Las denuncias que con cuentagotas ha ido conociendo el país sobre el Gobierno de Gustavo Petro y familiares del presidente hacen necesario que se conozca toda la verdad de lo que ha ocurrido. Angie Rodríguez, quien fue directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de La Republica (Dapre), lleva desde antes del 7 de agosto dando entrevistas y lanzando perlas, dando a entender que sabe mucho más de lo que ha publicado y, sin embargo, los procesos no avanzan. Ahora, admite que ella misma envió un mensaje a los exparamilitares para que enlodaran a figuras políticas e intervinieran en la campaña electoral pasada. Además de la indignación nacional, ¿qué harán las autoridades? ¿Se quedará esto en un intercambio más de declaraciones, mientras el país siente la zozobra de no saber qué ocurrió?
Como lo publicó Semana, Rodríguez dijo en la Fiscalía que ella misma les dijo a los exjefes de las AUC “que necesitaba que hablaran del expresidente Álvaro Uribe, de Abelardo de la Espriella y de Germán Vargas Lleras”. Después, en entrevista con esa misma revista, la exdirectora del Dapre dijo que el expresidente Gustavo Petro se molestó con ella por no haber logrado las declaraciones. “Eso no terminó ahí. Me llamó varias veces. Me decía: ‘Que se devuelva, que se devuelva, o ¿es que usted ya tiene vínculos con los paramilitares?’”. En entrevista con Caracol Radio, Juan Carlos Villamizar, abogado de Salvatore Mancuso, confirmó la denuncia: “el encuentro sí se dio, pero nunca hubo ningún pacto. Tal y como lo está diciendo la misma Angie Rodríguez. Pero desde el gobierno Petro en esa reunión se planteó, se exigió, se solicitó que los jefes paramilitares hablaran en contra de estas tres personas”. Por su parte, en un video, el propio Mancuso reiteró lo que dijo su abogado, pero agregó que el expresidente Petro no le pidió nada de manera directa.
En respuesta a las revelaciones, el expresidente Petro dijo en su cuenta de X que rechazaba los señalamientos, recordó que “la Mesa con los antiguos comandantes de las autodefensas no nació a escondidas… fue establecida mediante la Resolución 327 del 21 de septiembre de 2025, un acto público” y que “si alguien utilizó un espacio de paz para presionar testimonios o fabricar acusaciones, que responda ante la justicia. Pero si alguien pretende atribuirme una orden que no he dado, también tendrá que responder por sus afirmaciones”. Al final, concluyó que “no se puede condenar a una persona porque un tercero diga que actuaba en su nombre. Las responsabilidades se demuestran con pruebas, no con rumores”. En eso estamos de acuerdo, lo que hace que toda esta situación sea tan complicada para el país: sólo tenemos testimonios publicados en medios de comunicación y pocas noticias por parte de la Fiscalía.
Lo que sí parece tener más evidencia es que esa reunión ocurrió y que los involucrados hablan de la petición que la misma Rodríguez confiesa. Solo eso es ya una falta gravísima, más allá de si tiene repercusiones penales o no. La persona que el expresidente Petro designó para representarlo a él y al país, además para dirigir aspectos importantes de la Casa de Nariño, está diciendo que les pidió a desmovilizados del paramilitarismo que dieran información para enlazar a figuras de la que en aquel entonces era la oposición política. El escándalo es mayor y no se soluciona, como pretende el exmandatario, con tildarlo de simples “rumores”, más sabiendo todo el movimiento que hizo el Gobierno durante las pasadas elecciones para beneficiar a sus candidatos.
Es tiempo de hablar. Eso incluye a personas que vienen amenazando con empezar a hacerlo, como el exministro del Interior, Armando Benedetti, y otras personas que han venido dosificando sus testimonios en público, como la exconsejera Eva Ferrer. Si presenciaron ilegalidades, cuéntenle al país y a las autoridades con todas las pruebas.
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