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Los ‘machos alfa’ no existen, pero ojo…

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23 de marzo de 2026 - 05:00 a. m.
Los discursos de la manosfera son profundamente antidemocráticos: promueven una sociedad donde las mujeres y las personas sexualmente diversas son ciudadanos de segunda.
Los discursos de la manosfera son profundamente antidemocráticos: promueven una sociedad donde las mujeres y las personas sexualmente diversas son ciudadanos de segunda.
Foto: Eder Rodríguez
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¿Ha experimentado dudas sobre el amor, las relaciones de parejas, el éxito o la soledad? Cuidado: muchos jóvenes, y también adultos, son vulnerables a contenido digital que responde a esas inquietudes mediante odio hacia las mujeres y las personas LGBTIQ+. El impacto psicológico es muy perjudicial, los invita a ser “machos alfa”, e incita, incluso, a una actitud violenta contra sí mismos. Y en Colombia, además, ese contenido se mezcla con campañas electorales y pone en riesgo avances logrados en derechos.

Los machos alfa, en sentido estricto, no existen. El concepto proviene de estudios de etología que fueron desmentidos: Rudolf Schenkel observó que, en las manadas de lobos en cautiverio, solía haber un macho hostil y dominante al que denominó alfa. No obstante, David Mech, quien continuó la investigación, encontró que cuando los lobos están en su hábitat natural y eligen su propia pareja son en realidad animales tiernos, cuidadores y cooperativos. Aun así, en todo el mundo miles de influenciadores han echado mano del mito del “macho alfa” para idealizar un tipo de hombre sexualmente deseable, poco empático, exitoso y dominante sobre las mujeres. Esta ha sido la base de un ecosistema digital denominado ‘manosfera’, en el que críticas a la supuesta ‘ideología de género’ se entremezclan con consejos para la seducción, las relaciones de pareja e invitaciones a que los hombres no expresen sus emociones y asuman una actitud agresiva, controladora y de “proveedores”. En últimas, se promueve la tesis de que los avances en derechos de las mujeres y derechos LGBTIQ+ amenazan a los hombres.

Una investigación de El Espectador y Colombiacheck mapeó cómo la narrativa de la manosfera ha estado presente en la conversación digital sobre las elecciones de 2026. A través de anuncios pagados en plataformas como Facebook e Instagram, ciertos grupos conservadores y candidatos posicionaron temas como la “familia tradicional” y el rechazo al aborto como parte de su estrategia política. Abelardo de la Espriella ha sido aplaudido por quienes defienden la lucha contra la supuesta “ideología de género” y Paloma Valencia –quien ocupó la conversación en redes al ser objetivo de ataques misóginos– fue señalada por entrar en supuesta contradicción al defender la misma pelea pero elegir a Juan Daniel Oviedo, hombre homosexual, como su fórmula a la vicepresidencia. Mientras tanto, Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Claudia López han recibido críticas por defender la “ideología”. El problema con que estos discursos entren a la arena política es que, además de apuntarle al retroceso en derechos, son profundamente antidemocráticos: promueven una sociedad jerárquica, donde las mujeres y las personas sexualmente diversas son ciudadanos de segunda categoría cuyos cuerpos están sujetos al control de los hombres.

Las plataformas digitales han aligerado el control sobre lo que se publica y, bajo el pretexto de la libertad de expresión, estos contenidos proliferan sin mayores restricciones. Aunque la censura no es la solución, es fundamental recordar que la Corte Constitucional sentó precedente para eliminar contenidos de odio: en 2024 obligó al influencer Westcol a retirar publicaciones que incitaban a la violencia homofóbica.

¿Qué hacer entonces? Un camino es darle más sanción social al machismo, abrir diálogo tranquilo en familia sobre qué es la masculinidad y cómo esta se expresa y cómo resignificarla de manera positiva, y generar espacios seguros sin violencia ni estereotipos. Y, a nivel estatal, recordemos que existe –aunque poco se implementa– la Ley 1257 de 2008 sobre no violencia contra las mujeres, que ordenó crear estos espacios de formación y diálogo en los colegios.

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Berta Lucía Estrada(2263)Hace 1 hora
El #6042: 1. Amenaza a 1/2 Locombia y la justicia lo deja indemne. 2. La homosexualidad no es pederastia. 3. Oviedo es de derecha. 4. Paloma: Nadie olvida su idea de dividir el Cauca entre la "indiamenta perezosa" y los "blancos trabajadores" ni su oposición a una educación incluyente ni a la paz de Santos ni a la JEP. 5. "Sus" tierras son de los Nasa. 6. Paloma y Espriella son fascistas: Combaten la familia homoparental, el aborto y el suicidio asistido: Eso la hace machista, misógina.
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