El nombre de Andrea Alfonso es hasta ahora desconocido en la opinión pública, pero en los últimos meses ha venido liderando una tarea fundamental. Diplomática de carrera en la Cancillería, desde 2022 pasó a la Vicepresidencia para ponerse al frente de la agenda internacional de Francia Márquez y desde entonces ha coordinado todos los viajes de la mandataria al exterior.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
En esta entrevista con El Espectador, la funcionaria se refiere al viaje a África, que en los 10 meses de este Gobierno ha sido el que más polémica ha suscitado. Cuenta detalles de lo que se logró en Sudáfrica, Kenia y Etiopía y cómo fue el proceso de construcción para esa misión diplomática.
¿Qué tan cierto es que la vicepresidenta Francia Márquez viaja mucho?
Es normal que ella haga estos viajes, pues el relacionamiento internacional es una de las misiones de la vicepresidenta, según el decreto de delegación de funciones, el 1874 de 2022. Allí hay dos artículos, el 7 y el 15, sobre la coordinación de la cooperación internacional y de las relaciones del movimiento afrodescendiente. Por otro lado, la implementación del capítulo étnico del Acuerdo de Paz con la extinta guerrilla de las FARC, que es también una de sus funciones, se volvió un tema internacional cuando Estados Unidos y México decidieron apoyar ese punto. De hecho, creo que la polémica llegó con el viaje a África, pues antes participamos en la COP27, estuvimos en Naciones Unidas (ONU), en la Conferencia de Múnich, en Cuba en el cierre del segundo ciclo de negociaciones entre el Gobierno y el ELN, entre otros, pero nada de eso causó tanta controversia.
¿Por qué África causó tanta polémica?
Mostraron el viaje a África como un safari, un paseo, eso habla de un proceso de racismo estructural. Fue muy vergonzoso que la vicepresidenta tuviera que excusarse ante los presidentes de Kenia y Etiopía, porque para ellos el safari es un orgullo nacional. Vimos un sesgo en el cubrimiento de los medios, cuando lo realmente importante era el balance y las cosas positivas que nos trajo. Estoy segura de que la vicepresidenta Francia Márquez escribió una página de la historia de Colombia en el posicionamiento global que aún no hemos dimensionado.
(Lea: “Las personas que Benedetti menciona en los audios, ¿quién es quién en el escándalo?”)
Pese a esos inconvenientes, ¿cómo fueron recibidos Francia Márquez y la comitiva colombiana por los países africanos?
La delegación colombiana fue recibida mejor de lo que esperábamos. Cuando aterrizamos en Gabón, la vicepresidenta de ese país recibió a Francia Márquez y le dijo “bienvenida, hermana”, lo que para nosotros fue un muy buen punto de partida, pues no esperamos que en una escala técnica nos recibieran así.
¿Antes de poner el viaje en marcha, el Gobierno estudió la potencialidad de África, asegurando que no iban a regresar con las manos vacías?
Hay que decir que este fue un paso que hace parte de una gran estrategia. Es decir, Vicepresidencia se acompañó de la Cancillería en la construcción de la estrategia en África, que empezó desde el año pasado, 2022. Es decir, el viaje y la escogencia de los países empezó hace seis meses y todo ha sido articulado con la dirección de África de la Cancillería y el viceministerio de Relaciones Exteriores. Fue un reto la construcción de la agenda, porque, aunque identificamos cuáles serían los países que visitaríamos (Sudáfrica, Kenia y Etiopía), tuvimos que construir la agenda con gobiernos en los que no había embajadores en propiedad o, por ejemplo, en Etiopía no tenemos embajada. Nos tocó abrir camino.
¿Cuáles fueron las razones para escoger a Sudáfrica, Kenia y Etiopía como los países que visitaría la comitiva?
