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Nido de paloma: sobre la entrevista con el nuevo minambiente

Cartas de los lectores

24 de julio de 2026 - 12:05 a. m.

Leí una nota del nuevo minambiente, Fabio Arjona, cuyo titular era “Declarar la Amazonía libre de explotación minera es populista… ¡Paja!”. Para el ministro, populismo es recibir aplausos del pueblo y de las ONG ambientalistas, es no privilegiar que empresas extranjeras se lucren con los recursos naturales, es enterrar una fuente de riqueza y empleo tangencial, por proteger la Amazonía.

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Que no nos pase, ministro, como a la España del siglo XVI, que consideraban sus bosques ilimitados y materia inagotable para sus barcos. Ese lujo no podemos dárnoslo con la Amazonía, su flora y fauna milenaria, solo para entrar en la dinámica de explotación minera a lo que dé.

Para construir los galeones que llevarían el oro de América y defender el imperio, la Corona Española deforestó de manera masiva sus bosques de robles y encinas. Se necesitaban cientos y hasta miles de árboles por cada barco. Claro, obtuvieron la flota más poderosa del mundo, sí, pero a un costo devastador: erosionaron sus suelos, alteraron su clima y sacrificaron un activo natural insustituible por una riqueza metálica que, al final, terminó licuándose en la inflación europea. El imperio se desvaneció, pero los bosques nunca regresaron.

Hoy, siglos después, parecemos condenados a repetir exactamente la misma historia y no digamos que error, porque para el gobierno entrante todo esto de la protección de los bosques y la biodiversidad es paja, lo importante es la riqueza económica, pero no para las comunidades de la zona, sino para los “Nunca”, los que nunca han dejado de ver en todo un negocio, sin importar las consecuencias, y menos si son ambientales.

Bajo la promesa de una supuesta “riqueza económica” para la “patria milagro”, reaparecen las presiones para abrir la Amazonía a la exploración minera. El argumento es idéntico al de los asesores de Felipe II: “Necesitamos sacrificar este recurso natural hoy para financiar el mañana”. Confunde el ministro el flujo de caja con el capital. El oro extraído será un flujo de dinero temporal, en cambio la Amazonía es un capital sistémico vivo que regula las lluvias de las que depende la agricultura, las hidroeléctricas y la vida en Bogotá y toda la región. Destruir el tejido social y ecológico del territorio para obtener regalías es el equivalente moderno a quemar la madera del propio barco para calentar la cabina del capitán.

Y así van por todo el país. ¿Dejaremos que porque no se diga que somos populistas en contra del desarrollo económico se tomen decisiones con la misma ceguera estratégica de hace 500 años en España y solo para llenar bolsillos de grandes empresas mineras? La verdadera riqueza de Colombia no es lo que está enterrado bajo la Amazonía, sino el sistema vivo que se sostiene sobre ella.

No ministro, proteger el Amazonas y no privilegiar la explotación minera en esta zona no es paja. Paja lo que usted dice y lo que se encuentra en abundancia en un nido de paloma.

MSc. Edwin Darío Gómez Parra

Diseñador Industrial

Magister Planificación y Gestión del Desarrollo Regional

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