Por: Yohir Akerman

Operación Dragón

La carpeta en su primera página dice: SECRETO, Central de Inteligencia del Ejército, Regional de Inteligencia Militar No 3. En su interior se encuentran tres folios correspondientes a un contrato de prestación de servicios, y en la última página, un escrito que dice “Operación Dragón”.

La carpeta se encontraba adjunta a una agenda de cuero color negro con la inscripción UPJ – HM en la que se relacionan los nombres, teléfonos, números de cédula de los objetivos militares, al igual que tres documentos que detallan los despidos masivos de militantes de Sintraemcali.

Sintraemcali es el sindicato de las Empresas Públicas de Cali (Emcali) y, como lo dije en mi columna anterior, la Operación Dragón tenía como objetivo específico el exterminio, entre otros, del hoy congresista por el Polo Democrático Alexander López Maya; de la presidenta de la Asociación para la Investigación y Acción Social Nomadesc, Berenice Celeita, y de miembros de la junta directiva del mencionado sindicato. (Ver Los líderes sociales).

Los documentos fueron encontrados en un allanamiento que se realizó en Cali el 25 de agosto de 2004 en el inmueble del entonces teniente coronel del Ejército Nacional Julián Villate Leal. Villate y los oficiales Alfonso Abondano Mikan y Marco Fidel Rivera fueron encontrados culpables de concierto para delinquir agravado al elaborar un minucioso plan para atentar contra líderes sociales y dirigentes sindicales. (Ver Allanamiento).

En la carpeta encontraron bitácoras de seguimientos al congresista López Maya, documentos de inteligencia sobre las tomas de Emcali desde 1998, atentados contra la misma, informes de inteligencia militar del sindicato, cartas de denuncias anónimas y documentación de todas las actividades del sindicato.

Al preguntarle al coronel Villate Leal sobre la procedencia de los documentos reservados, el oficial manifestó que la información de los sindicalistas de Emcali y de Alexander López era de propiedad de Emcali y que se la había entregado el señor Germán Huertas Cabrera, en ese entonces jefe de seguridad de la empresa en mención, como parte del contrato de asesoría que la empresa Consultoría Integral Latinoamericana (CIL) y su asociada, Compañía de Seguridad Privada (Seracis), le estaban prestando a Emcali. (Ver Contrato).

El señor Villate dijo que todo empezó en el 2004 y que la operación contaba con el apoyo de la Superintendencia de Servicios Públicos y de, nada más y nada menos, el tenebroso DAS que estaba en control de los paramilitares.

En la carpeta se encontraban otros documentos firmados por Germán Huertas Cabrera en los que claramente señalaban que estaban espiando la campaña de Alexander López utilizando códigos como “Operación Dragón, Way of the fast, In the Dragon y El Juego de la Muerte”. Fuera de eso, que se le pagó la suma de $10 millones a alias Yilson para asesinar a López en Cali, y el señor Villate también confesó que se iba a encargar un atentado en contra de Gustavo Petro, “por las discusiones que hubo en el debate sobre paramilitares”. (Ver Confesión).

Fuera de eso, la evidencia también deja clara la existencia de dos importantes reuniones. La primera, el 19 de marzo de 2004, en el hotel Four Points en Cali, para hablar de las labores que los militares debían desarrollar, en donde expresaron la preocupación que tenían sobre las hidroeléctricas. (Ver Reunión).

Se definió en esa reunión que las labores de inteligencia consistían en ubicar a los directivos de Sintraemcali, y cómo el DAS se encargó de pasarles la información de los esquemas de seguridad de los objetivos militares. Esto es importante porque demuestra el mismo modus operandi que se usó para el asesinato del académico Alfredo Rafael Francisco Correa de Andreis por la misma época. (Ver Las tareas del G3).

La otra importante reunión fue en junio de 2004 en el restaurante La Carrilera, frente al centro comercial Chipichape. En esa reunión estaban el señor Germán Huertas, jefe de seguridad de Emcali, el teniente coronel Villate, hoy preso por concierto para delinquir, y la doctora Evamaría Uribe Tobón, entonces superintendente de Servicios Públicos. En la reunión se discutieron en detalle los macabros planes que tenían el fin de preparar el terreno para la privatización de Emcali. (Ver La Carrilera).

La mayoría de involucrados en este oscuro capítulo de la historia colombiana han tenido que responder ante la justicia por sus actos de alianzas con paramilitares y asesinatos contra sindicalistas, líderes sociales y opositores. Pero la doctora Uribe Tobón, en cambio, es premiada con un nuevo puesto en el actual Gobierno, donde se empieza a ver un resurgimiento de preocupantes propuestas, como la red de cooperantes o el fortalecimiento de la inteligencia, que llevaron a abusos por parte de algunos como la Operación Dragón. Un peligro olvidar la historia para tener que repetirla.

@yohirakerman

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