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El escritor y columnista de El Espectador, William Ospina siempre será de mi gran admiración por su estilo sincero, sencillo y preciso para referirse a nuestro país desde las más diversas dimensiones. En su columna dominical del pasado 5 de julio realizó un objetivo balance de la gestión presidencial de Gustavo Petro y, de igual manera, se refiere al presidente electo Abelardo de la Espriella. Debería ser ese el ambiente para comenzar una nueva etapa de la vida colombiana: aceptación de resultados sin condicionamientos, entrega de informes fiscales y financieros con la verdad, inventario de obras en proceso, y todo eso con buenas maneras de urbanidad.
Pero lo principal de esta columna es el balance de la realidad del país a partir de las raíces de sus principales problemáticas. Cómo quisiéramos un empalme donde se pueda observar que se hizo uso del retrovisor, pero para mejorar. Sin embargo, el rosario de culpables de unos y otros no es ético ni estético. Si de verdad se quiere un cambio y una transformación, cada empalme debería regirse por el sentido común: “Esto se recibió, esto se realizó durante los cuatro años y esto es lo que no se alcanzó a culminar”. Por supuesto, todo enmarcado en la dinámica colombiana atrapada en la corruptela y en el narcotráfico. Ya los historiadores y analistas pondrán en contexto cada acción realizada y se podrán hacer los respectivos juicios de valor.
En la columna titulada “Una política para toda la sociedad”, Ospina abarca casi todos los temas que son inherentes a mejorar la vida de los ciudadanos de un país. Se necesita tener una mentalidad lejos de los apasionamientos que enceguecen y que no permite observar las circunstancias reales de una sociedad para generar soluciones posibles en todos los sectores y subsectores sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales. Centrarse en los problemas del presente es la urgencia y ya todos los colombianos hemos vivido esa realidad durante años y años, aunque inevitablemente también muchos podrán expresar que su problemática lejos de solucionarse se ahondó.
Nuestros dirigentes, gobernantes y líderes pueden leer esta columna para que se hagan a una idea real del país. No más discursos, no más diagnósticos, no más reproches. Se necesitan acciones, en tal caso, pocas, pero vitales: salud, educación, seguridad, empleo, quizás sean la síntesis de lo que se necesita para todos.
Ana María Córdoba Barahona, San Juan de Pasto
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