrieron penalidades hombro a hombro con presos políticos y otras personas a las cuales el Gobierno prefería tener por fuera de circulación. De esta manera se corrige un gran error histórico y se hace justicia con una minoría que sufrió grandes vejaciones.

De momento, y ante la carencia de un sistema democrático que les permita a sus ciudadanos opinar libremente o votar de acuerdo a su criterio, se da por descontado que la propuesta de Constitución será aprobada en la consulta popular que se llevará a cabo en las próximas semanas. Pero aún queda mucho camino por andar.

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