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9 Mar 2021 - 2:01 a. m.

“Camilo Romero está como Vargas Lleras, se cree ganador”: Sandra Ortiz

La senadora verde habla de las discusiones en el interior de la Coalición de la Esperanza y enfatiza en el trabajo que está haciendo para que el país la conozca y sea una opción presidenciable.
Laura Angélica  Ospina

Laura Angélica Ospina

Periodista Política
En 2018, Sandra Ortiz obtuvo 27.176 votos para el Senado, la sexta más votada del verde.
En 2018, Sandra Ortiz obtuvo 27.176 votos para el Senado, la sexta más votada del verde.
Foto: Cortesía

Sandra Ortiz es senadora de la Alianza Verde por Boyacá. Lleva dos períodos en el Congreso: primero fue representante a la Cámara y en 2018 dio el salto a la Cámara Alta con 27.176 votos, la sexta en votación de su partido a esa corporación. En esos comicios se impuso por encima de compañeros suyos, como Iván Marulanda, Antonio Sanguino y Juan Luis Castro. Con miras a 2022 es precandidata de esa colectividad para apostarle a una oportunidad: ganar el máximo cargo del ejecutivo. Quiere ser presidenta, ha dicho.

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En entrevista con El Espectador, Ortiz reconoce que su nombre aún es desconocido para una gran parte de los colombianos. No obstante, enfatiza en que todavía quedan varios meses para iniciar su campaña y darse a conocer por fuera de su departamento. Explica que su precandidatura, como la de otras mujeres, es clave para avanzar en la democracia pues, considera, es momento que una mujer obtenga el poder presidencial. Profundiza en los roces al interior de la Coalición de la Esperanza, en especial en las diferencias de su partido con Camilo Romero, exgobernador de Nariño y quien también estaría en la contienda electoral.

Usted no quiere volver al Senado y había considerado ir por la Gobernación de Boyacá. ¿por qué cambió de planes y ahora es precandidata?

Porque algunas organizaciones sociales nos manifestaron que las mujeres deben tener representación en la carrera por la Presidencia. En el caso de mi partido, las fuerzas políticas internas nos abrieron el espacio. La Alianza Verde es la única colectividad que abre este espacio sin importar si el precandidato tiene o no linaje político o si cumple con un “abecé” para lanzarse.

Lo digo porque cuando aspiré a la Cámara de Representantes, y quedé, no tenía antecedentes en cargos políticos. Nunca he sido alcaldesa, concejal o diputada. Ni siquiera presidenta de una junta de acción comunal, pero logré la curul. Luego quise volver a la corporación, pero me salió la opción de lanzarme al Senado y fui elegida. Tenía la posibilidad de irme a la Gobernación de Boyacá, pero el partido abrió muy generosamente la puerta para la precandidatura. Ese es mi objetivo: quiero ser presidenta.

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¿Cuál fue la invitación del partido?

Nos abrió la puerta a todos los que quisiéramos estar en la contienda presidencial. Varios senadores me propusieron que participara. En el Senado solo somos dos mujeres de la colectividad. Angélica Lozano dijo que no quería lanzarse, al igual que las representantes a la Cámara. Yo dije que sí.

¿Por qué tenerle más fe a la carrera presidencial que a la Gobernación de Boyacá?

En la vida no hay nada seguro. Las mujeres queremos competir por el Ejecutivo, y tenemos con qué hacerlo. Además, hay temas como la desigualdad que nos limita. Es momento de que asumamos el poder y enfrentemos esas problemáticas, porque el Estado no lo ha puesto como prioridad. Una precandidatura es una oportunidad. Hoy hay muchos candidatos, pero falta todavía un año para que se decanten más las cosas. Ese tiempo me va a servir para que me conozcan.

Hay varias versiones sobre el cambio en el mecanismo para elegir a un candidato único de los verdes, ¿qué fue lo que pasó?

Nosotros queríamos hacer el lanzamiento de la participación de los precandidatos y la encuesta desde noviembre. En principio, Camilo Romero no quería participar en la consulta verde-verde y luego pidió que lo esperáramos para poder participar. Por él aplazamos el anuncio por cuatro meses, porque manifestó que no podía participar aún. Entiendo que debía resolver unas circunstancias legales de su gestión como gobernador. Definimos que la fecha del lanzamiento sería el 1° de marzo, día con el que Camilo Romero estuvo de acuerdo.

Pero el compañero Carlos Amaya reiteró su deseo de participar. En principio se dijo que él llegaba directamente a competir en la consulta de marzo de 2022. El senador Jorge Londoño dijo que cómo era posible que un precandidato verde llegara directamente, mientras los demás debíamos someternos a una consulta. Era un desgaste y no era equitativo. Por eso hicimos una votación de los cinco precandidatos para aceptar la llegada de Carlos Amaya. Si él entraba, no podíamos hacer el lanzamiento en esa fecha, porque él debía jugar con nuestras mismas condiciones. Así como aplazamos la consulta cuatro meses por Camilo Romero, no vimos problema en aplazarla más para que entre Amaya.

