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2 May 2022 - 5:00 a. m.

Disonancia o perspectiva crítica: Colombia ante la ONU

Édgar Fernando Serrano

En respuesta al editorial del 13 de abril de 2022, titulado “La disonancia de Colombia ante la ONU”.

Han pasado tres semanas desde la intervención del presidente Duque ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Semejante oso diplomático nunca antes había sido registrado durante la existencia de dicho foro: un miembro permanente del Consejo confrontó la totalidad del discurso de un jefe de Estado, y este último acabó de embarrarla solicitando una réplica (esa sí completamente disonante) para después tener que escuchar a los restantes miembros dejar en tela de juicio su intervención (de manera más diplomática), apoyados en el informe presentado por la Comisión de Consolidación de Paz. Semejante insuceso ha pasado completamente inadvertido para la totalidad de los candidatos a reemplazarlo a partir del próximo 7 de agosto, relevado por aquellos temas que enardecen a la galería y llenan de pólvora las bodegas de sus respectivos seguidores en las redes sociales.

Ese discurso se presentó en la semana en que empezaba a dudarse del “parte de éxito” de la intervención del Ejército en la vereda Alto Remanso, en el municipio de Puerto Leguízamo (Putumayo). Además, ya se había publicado el contenido del informe anual de la Comisión de Verificación de la ONU, todas las ONG presentaban cifras y conceptos negativos sobre el tema de la violencia en Colombia, y se disponía de las estadísticas sobre el asesinato de líderes sociales y ambientales.

Más extraño aún es que un periódico que como ningún otro medio de comunicación cuenta con el seguimiento en secciones diarias completas al Acuerdo de Paz haya escrito en destemplados términos el editorial sobre la materia de aquel miércoles 13, adhiriéndose a una tendencia de este Gobierno de abordar temas sensibles con eufemismos y/o estar con la trinada frase de “el narcotráfico es el mayor enemigo de la paz en…” de la canciller.

El artículo “Acuerdo de Paz: el doble discurso de Duque en el exterior” (también publicado por El Espectador, en la página 34 de la edición del 27 de febrero de 2022) habla del “saboteo de baja intensidad a lo acordado” y hace una excelente descripción de lo que ha sido el discurso de este Gobierno en esa materia, desde septiembre de 2018, en la LXXIII Asamblea General de la ONU —uno de los primeros viajes de Duque al exterior, cuando estrenó el eslogan de “Paz con legalidad”—, en foros en Europa y frente al Coloso del Norte. El artículo trae a colación la teoría del profesor Stephen Stedman sobre la “concurrencia de saboteadores a la implementación de un proceso de paz” y califica como “un hecho sin precedentes (...) que haya sido (el) Gobierno democrático (de Colombia) el principal obstáculo a la correcta implementación” del Acuerdo de Paz.

Hoy, cuando empieza realmente la recta final hacia las elecciones presidenciales, amerita que este diario abandere la imprescindible necesidad de que los candidatos prioricen, en detalle, sus propuestas de gobierno para la implementación acelerada de todos y cada uno de los componentes del Acuerdo de Paz, para recuperar así estos cuatros años perdidos, que pasarán a los anales de la historia como el segundo período de la Patria Boba.

* Administrador de empresas, MBA.

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