En Sudáfrica tenemos embajada desde 1996 y un relacionamiento desde hace mucho tiempo. Allí también está el Parlamento Panafricano y es un país que tiene un gran potencial económico, es casi que la puerta de entrada de todo el comercio hacia África. Mientras tanto, Kenia es un gran abanderado del medio ambiente, porque en su capital, Nairobi, está la única sede de Naciones Unidas (ONU) en el sur global y la sede del programa para el medio ambiente PNUMA. En Etiopía está la sede de la Unión Africana, que era importante, pues queremos reactivar el rol de Colombia como miembro observador y allí abriremos embajada.
Ante la oleada de desinformación, ¿puede explicar cuál fue el aporte de la fundación Open Society en la gira a África?
En la comitiva del Gobierno fueron 53 personas, todos los funcionarios que participaron en esta delegación fueron financiados por el Estado. Sin embargo, los artistas, líderes sociales y algunos empresarios tuvieron la financiación de Open Society, que fue una financiación directa. Aquí nunca hubo una donación, que es una palabra que se ha utilizado mal, porque todo fue directamente con las personas que participaron. Ha sido más el ruido, pero debe aclararse que no se trató de una donación.
¿Cree que la vicepresidenta se ha equivocado con el proceso de rendición de cuentas del viaje? Cuando los medios de comunicación la cuestionaron, ella dijo que no tenía que aclarar nada.
Nunca he visto una rendición de cuentas de una gira internacional de un vicepresidente como la que hicimos nosotros. Claro, el deber ser es mostrar lo que se hizo e informar a la opinión pública, pero eso fue exactamente lo que se hizo: hubo una rueda de prensa, en la página web está todo el boletín muy detallado con los logros y, además de informar, tuvimos que hacer un proceso de pedagogía y explicar por qué África es importante.
Colombia y los países africanos son productores del sector primario, sus economías no son complementarias, sino que más bien compiten entre sí. ¿Qué nos pueden ofrecer estos países de cara al intercambio comercial?
Debemos empezar por dejar de vernos como competidores. El relacionamiento que propone la vicepresidenta es horizontal, a través del prisma de la cooperación sur-sur, en donde hay mucho potencial de lado y lado. Sí, ellos son productores de café y nosotros también, pero los países africanos que más producen sacan en promedio de nueve millones de sacos, mientras que Colombia por si sola produce 13 millones. No se trata de competir por el café, sino que nosotros tenemos unos aprendizajes importantísimos que podemos enseñar y hasta vender maquinaria. Podemos apoyarnos en el perfeccionamiento de la producción y hacernos complementarios.
¿Qué ejemplos de empresas o grupos económicos tenemos que avanzan en esa relación comercial con África?
Para nosotros fue muy importante que nos acompañara el director de alimentos de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), pues colocó sobre la mesa la exportación de alimentos y el análisis de segmento por segmento. En el tema agroindustrial y de exportación de productos hay mucho potencial, por ejemplo, el Bom Bom Bum es de los que más se vende en África. Nos alegró mucho también que nos acompañara una mujer que tiene una empresa de maquillaje para mujeres afrodescendientes. Ella llevó sus productos y en Sudáfrica vendió casi todo, pues allá solo tienen dos tonos de base para mujeres negras y ella tiene un portafolio de siete tonos. En los cosméticos hay un mercado potencial.
¿En cuánto tiempo podrán ver los resultados los comerciantes y empresarios, por ejemplo, que sea menos costoso exportar?
El relacionamiento comercial va de la mano con el relacionamiento diplomático, la conexión aérea, las rutas marítimas y la flexibilización de visados. La vicepresidenta fue muy insistente en que teníamos que apostarle a la reconexión desde lo real y lo que le llega el ciudadano. Seguramente en los próximos años o meses vamos a ver los resultados; es un proceso que arrancó con esta primera visita. En 2011, el viaje del presidente Juan Manuel Santos a Turquía también fue muy polémico, le preguntaron que si la inversión valió la pena. Hoy en día, gracias a ese viaje, Turkish Airlines viene acá y en Colombia no tenemos visado.
Entonces, ¿el objetivo del viaje a África se cumplió?
