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Respuesta a la columna “De la Espriella no le gana a Cepeda en segunda vuelta”

Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella
Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella lideran el bloque de candidatos ya instalados en la primera vuelta.
Foto: El Espectador

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Coincido con el señor Gonzalo Mallarino en su caracterización de De la Espriella, pero las conclusiones que sacamos de este hecho difieren ampliamente. Al afirmar que el socialismo y el comunismo son anacrónicos, Mallarino parece desconocer que, en el mundo actual, gobiernos comunistas y socialdemócratas tienen un peso enorme. China, el país de la segunda economía y población más grandes del mundo, es comunista, mientras los países que lideran la lista de mejor calidad de vida son socialdemocracias: Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia. Lo que está pareciendo cada vez más anacrónico es la liberal-democracia, con su gran vocero histórico, los Estados Unidos de América, demostrando al mundo cada vez más enfáticamente los defectos y riesgos del modelo.

También coincido con Mallarino en que Colombia necesita personas –aunque él sólo mencionó hombres– sensatas, con sabiduría, con una visión de la sociedad del presente y del futuro en la que imperen la civilidad y la justicia colectiva. Sin embargo, esa visión de la sociedad, si se basa en el modelo de la liberal-democracia o de los estadistas respetados del siglo pasado, pierde relevancia, porque la liberal-democracia está fallando en los retos más complejos que traen el presente: la inmigración y sus impactos en las normas sociales, el deterioro del medioambiente y los servicios ambientales que damos por hecho, las tendencias poblacionales hacia el decrecimiento, los impactos del entorno digital y la inteligencia artificial.

Puede que la izquierda colombiana no sea la respuesta correcta. En el mundo parece haber pocos con respuestas adecuadas a estos retos. En todo caso, un gobierno que busca cuidar y formar a sus ciudadanos e inmigrantes, cuidar a su riqueza ambiental, mantener y fortalecer sus instituciones, y abrirse a propuestas disruptivas, tendrá mayores posibilidades de llevar a Colombia a ese futuro que Mallarino sostiene concebir.

Jessica Wade-Murphy de Jiménez

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