Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El exconcejal, exsenador, exministro y exvicepresidente estuvo a punto de morir en dos ocasiones por cuenta de atentados terroristas con explosivos planeados por las Farc. En el primero de estos, una bomba que llegó a su oficina afectó tres dedos de su mano izquierda y, de no ser por un libro, le habría quitado la vida en pleno Capitolio Nacional.
En el segundo, otro ataque con explosivos casi destroza todo su esquema de seguridad que lo transportaba al salir de una entrevista.
Lea también: Falleció el exvicepresidente Germán Vargas Lleras: así fue su carrera política
El librobomba en el Congreso
Sobre las 7:00 de la noche de ese viernes 13 de diciembre de 2002, Germán Vargas Lleras, entonces senador del Movimiento Colombia Siempre, regresó a su oficina tras la última jornada de sesiones ordinarias del año. Tras cruzar la puerta, en su escritorio encontró varios paquetes que, pensó, eran regalos de Navidad. Entre los objetos había un libro de la artista Ana Mercedes Hoyos y debajo una agenda empacada que tenía como remitente a Luz María Zapata, su esposa.
Según contó él mismo varios años después, tomó el libro, lo apoyó sobre sus piernas y luego sobre el abdomen, sin saber que esos movimientos le salvarían la vida. “Luego cogí la agenda. Ya no me acuerdo de qué color era ni cómo venía empacada, solo sé que me causó curiosidad el hecho de que Luz María me enviara un regalo a la oficina. Y cuál sería mi sorpresa cuando la abro y ¡pum!, explota entre mis manos”, contó.
Después de ese estallido, Vargas Lleras, según recordó, sintió un “infinito dolor” y la impresión de ver cómo sus dedos meñique, anular y parte del medio volaron en pedazos, dejando su mano prácticamente colgando de un hilo. El libro de la artista recibió varias esquirlas e impidió que la explosión afectara su pecho o la cara, más allá de algunas quemaduras. De acuerdo con su relato, tras el atentado conservó el libro que a su juicio lo salvó de morir ese día. Según las investigaciones, el desenlace pudo ser aún peor, pues solo explotó la mitad de la carga.
En cuestión de segundos, su equipo y personal de seguridad lo atendieron y lo trasladaron a la Fundación Santa Fe en un trayecto de media hora que, en medio del trancón de la capital, agudizó su dolor. Varios años después de los hechos, Vargas Lleras cuestionaba cada tanto cómo ese paquete con explosivo C4 llegó a su oficina desde una dirección en la que ya no vivía y cómo un mensajero lo llevó por toda la ciudad y luego lo ingresó al recinto del poder Legislativo.
“No podemos permitir que el terrorismo se gradúe como factor de presión. No podemos permitir que el terrorismo se gradúe para forzar una u otra salida, porque cuando se permite que el terrorismo sea un medio de presión que doblegue a los gobiernos y a las sociedades, pues él se gradúa y ejerce como tal (...) Convoco al Congreso de Colombia para que madrugue el lunes a seguir trabajando. A incorporar las reformas que se necesitan en todos los campos”, dijo el entonces presidente Álvaro Uribe al día siguiente del atentado.
Tras varias semanas de recuperación, Vargas Lleras regresó al Congreso en medio de los aplausos de sus compañeros y con las dos manos vendadas, lo que le impedía ponerse completamente el saco de su traje. “No hay nada mejor para lograr una pronta recuperación que estar activo, regresar al trabajo, tener la cabeza en otras cosas”, declaró tiempo después.
Recomendado: La vida política de Germán Vargas Lleras, en imágenes
El carrobomba en el norte de Bogotá
Casi tres años después, el 10 de octubre de 2005, Vargas Lleras estuvo, una vez más, al borde de la muerte por otro ataque terrorista. Luego de participar en el programa Hora 20, de Caracol Radio, ubicado en la carrera Séptima con Calle 67, el entonces senador y su esquema de seguridad tomaron rumbo hacia el norte de la ciudad. A la altura de la Calle 71 con Carrera Novena, la caravana de tres carros fue sorprendida por un fuerte estallido.
Un carro cargado de explosivos fue activado al paso de los vehículos, dejando al menos a nueve personas heridas. Vargas resultó ileso y sus escoltas, con los carros destrozados, lograron llevarlo hasta la Escuela de Caballería, donde fue resguardado y recibió las visitas de altos funcionarios del Estado que estaban preocupados por su seguridad, entre ellos el presidente Uribe. “Uno de los escoltas se percató de que un carro nos estaba siguiendo y nos iba a rematar. Nos fuimos en los rines, echando chispas, sin llantas”, recordó él mismo años después.
Tras este segundo atentado, el entonces director del DAS, Jorge Noguera, y el ministro del Interior, Sabas Pretelt, señalaron que las indagaciones preliminares apuntaban a que las Farc eran responsables del ataque. Sin embargo, el propio Vargas Lleras puso en duda esa versión y planteó que agentes del Estado estarían detrás. “El conductor que se me asignó por el DAS, ese día no fue a trabajar. Y las versiones que dio sobre su ausencia fueron contradictorias. Además, luego supe que no era un funcionario de planta, que era de Santa Marta y que estaba por contrato desde hacía tres meses”, le dijo a Semana. En otros espacios insistió en que nunca hubo una explicación satisfactoria sobre los hechos.
La incertidumbre en torno a la responsabilidad del atentado y las dudas que planteó Vargas Lleras incluso lo distanciaron de Uribe, a quien apoyó en 2002 y en la reelección de 2006. Finalmente, el 2 de noviembre de 2020, tras el Acuerdo de Paz, las extintas Farc, en una carta firmada por Rodrigo Londoño y enviada al entonces presidente Juan Manuel Santos, reconocieron la responsabilidad de los dos atentados. “Pediremos perdón con humildad”, se leía en la misiva.
No se pierda: Mundo político reacciona a la muerte del exvicepresidente Germán Vargas Lleras
En mayo de 2024, la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP reconoció como víctima directa al exvicepresidente, exsenador y exministro en la investigación de los crímenes no amnistiables cometidos por el grupo guerrillero. “Celebro que la JEP me reconozca como víctima, no porque esté pensando en cobrar un peso en materia de indemnización, lo único que me interesa es conocer la verdad de lo ocurrido”, dijo el jefe de Cambio Radical.
Durante varias décadas, el político que murió hoy a los 64 años fue uno de los colombianos más custodiados. Más allá de los dos ataques, Germán Vargas Lleras estuvo en riesgo de morir más de una vez, por accidentes domésticos, percances aéreos en viajes oficiales, por una caída en bicicleta en 2022 y hasta por el accidente de parte de su esquema de seguridad en 2025.
👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.
✉️ Si tiene interés en más temas políticos o información que considere oportuno compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: hvalero@elespectador.com; aosorio@elespectador.com; dortega@elespectador.com; mbarrios@elespectador.com; lmejia@elespectador.com; ntorres@elespectador.com o jsperez@elespectador.com.
