Por: Carolina Botero Cabrera

Recursos Educativos Digitales "no Abiertos" a licitación

Una década llevó al MEN diseñar e implementar una política de contenidos educativos para el entorno digital.

Ha sido un proceso de ensayo/error, de interactuar con la comunidad educativa del país, de foguearse internacionalmente, como en la Declaración de París sobre Recursos Educativos Abiertos (UNESCO 2012). El resultado, una política pionera en la región: la estrategia de Recursos Educativos Digitales Abiertos -REDA.

REDA conceptualiza las necesidades de la educación y promueve contenidos que circulen en nuestro entorno educativo digital con ciertas características técnicas. Además, afirma que éstos deben circular gratis e idealmente "abiertos" (con permisos para ser reutilizados e incluso modificados). Apuesta por la circulación gratuita y promueve la apertura. Como sucede en el programa bandera de creación de contenidos para educación superior del MEN, Centros de Innovación Educativa.

En contraste, recientemente se anunció una millonaria licitación a cargo del MINTIC y el MEN para contratar 14.000 contenidos digitales para la educación escolar pública. Seguiremos  invirtiendo en contenidos RED no REDA. Para un gasto público importante en contenidos educativos la A de abierto desaparece sin que sepamos: ¿cómo lo justifican?, ¿cómo explican que sólo adquirirán contenidos cerrados con licencias temporales -4 años-?, ¿cómo circularán gratis y controlarán esa temporalidad? La tecnología digital favorece que haya contenidos contextualizados y pertinentes, en eso el rol del docente y del aprendiz es esencial porque puede recrearlos (eso no se explota en los cerrados porque no lo permite y menos con licencias temporales porque ni circulan), sin embargo, parece que estamos pagando por contenidos usando las normas de alquiler de sillas.

En sintonía con REDA, la licitación debería ser para contenidos cerrados o abiertos con licencias que permitan la circulación gratuita, incluso cerrados con licencia temporal pero estos sólo se adjudicarían en ausencia de los otros por criterios de calidad según categorías, eso sí sería incluyente.

A pesar de la existencia de una política que promueve apertura, esta licitación es, como mínimo, una oportunidad perdida para pensar seriamente los contenidos digitales en la educación básica y media. REDA no obliga a la apertura, la sugiere (creo incluso que esa es su debilidad), la licitación en cambio la descarta.

 

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