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Presidente Gustavo Petro, ¿cuántas más burlas y humillaciones a su figura y al país entero va a tolerar por parte de la guerrilla del ELN? Después de prometer que en sólo tres meses iban a firmar la paz si usted llegaba a la Casa de Nariño, hoy estamos en vísperas de terminar su mandato y la agrupación terrorista decidió celebrarlo con un “juicio revolucionario” contra colombianos secuestrados. No sólo es una muestra del recrudecimiento del discurso y una completa falta de intención de pactar la paz, sino que deja en evidencia que las Fuerzas Armadas no han sido capaces de recuperar el control territorial ni de proteger a los ciudadanos. Trabajar para el Estado no debería ser una condena a perder la dignidad ni a someterse a los tratos inhumanos que le conocemos a este grupo.
Justo hoy se cumple un año desde que los agentes de la Dirección de Protección y Asistencia del CTI Jesús Antonio Pacheco Oviedo y Rodrigo Antonio López Estrada fueron secuestrados. En junio cumplirán un año los integrantes de la Policía Franki Hoyos Murcia y Yordin Fabián Pérez Mendoza. Esta semana, después de anunciar que quiere buscar un gran “acuerdo nacional” con el próximo gobierno, el ELN dijo que les realizó un “juicio revolucionario”. Allí, Pacheco fue “sentenciado” a 60 meses “de prisión revolucionaria”, mientras que López fue “condenado” a 55 meses, Hoyos y Pérez fueron “sentenciados” a 36 meses. Todo por los “delitos” de espionaje “contra el ELN y la población civil”. Es decir, por trabajar para el Estado y por cumplir su deber con la Constitución, estos colombianos van a seguir retenidos, lejos de sus familias, con su vida en riesgo y sin nada que puedan hacer para ser liberados. ¿Es esta la “paz total”, presidente Petro?
Como le explicó Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), a Colombia+20 de El Espectador, “todas las guerrillas, en muchos momentos, utilizan el juicio revolucionario como una suerte de suplantación de justicia. Casi siempre era por conductas internas, por mal comportamiento, por indisciplina”. El ELN tiene una larga historia de ser particularmente cruel, algo que parece que busca recuperar desde sus cambios recientes en la cúpula: “A veces ajusticiaban hasta a mujeres por supuesta mala conducta. Eso ha pasado toda la vida y son de las peores cosas. Dentro del ELN fueron muy famosos los hermanos Vásquez Castaño, porque eran de gatillo fácil en eso”, dice Bonilla.
Entonces, tenemos que la guerrilla está suplantando al sistema judicial del Estado, está suplantando a las autoridades militares y policiales del Estado, y además está desconociendo a la Presidencia de la República. En ese proceso, también se burla de la delegación de paz de su gobierno, que lleva un año abogando por la liberación de los secuestrados e intentando retomar las negociaciones. Si vamos más allá y leemos lo que pretenden con sus anuncios, vemos a una guerrilla envalentonada, que pretende obtener concesiones estructurales en cualquier proceso de diálogo y que no se siente para nada amenazada por el poderío de las Fuerzas Militares. Si hay un legado que nos queda de estos cuatro años, será ese.
Por supuesto, la principal tragedia es la humanitaria. Yariel Macualo, esposa de Rodrigo López, le dijo a Colombia+20 que se encuentra desconcertada y se sentía abandonada. Algo similar dijo Alejandra Sanabria, esposa de Franki Hoyos Murcia. “Yo solo le pido al señor presidente, a la delegación, que accedan a las peticiones para el regreso de mi esposo. Y al ELN le pido que le respeten la vida, que le den un trato digno y que le suministren el medicamento que requiere”, dijo Macualo. Sanabria se lamentó por su hijo: “Él está pequeño, pero todos los días mi hijo pregunta por el papá. Eso me ha implicado, por ahora, contarle una y otra vez que está trabajando, es lo que le he dicho, pero no es una situación fácil”. ¿Cuánto más tendrán que aguantar ese sufrimiento?
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