La Casa de Nariño no es muy dada a reconocer errores, pero haría bien en reconsiderar su postura en las negociaciones con alias Calarcá, dadas las nuevas revelaciones que se han conocido. Cuando Noticias Caracol publicó un informe a finales del año pasado con los datos en poder de las autoridades que mostraban preocupantes lazos entre las disidencias y miembros del Estado, así como delitos de las disidencias que seguían protegidas por los diálogos de paz, el presidente de la República, Gustavo Petro, salió al ataque, pero contra el periodismo. Cuestionó la veracidad de lo publicado, acusó al noticiero de tener montada una conspiración contra la paz, habló de que la CIA filtró información en la que no se puede confiar y respaldó los esfuerzos de diálogo con el grupo de Calarcá. Este domingo, en entrevista con El Espectador, la fiscal general de la nación, Luz Adriana Camargo, confirmó que lo reportado por Noticias Caracol es cierto. No solo eso: hay peores crímenes que ha cometido alias Calarcá y que no parecen interesarle al gobierno Petro.
Las denuncias de Noticias Caracol giraban en torno a un retén que las autoridades hicieron contra un vehículo de la disidencia de Calarcá. Allí encontraron computadores con información que el país nunca conoció hasta que los periodistas la desempolvaron. Tan era sorpresa para las autoridades lo allí contenido, que Camargo lo reconoció en su entrevista con El Espectador: “Recuerdo el informe de Caracol Noticias sobre los hallazgos de alias Calarcá en dispositivos que nosotros no conocíamos. Fue un momento difícil, porque lo confronta a uno con la capacidad investigativa de la entidad, con lo que se nos queda afuera y con ideas rápidas de buscar culpables”. Contrasta esa actitud de la cabeza del ente investigador con la del presidente de la República. Mientras en la Fiscalía decidieron verificar qué información tenían bajo su control y no había sido consultada adecuadamente, el presidente Petro utilizó su cuenta de X para cuestionar a los periodistas y lanzar sus habituales respuestas impulsivas.
El problema es que lo reportado en la investigación era veraz. No solo eso, sino que se trataba de información de suma gravedad. Como explicó la fiscal Camargo en El Espectador, “ratificamos información grave de los computadores y celulares sobre relaciones del grupo con un general y una persona de la DNI. Así comprobamos que hay hechos muy graves asociados a alias Calarcá y muchos de ellos fueron revelados por Noticias Caracol. Algunos tienen que ver con homicidios que habría encargado alias Calarcá. Su caso es muy grave como para estar en una mesa de negociación”. Entre los casos que mencionó la fiscal habló del homicidio de un líder social, una de las poblaciones que el presidente Petro más ha jurado proteger. Según Camargo, “habría chats con la orden y el reporte del asesinato al propio Calarcá”. El Gobierno ha mantenido los diálogos con la disidencia de Calarcá a pesar de lo que ha conocido la opinión pública poco a poco.
Tiene que romperse esa idea de que cualquier investigación periodística o declaración responsable de la fiscal general es un atentado a los procesos de paz y una búsqueda de torpedear el trabajo del Gobierno. Al contrario, lo que advirtieron las investigaciones periodísticas era un abuso en el marco de la generosidad del Estado, así como el deseo de prender alarmas sobre personas que hoy siguen dentro de la institución. La respuesta no es en X, sino a través de los diálogos institucionales. La Fiscalía ha ido recabando información clave que les sirve a los procesos de paz total, que al sol de hoy son una de las grandes promesas por cumplir de esta administración. Por el bien del país, es hora de reconocer el error.
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