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Cartas sobre libertad de expresión y el choque entre el Gobierno y el Banco de la República

Cartas de los lectores

21 de abril de 2026 - 12:00 a. m.

No todo vale en nombre de la libertad de expresión

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A propósito del editorial del 6 de abril, titulado “‘Satanismo’, odio y libre expresión en Colombia”. Veo con preocupación que se defienda la expresión del odio y el resentimiento desde un periódico tan reconocido. ¿Hablan del derecho a hacer públicas unas manifestaciones que son el reflejo de personas psíquicamente perturbadas?

La sociedad ya está cargada de demasiadas demostraciones de violencia como para que ahora esto haga parte de una expresión cultural. No hay que normalizar lo extremo. Satánicos que adoran la oscuridad, que promueven el aborto… eso es lo que defiende esta editorial, en contra de todos los valores que deben promoverse en una sociedad.

La libertad de expresión termina cuando se traspasa la del otro. Acá se transgredió e irrespetó totalmente la profesión de fe de miles de creyentes católicos, en plena celebración de la más importante de todas: la Pascua de Resurrección.

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En ese momento se perdió todo derecho a manifestar sus arengas, porque además invadieron directamente el espacio de un recinto sagrado como lo es la iglesia, perturbando a quienes estaban viviendo el amor en su máxima expresión.

No hay derecho a que, desde un periódico tan serio, se justifiquen semejantes afrentas, hablando de derechos mientras se pisotean los de los demás.

Claudia Galvis

Intransigencia del ministro Ávila

Estando de acuerdo con lo que se plantea en su editorial del domingo 5 de abril, titulado “El Emisor central no debe servir a los caprichos del mandamás”, es necesario agregar que, en esos espacios de debate y búsqueda de consensos para hallar lo mejor para la mayoría de los colombianos, la intransigencia y la prepotencia no son buenas consejeras; solo evidencian la falta de argumentos y razones para defender puntos de vista o posiciones frente a un asunto.

El tema es tan preocupante como el desconcierto que mostró el ministro de Hacienda cuando el presidente le preguntó por el valor en pesos del déficit primario; cifras que un funcionario de esta altura debe tener en la punta de la lengua o, al menos, en una libreta a la mano.

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Pascual Mauricio Correa Ospina, Manizales.

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