Lo que nos trazamos para este primer acercamiento se cumplió. Luego de la reunión que tuvo la vicepresidenta con el presidente de Kenia, William Ruto, recibimos una carta para el presidente Petro en la que lo invitan a la cumbre africana para el cambio climático, que va a ser en septiembre en Nairobi. También tuvimos una primera reunión técnica con la Unión Africana para hablar de las reparaciones histórica y nos contactaron porque quieren trabajar con Colombia para ese tema. Con eso, ya se empiezan a sentir resultados.
Tras la visita de Francia Márquez a la sede del PNUMA, ¿el gobierno Petro tiene el apoyo de la ONU para una de sus apuestas más importantes: cambiar deuda externa por acción climática?
Fue realmente impresionante haber estado en Nairobi, en la sede de la ONU, y que la vicepresidenta se haya podido reunir con las tres funcionarias más importantes: la directora general de la ONU, delegada por el secretario general; la directora del PNUMA y la directora de ONU Hábitat, quienes reconocieron a Francia Márquez como una gran lideresa ambiental. No obstante, la discusión se centró más en el futuro y lo que se debe hacer respecto al cambio climático, más que el tema del canje de deuda por acción climática. Para eso es importante la invitación de Ruto al presidente Petro a la cumbre africana para la acción climática.
¿De qué se trata el intercambio lingüístico?, ¿cuál es la importancia de enseñar suajili en Colombia y allá el español?
Se ha subestimado el aprendizaje del suajili. Primero, no es un dialecto, sino que es uno de los 10 idiomas más hablados en el mundo, pues lo hablan 200 millones de personas. El idioma es parte de esa reconexión y de la diplomacia pública. Por eso ofrecimos cursos de español para los funcionarios de la Unión Africana y en Kenia y en Sudáfrica. Ojalá que en Colombia haya cada vez más centros de estudios afrodiaspóricos o africanos, que ofrezcan el suajili como lengua para aprender. A la gente le parece raro porque hay mucha desconexión, pero aprenderlo es una oportunidad para hacer negocios en 15 países de África, porque es la lengua panafricana por excelencia. Hay que ir más allá del inglés o el francés. Aprender suajili no es algo absurdo.
👁🗨 Conozca cómo votan los senadores y representantes a la Cámara en ‘Congreso a la mano’.
Fueron firmados memorandos con las cámaras de comercio de San Andrés, Tumaco, Chocó, Buenaventura y Bogotá, ¿de qué manera llegará eso a los territorios?
Es muy importante que se hayan firmado estos acuerdos con otras regiones de Sudáfrica, pues con ellos se van a impulsar a los pequeños y medianos empresarios. El cómo será una tarea que les toca a las cámaras de comercio, para que aterricen los acuerdos y el potencial de cada región. Además, no se trata solamente de lo que se firmó, esto va mucho más allá y por eso llevamos esta delegación tan nutrida, para que puedan llevar aprendizajes a los territorios. Recordemos que más de 300 empresarios participaron en foros económicos.
¿Cómo van a garantizar que este y otros gobiernos continúen con la conexión con África?
La gira de la vicepresidenta nos hizo reflexionar como país y ubicó a África en el mapa. Francia Márquez nos mostró el potencial de ese continente y si bien no sabemos qué pasará en cuatro años, la puerta ya se abrió y seguirá abierta. Por eso dejamos embajadas nuevas en Etiopía y Senegal y esperamos que se puedan abrir más. También va a haber más exportaciones, van a venir estudiantes a Colombia y se va a crear una diplomacia de las personas. Estas semillas no son las únicas que van a quedar, vamos a seguir potencializando con el objetivo de que la estrategia no sea solo para 2022-2026, sino que se mantenga en el tiempo.
¿La vicepresidenta volverá a viajar a África?
Este no es el último viaje a África; todo lo contrario, se abrieron las puertas para seguir trabajando; eso sí, no solo desde la Vicepresidencia, sino desde otros sectores. Por ahora no sabemos cuándo, pero sí sabemos que el siguiente viaje será hacia al este de África.
👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.