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19 Jul 2021 - 2:00 a. m.

Arturo Char: la presidencia que terminó siendo una sorpresa

Las críticas sobre la postulación de Arturo Char a la presidencia del Senado se disiparon conforme avanzó su administración, que, en términos generales, fue bien calificada. No obstante, la oposición dice que sus proyectos fueron relegados.
Arturo Char llegó a la presidencia del Congreso salpicado por el caso de Aida Merlano.  / El Heraldo
Arturo Char llegó a la presidencia del Congreso salpicado por el caso de Aida Merlano. / El Heraldo
Foto: EL HERALDO

La postulación más polémica a la presidencia del Senado para este Congreso fue la de Arturo Char y, para sorpresa de muchos, terminó su período con un balance positivo entre sus compañeros de diferentes bancadas. Las críticas por su relación o no en el caso de corrupción de Aida Merlano, que investiga la Corte Suprema de Justicia, fue más ruido temporal que una piedra en el zapato. Su poca producción legislativa, un señalamiento que no tuvo la suficiente fuerza para generarle problemas. Su silencio y poca participación en sesiones donde lo atacaban —comportamiento que es reflejo de una personalidad serena y tranquila— se convirtió en su gran virtud para presidir las plenarias en el momento más caliente que vivió el país: el paro nacional.

“Supo manejar el Congreso en un momento de gran dificultad, tal vez en los momentos de mayor tensión política en el país. Él mostró tener unas capacidades que son complejas en este oficio, como su paciencia y calma. Nunca perdió la compostura”, apuntó sobre su carácter el senador liberal Luis Fernando Velasco. Los aplausos, por decirlo de alguna manera, también le llegaron de otros sectores. “Antes de ser elegido llamaron a catástrofes y su presidencia resultó ser más tranquila que otras”, dijo Ciro Ramírez, del Centro Democrático.

La catástrofe a la que se refiere Ramírez es cómo afectaría la honorabilidad del Congreso la investigación suya sobre el caso de Merlano. Los aforados entienden que ser objeto de control judicial es inherente a su labor, pero también son conscientes de que, en algunas situaciones, estos procesos pueden influir en lo político. “A veces las investigaciones terminan afectando a la persona, pero en este caso fue todo lo contrario. Salió adelante y sacó una legislatura lucida”, comentó Juan Diego Gómez (Partido Conservador), quien será su sucesor.

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Desde su partido, Cambio Radical, también reconocieron su labor. “Fue organizado y metódico para sacar los proyectos de origen parlamentario de gobierno, así como respetuoso en los debates de control político”, aseveró Carlos Fernando Motoa, destacando leyes como la Ley de Turismo, el Código Disciplinario, la reforma a la justicia y la reglamentación de la cadena perpetua, entre otras.

A la vez que hay más luz sobre su gestión, para algunos las sombras en su trabajo se reducen a la permanencia de las sesiones semipresenciales y la priorización de proyectos de interés del Gobierno que llevaron al hundimiento de iniciativas como la Jurisdicción Agraria, único proyecto de este Congreso que responde a los mandatos del Acuerdo de Paz. Sin embargo, esto para muchos fue previsible. Lo primero debido a los índices de pandemia, el ascenso en los contagios y las muertes, donde, hasta ahora, se está viendo una tregua.

“Char actuó responsablemente. Las estadísticas de contagio en el país iban en aumento. Hacinar a las personas en un recinto cerrado no era conveniente. La semipresencialidad fue lo que nos dio más tranquilidad”, señaló el senador José Ritter López (la U), en defensa de la decisión de no llamar a la presencialidad. Pero las respuestas sobre este tema son encontradas, según Motoa, por ejemplo, sí fue una falla no impulsar el regreso al Capitolio. “En mi criterio, las sesiones mixtas no tienen soporte constitucional y son lesivas en materia democrática”, resaltó.

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Sobre la segunda sombra, la de privilegiar la agenda gobiernista y dejar a la deriva los proyectos de la oposición, la segunda vicepresidenta, Sandra Ramírez (Comunes), manifestó que por más democrático que fue Char, él terminó ciñéndose a su estructura política. “No lo voy a culpar, porque él obedece a un partido, que es un partido que obedece a unos intereses. Ese es el reflejo de cómo funcionan el país y el Congreso”. Esa misma tesis sostuvieron los senadores Velasco e Iván Marulanda (Alianza Verde), quienes vieron que con la gestión del barranquillero se perpetuó la dependencia del Congreso con el Gobierno.

“El Congreso ha perdido su independencia y autonomía. Se convirtió en un apéndice del Gobierno, que es el que decide sobre las personas que integrarán las mesas directivas, entre ellas Char. Él y los demás terminaron por responder como si fueran funcionarios de Palacio. En ese sentido, pusieron en el orden del día los proyectos que al Ejecutivo le interesaban, citar a sesiones a la hora y el día que les convenía. Y esto funcionó aún más porque seguimos en sesiones virtuales, donde es imposible el debate democrático”, señaló el senador verde, insistiendo en que es una evaluación al sistema y no tanto en contra del saliente presidente. “Él fue funcional a como opera la política”, enfatizó.

Velasco, con un tono más crítico, le reconoció efectividad al saliente presidente. “Cuando uno hace una evaluación de gestión tiene que ver a qué llegó Arturo Char a la presidencia. Él no quería ser un líder nacional, sino generar una serie de acuerdos con el Gobierno y tener buena relación con este. Y eso lo cumplió. Para mí, él fue un hombre efectivo para el Ejecutivo”. Y agregó que, en su rol, Char le sacó todos los proyectos al presidente, “a excepción de la reforma tributaria, que era algo insostenible” y, así mismo, contribuyó en un cierto engranaje para que otros no tuvieran éxito.

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“Lo de la especialidad agraria no fue culpa del todo de Char. Lo que pasó con este proyecto fue complejo. No podemos olvidar que la Comisión Primera lo tuvo y casi no lo manda. Ya en plenaria él manejó los tiempos y, manejando los tiempos, hizo que los tiempos favorecieran al Gobierno”, precisó. Para el senador Gómez, se trató de una iniciativa “que no logró las mayorías”.

Así las cosas, Char entrega una presidencia que, en términos generales, fue popular entre sus compañeros y no satisfizo del todo a la oposición, que sintió que con él al mando sus iniciativas quedaron relegadas y las que lograron pasar, como la de la comida chatarra, fueron con las uñas. Se va sin darles casi la cara a los medios de comunicación y cerrándole las puertas a la prensa para que cubra la instalación de la última legislativa. Esto, cuando la mayoría de funcionarios del Congreso están vacunados y el Gobierno decretó la apertura total del país hace más de un mes, mientras seguía el tercer pico del COVID-19.

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