Por: Cartas de los lectores

Sobre el general Juan José Nieto y su “Presidencia”

Hace poco, el entonces presidente Juan Manuel Santos inauguró en Palacio un óleo del general cartagenero Juan José Nieto, del siglo XIX, bajo la presunción de que merecía figurar en la galería de mandatarios de nuestro país, lo que ha servido para afirmar que es, hasta ahora, “el único presidente negro” habido en Colombia. Al respecto, desde tiempo atrás se han dicho cosas que no son ciertas:

1) En El Espectador del 22 de agosto de 2016, el estimado periodista Óscar Alarcón afirmó que “Juan José Nieto y Tomás Cipriano de Mosquera derrotaron a Mariano Ospina Rodríguez, lo sacaron de la Presidencia [en 1861] y enterraron la Confederación Granadina”. Incorrecto: a Mariano Ospina Rodríguez ni lo derrotaron ni lo sacaron de la Presidencia dichos señores, pues ejerció su período de cuatro años hasta el 31 de marzo-1° de abril de 1861, que era el término legal. Otra cosa es que el general Mosquera haya arribado triunfante a Bogotá el 18 de julio del año citado, cuando Ospina Rodríguez llevaba más de cien días fuera de la Presidencia, pero no por el triunfo del militar caucano.

2) El 11 de agosto de 2018, el escritor José Luis Garcés G. afirma que “el 25 de enero de 1861, Juan José Nieto llegó a Barranquilla y, dado el desgobierno, se declaró presidente en calidad de segundo designado. Demoró en el poder seis meses y entregó el mandato cuando retornó Mosquera, el 18 de julio del mismo año”.

Caben algunas observaciones: a) En enero de 1861, cuando Juan José Nieto “asume” como “presidente”, el general Mosquera se hallaba en plena guerra contra el ya citado Ospina Rodríguez, que en ese momento era el mandatario constitucional de la República. b) ¿Cuál era la validez legal de las razones de Nieto para autoproclamarse “presidente” en funciones a sabiendas de que su jefe, el general Mosquera, en circunstancias claramente contrarias a la Carta vigente, avanzaba en insurrección hacia Bogotá y carecía del título de presidente constitucional?

En términos comparativos, la situación sería similar a la siguiente: si suponemos que, durante la guerra de las Farc, Timoleón Jiménez, alias “Timo” –a semejanza del general Nieto–, sin ningún respaldo legal o constitucional, se hubiera declarado presidente provisional en las zonas bajo el dominio de esa guerrilla mientras Manuel Marulanda proseguía su guerra con la mira en Bogotá: ¿hoy “Timo” figuraría como expresidente de Colombia en caso de Marulanda haber ganado la guerra? Sería un exabrupto. El mismo calificativo aplicable, en mi opinión, al caso del general Juan José Nieto. Por lo tanto, estimo que incluir a este ciudadano en la lista de presidentes de nuestra nación es tan folclórico como absurdo. Y no es racismo: es historicismo.

Ignacio Arizmendi Posada. Medellín.

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