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El exvicepresidente Germán Vargas Lleras falleció en la noche de este viernes 8 de mayo a sus 64 años. El dirigente de Cambio Radical se encontraba en un estado complicado de salud desde hace varios meses.
El dirigente se encontraba en Bogotá, en el Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo, donde falleció en la tarde de este viernes. Vargas estaba recién llegado a la capital colombiana desde Houston (Estados Unidos), una ciudad donde llevaba varios meses practicándose quimioterapias tratando su cáncer. De hecho, estuvo recibiendo tratamiento médico durante las últimas semanas en atención domiciliaria por parte de la Fundación Santa Fe.
Su fallecimiento ocurrió tras varios meses de tratamientos médicos que lo sacaron del tablero político y de los titulares. Su última aparición fue en un video con el que buscó impulsar la votación a la bancada de Cambio Radical —cuya presencia en el Congreso decreció en este llamado a urnas, pasando de 11 curules en 2022 a siete— el pasado 4 de marzo.
En noviembre de 2025, viajó a Colombia, por primera vez en mucho tiempo, para dirigir la reunión de la colectividad en torno a las listas que se presentarían para el Legislativo y ahí estuvo junto a otras dos figuras clave de la agrupación: Fuad Char, el patriarca de la casa Char, y Germán Córdoba, el director del partido.
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Esta fue la vida política de Germán Vargas Lleras
Vargas nació el 19 de febrero de 1962 y tenía solo cuatro años cuando su abuelo, Carlos Lleras Restrepo, ascendió a la Presidencia. En ese momento, ya hablaba de la posibilidad de, algún día, ocupar el mismo cargo. Creció en lo que se llamó una “cuna de oro política”, en medio de reuniones políticas y los reflectores por ser el nieto del jefe del Estado colombiano, con lazos de sangre que lo unían al también expresidente Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras de la Fuente, exembajador de Colombia en Estados Unidos y exconstituyente de Salvación Nacional.
Su primer cargo en la vida pública fue de concejal en Bojacá, Cundinamarca, con tan solo 19 años. En uno de los fortines del “llerismo”, de tradición liberal, llegó como parte del Nuevo Liberalismo, el movimiento de Luis Carlos Galán, a quien conoció con tan solo 18 años en la casa de su abuelo, en el barrio Quinta Camacho. De allí ascendió al Concejo de Bogotá en 1990 y luego, después de ser reelegido, saltó al Senado de la República en 1994 hasta 2008; de hecho, llegó a ser el legislador más votado del país en 2006. Además, fue el líder natural del Partido Cambio Radical.
La primera vez que buscó dejar una huella en la carrera presidencial fue en 2010, año en que obtuvo 1’471.377 votos. Estuvo por detrás del vencedor en segunda vuelta, Juan Manuel Santos (6’758.539), y también de Antanas Mockus (3’120.716). Su votación, en todo caso, le dio un puesto casi que fijo en la administración del “ungido” de Álvaro Uribe: como líder de Cambio Radical, el 28 de julio del 2011 fue anunciado como el ministro del Interior y de Justicia del electo presidente. De hecho, fue durante su gestión que se dividió en dos carteras.
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Más tarde, en 2012, asumió la cartera de Vivienda. Su conocido proyecto de 100 mil viviendas gratuitas fue una de las insignias de su gestión en la cartera y en 2014 se había ganado la confianza de Santos para convertirse en su fórmula vicepresidencial para la reelección. En el nuevo gobierno se desempeñó como vicepresidente entre 2014 y 2017.
Renunció el 21 de marzo de 2017 para lanzarse como candidato presidencial, pero las elecciones de 2018 fueron su mayor derrota política. A pesar de haber ocupado uno de los más altos puestos del Estado y contar con el respaldo de Cambio Radical, el Partido Conservador y el Partido de la U —que le dio su guiño tras una declaración en apoyo al proceso de paz—, fue cuarto en la votación con 1’407.441 apoyos, menos que en 2010 y menor que las votaciones de esas colectividades al Congreso.
Estos fueron sus aportes a la infraestructura del país
Durante su paso por la vicepresidencia, durante la era Santos, Vargas Lleras fue la punta de lanza del Gobierno para el sector infraestructura, especialmente con el despliegue de la cuarta ola de carreteras, conocidas popularmente como las obras 4G.
Esta agenda de conexión vial comenzó a ver la luz hacia finales de 2012, cuando salieron a licitación los primeros seis proyectos. De forma oficial, estos proyectos comenzaron a ver la luz de la construcción hacia 2015.
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Las autopistas 4G se basan en un modelo distinto al de las viejas carreteras públicas. Son Asociaciones Público-Privadas (APP), donde la empresa privada pone el dinero y asume los riesgos iniciales: financia la obra con recursos de bancos e inversionistas, la construye y la opera bajo supervisión del Estado. A cambio, recibe pagos por peajes o recursos públicos pactados a futuro. Al terminar el contrato, que suele durar unos 25 años, la infraestructura pasa al Estado, que debe mantenerla y operarla.
Esta generación de autopistas agrupa casi 30 proyectos de infraestructura (no todos finalizados, vale aclarar), con una inversión de largo plazo de más de COP 63 billones, con una suma similar destinada solo a costos operativos. Una vez se finalice toda esta ola, la red completa cubrirá más de 5.000 kilómetros de vías nuevas y modernas.
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Si bien su gestión en el Gobierno estuvo ampliamente asociada a la construcción y entrega de obras, el político también tomó entre sus manos resolver las tensiones con el servicio de plataformas de transporte por demanda (como Uber). Su solución, una categoría conocida como taxis de lujo, nunca despegó y quedó archivada en el gran anaquel de la letra muerta en Colombia.
Su nombre también estuvo asociado con una polémica ley sobre control de internet en el país, la famosa Ley Lleras, que, en resumidas cuentas, establecía los mecanismos para que el autor de una obra que sintiera que sus derechos habían sido vulnerados por cuenta de piratería o usos indebidos en línea lograra descolgar de internet el material presuntamente infractor. El problema, señalado por críticos de su momento (2011), es que el proyecto original establecía que esto se haría sin intervención de un juez y de mano de las empresas prestadoras del servicio de conexión.
Así reaccionó el país político a su fallecimiento
Tras su fallecimiento, el expresidente Juan Manuel Santos, quien fue su coequipero durante más de ocho años, se refirió al hecho y aseguró estar “consternado”.
“Lamentamos profundamente su partida. Gran parlamentario, ministro y vicepresidente. Fue un coequipero excepcional, con un conocimiento profundo del país y una inmejorable capacidad de ejecución al servicio de Colombia”, comentó Santos.
El presidente Gustavo Petro también lamentó la muerte del dirigente político: “Tanto en el Senado como en campaña se comportó como un gladiador. En general, contradictor mío, lamento que su seriedad en el debate desaparezca”, señaló en su cuenta de X.
El expresidente Álvaro Uribe puntualizó sobre, el que considera, un mal momento para su partida: “En mala hora de la Patria muere Germán Vargas Lleras. Su partida ocurre en el momento que la democracia más necesitaba de su verticalidad. Es difícil encontrar líderes de sus condiciones integrales, su capacidad de estudio, sus férreas convicciones democráticas y el afán por el bienestar general. A su hija, a toda su familia, a quienes lo acompañaron en Cambio Radical y a aquellos que desde distintas orillas lo apreciaban, toda nuestra solidaridad”.
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