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“Los Simpson embrutecen”
Con profundo desagrado encuentro ya en dos oportunidades absurdos planteamientos que desafortunadamente El Espectador decidió publicar.
No son Los Simpson un producto cultural, ya que no corresponde a la cultura sino a la industria del entretenimiento estadounidense, que se rige por dinámicas muy ajenas a la filosofía. Precisamente, es un producto para entretener apagando lo que la filosofía llama las potencias activas del hombre.
Los Simpson no pueden por ende ser objeto de estudio con las herramientas de la filosofía, ya que representan el nivel 0 de la intelectualidad. Además, cuando se requiere de la filosofía como herramienta de estudio, es para desconstruir, evidenciar las lagunas, mostrar lo que realmente está pasando.
¿Qué tiene que ver Marge Simpson con Aristóteles? NADA. Sus artículos son un patchwork realmente difícil de digerir.
Los Simpsons embrutecen a la juventud con el matracaje de historias sin sentido, sin enseñanza, sin fondo ni materia gris alguna.
Con sus artículos legitiman la ignorancia entre los jóvenes colombianos, la muestran como deseable, por lo que los invito a utilizar la plataforma de la cual disponen para difundir verdadera cultura y no una pseudofilosofía de pacotilla.
Daniel del Castillo Rengifo. Politólogo, Universidad Panthéon-Sorbonne.
Cuidado con el cine colombiano
Leo con suma preocupación los artículos que ha publicado la sección de Cultura de El Espectador a propósito de la reforma tributaria y el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC).
Aunque el ministro de Cultura habla del interés de extender la solidaridad al sector cinematográfico, lo extraño es que esas medidas no se hubiesen socializado antes. La prueba está en la reacción de las realizadoras y los realizadores que se tomaron las redes sociales con el #SOSCineColombiano. Su indignación, su frustración y su rabia son muestra de que el Gobierno no pensó en ellos al momento de plantear una modificación tan importante a uno de los valores esenciales de la identidad nacional.
El FDC ha sido clave para el boom del cine colombiano, que ahora es referenciado en el mundo e incluso llego a los Óscar. Con orgullo hemos celebrado la creatividad de nuestros cineastas. Ahora tenemos que insistir en que no se cambien las reglas del juego.
Ramiro Heredia. Cartagena.
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