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Antieditorial a “Por favor, necesitamos un poco de cordura”

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23 de julio de 2026 - 05:36 a. m.
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El Espectador desde el título del editorial “Por favor, necesitamos un poco de cordura” de julio 7 minimiza con ese “un poco” la gravedad del hecho de que nuestro país esté hoy partido en dos mitades en medio también de la grave situación internacional en la que “los análisis de los expertos hacen que las atrocidades parezcan razonables”. La verdad es que “la irresponsabilidad de nuestros líderes políticos es deplorable”, sobre todo la del actual presidente de Colombia y su presidente electo, agravada por la irresponsabilidad del presidente procesado estadounidense y la del autócrata ruso.

Gustavo Petro sigue empeñado en desconocer una elección democrática y busca que muchos compatriotas acepten su teoría conspirativa sin aportar prueba decente; y Abelardo de la Espriella sigue utilizando su jerga ultraderechista de candidato presidencial. Por el lado internacional, Donald Trump y Vladimir Putin insisten en sus guerras contra el Medio Oriente y Ucrania, que sentimos en carne propia.

“Gustavo Petro, el demócrata, tantas veces mentado por el mismo mandatario, ya no existe. Tenemos a Gustavo Petro, el lanzallamas”, dice esta casa editorial. De la Espriella, por su lado, no se queda atrás lanzando bombas incendiarias diestramente. Por desgracia, ellos tienen dos maestros internacionales que persisten en causar víctimas humanas y en destruir infraestructuras en Ucrania e Irán a base de odios, mentiras e intereses económicos de capitalistas antihumanos. Romper conversaciones de paz internacionales y levantarse del empalme nacional, son actos que atizan el fuego.

Después de sus elecciones presidenciales del pasado 21 de junio, Colombia ratificó las dos mitades en que ha estado dividida en su historia reciente. La tensión entre los extremos es evidente, si el ultra elegido decide llevar adelante sus propuestas demagógicas, “encontrarán resistencia en la otra mitad, y en medio de la confrontación ningún país puede avanzar hacia el bienestar y la equidad y la paz social, que es lo que al fin y al cabo la gente busca” (Ramírez, 2026). Esto nos hace pensar que caminaremos sobre el filo de la navaja, reaparecerá la costumbre de macartizar a quienes dicen que la tierra es para quien la trabaja y se enfatizará: ¡ojo, son comunistas! Entonces, no faltarán los destripadores de personas pacíficas e inteligentes, pero rebeldes.

Las instituciones nacionales e internacionales son un antídoto para las tensiones entre Ejecutivo y mandatario electo, para el radicalismo de las dos mitades, “para los abusos y para los caprichos personalistas. Es tiempo de respetarlas, de crear espacios de diálogo, de bajar el tono y reconocer que” el mundo y los colombianos no necesitan más enfrentamientos entre países ni entre bandos: “Colombia no necesita vencedores que humillen ni derrotados que desconozcan”. Obvio que es urgente que haya muchísima “calma, reflexión y mesura” pues de seguir así iremos directo al matadero nacional e internacional.

Dairo Elías González Quiroz

Profesor pensionado, filólogo y escritor platomochotano

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