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Expongo mi opinión sobre el editorial del 28 de febrero, denominado “La crueldad de Putin contra Ucrania continúa”. Pues bien, admitiendo la crueldad de Rusia, así como la de Estados Unidos al enviar dos bombas atómicas a sendas ciudades de Japón, y la homicida colonización europea del continente africano desde el siglo XV hasta la fecha, permítaseme hacer un ligero matiz.
En 1949 se creó la organización militar Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para defenderse de la URSS, con una jurisdicción determinada y, según se afirma, con el acuerdo de Mijaíl Gorbachov de no expandirse. Sin embargo, la OTAN incumplió y estableció bases militares en muchos países europeos, incluso en algunos fronterizos con Rusia, buscando cercarla.
Es más, también quiso instalar bases en Ucrania, frente a las narices de los rusos, con la anuencia de su presidente, Volodymyr Zelenskyy, estrechando aún más el cerco. Esto ocurrió pese a la oposición expresada por Rusia en foros internacionales, en una situación comparable —según algunos— a la reacción de Estados Unidos durante la crisis de los misiles en Cuba. Ante la falta de respuesta, Rusia se vio obligada, según esta interpretación, a declarar la guerra a Ucrania, país con el que mantiene vínculos históricos y culturales desde hace largo tiempo.
Resulta curioso que, por razones ideológicas, se hostigue a Rusia con el objetivo de debilitarla, mientras no se hace lo mismo con Alemania, donde surgió un terror que pudo convertir en esclavos a toda la humanidad. De otra parte, quisiera ver en el citado periódico un editorial que reseñe la crueldad de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Emiro Guerrero
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