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El chantaje que respalda a Trump

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27 de enero de 2026 - 05:00 a. m.
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Señores de El Espectador: no solo es “Donald Trump contra el mundo”, como plantea el editorial del 19 de enero. Él tiene a su disposición el Partido Republicano, una cúpula incondicional y todo un sistema económico-político, apoyado en el ejército más poderoso del planeta, que está desarmando las alianzas históricas y sembrando zozobra entre los países que caen en la órbita de su atención. Groenlandia, Venezuela y Colombia son solo tres ejemplos sobresalientes.

El actual sistema político estadounidense, más que actuar con hostilidad —como imprecisa esta casa editorial—, chantajea cuando el ambicioso magnate exige: “Hemos subsidiado a Dinamarca y a todos los países de la Unión Europea durante muchos años al no cobrarles aranceles o pedirles otra forma de remuneración. Ahora, después de siglos, es momento de que Dinamarca nos pague. La paz mundial está en juego”. En lo que sí precisa este periódico es cuando cita que Trump “anunció un arancel adicional del 10 % a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia”, y que él “puede subirlo al 25 % a menos que se llegue a un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia. El Reino Unido ya tenía un arancel del 10 % y la Unión Europea uno del 15 %, por lo que esta sanción es un golpe directo a sus economías y a sus exportaciones”. He ahí el chantaje en el que insisto.

Obvio que la paz mundial está en juego: EE. UU., con su poderío militar y económico, está liderado por una persona que no respeta la democracia, las alianzas históricas ni los derechos de los demás países. A las puertas de la Tercera Guerra Mundial, todos los pueblos del mundo tenemos que contestarle al despótico multimillonario estadounidense. Lo ideal sería llevarlo a un juicio internacional o detener lo ocurrido con la OEA o la ONU, las cuales han mostrado su incapacidad de reacción con comunicados estériles; pero la rapaz águila imperial ha establecido un precedente nefasto al romper el multilateralismo, creado supuestamente para evitar los abusos. En tal caso, no queda sino enfrentarlo.

Hay que enfrentar, pues, al emperador abusivo en las calles, los medios, las redes y las cancillerías; silenciarnos y no enfrentarlo sería “una forma bruta del suicidio. Es, ahora sí, realmente, una cuestión de vida o muerte” (Caparrós, 2026). Además, pienso con Hernán Borja que habría que hacer un boicot mundial a los productos estadounidenses, empezando por no comprarles armas. Vietnam les demostró a los gringos que la superioridad militar no necesariamente conlleva la postración de un país. España se vino con todo a la Reconquista, pero en tres años tuvieron que salir corriendo. Por eso, parafraseando a Marx y Engels: ¡países de todo el mundo, uníos para derrotar al nuevo filibustero!

Dairo Elías González Quiroz, profesor emérito, filólogo unilibrista.

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Bueno Bueno(20426)27 de enero de 2026 - 11:58 a. m.
Como buena táctica imperialista dividen a los países concediéndoles a unos prerrogativas y a otros atacándolos, a unos personajes les dan prerrogativas y a otros los atacan, me imagino que a la Argentina de Milei le darán prerrogativas.
Bueno Bueno(20426)27 de enero de 2026 - 11:54 a. m.
Yo estoy de acuerdo con esta columna. Ceder es el suicidio. Cuanto más obtengan, más quieren hasta que probablemente nos esclavicen del todo y/o nos exterminen. En Venezuela sencillamente amparados por el ejército más poderoso del mundo tomaron el petróleo.
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