Aprecio a Camilo Romero, pero todos debemos ser justos. Estoy sorprendida con su actitud. Lo hemos invitado a las reuniones de la Coalición de la Esperanza y no va a ellas. Manda mensajes incoherentes o raros a los mismos precandidatos.

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Camilo Romero dijo que ese aplazamiento lo perjudicaba especialmente a él, pues tiene el apoyo de las bases del partido para ser candidato único, ¿qué opina?

Me parece muy irrespetuoso que diga que iba a ganar la consulta. Está como Germán Vargas Lleras hace cuatro años, que se creía ganador. Nadie tiene ganado nada hasta el día de las elecciones, y eso lo sabemos todos los políticos. Todos tenemos las mismas posibilidades. Hay gente muy buena.

Él dice que la dirección del partido no está teniendo en cuenta la opinión de las bases del partido, con respecto a las decisiones relacionadas con la carrera presidencial. ¿Eso es así?

La Alianza Verde consulta todas sus decisiones con todos los sectores del partido. Si estaba en desacuerdo con los mecanismos, ¿por qué participó? Siento que no está siendo sincero. Si hay inconformidades frente a la voz de las bases, podía frenar esto desde el día uno. Llevamos un año trabajando con todo el partido. Las bases tienen representación en las decisiones. Sus declaraciones le hacen daño a la marca verde.

Debemos pensar en temas de país y no en temas políticos individualizados. El partido ha sido muy generoso con él: viniendo del Polo, le abrió espacio para que entrara a la colectividad, para que se lanzara como gobernador. Hoy el único precandidato que recibe un salario del verde es Camilo Romero. Él tiene vocería al interior del partido y si está en desacuerdo lo puede decir internamente.

¿La encuesta para escoger candidato fue aplazada o eliminada?

Creo que nos debemos reunir otra vez con la dirección nacional y el ejecutivo nacional para dejar claras las reglas. Hasta ahora, posiblemente lleguemos todos a competir en marzo de 2022.

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¿Qué otras salidas hay?

Propongo que no se haga una encuesta, sino que se realice una votación interna, de todos los militantes del país. Y que se abra la plataforma para los que quieran entrar al partido.

Se refiere a dar vía libre a Sergio Fajardo y Ángela María Robledo para que aterricen en la Alianza Verde...

Sí. Algo en lo que caí en cuenta es que hacer una consulta verde-verde primero y después decidir si se le abría o no la puerta a ellos era un desgaste. Eso significa, en últimas, hacer dos procesos verdes. En la consulta de marzo, los militantes de la colectividad podrán votar por cualquier opción de la Coalición de la Esperanza. De nada sirve ese primer desgaste para definir un candidato único verde, que además representa gasto en tiempo y dinero, para que otros lleguen directo. Y no es justo con el partido porque los que tenemos la personería jurídica somos nosotros. Así las cosas, mejor que entren de una vez. Pero no es una decisión tomada aún. Estamos esperando una discusión de las directivas y el ejecutivo.

¿Solo ellos dos?

Lo que planteo es que se le abra la puerta a todos los que quieran militar en el partido. Además de Ángela María Robledo y Sergio Fajardo, si personas como Juan Manuel Galán, el propio Humberto de la Calle, quieren entrar a la Alianza Verde, espectacular. Hay que tener en cuenta, eso sí, que todos los que están en la Coalición de la Esperanza no tienen claro, aún, si serán precandidatos. Cualquier cosa puede pasar.

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¿Tener tantos precandidatos de la Alianza Verde en marzo de 2022 no debilita el partido en la contienda electoral?

Lo que he aprendido en mi historia política es que entre más gente compita, más votos se mueven. Cada uno tiene fuerzas distintas que le apoyan dentro de la colectividad. Sumándolas hay participación y eso fortalece al partido, incentiva a nuevas personas al proyecto político. Cuando hay pocos candidatos, se polariza la contienda, cuando compiten más, se mueven más fuerzas. La expectativa, por ahora, es que más de cuatro millones de personas voten por la consulta de la Coalición de la Esperanza.

¿Cómo ve los liderazgos que ustedes tienen frente a los demás de la Coalición de la Esperanza, que son nombres considerablemente fuertes?

Es innegable que ellos son muy fuertes. Pero es que hasta ahora estamos comenzando. A ellos los conocen, a mí, en cambio, nadie. Y voy a trabajar para que conozcan mi propuesta. Así vamos a estar en condiciones más igualitarias.

Carlos Amaya dice que está seguro que en segunda vuelta tendrán que unirse con Petro. ¿Piensa igual que él?

No estoy de acuerdo. En la primera vuelta vamos a ganar.

¿No cree que los comentarios hostiles y las agresiones públicas, entre los verdes, los debilita electoralmente, genere desconfianza y demuestre la incertidumbre en la que podría estar el partido?

Sabemos lo que representa la Alianza Verde. Hay diferencias, como en todo partido. Los comentarios y agresiones no están bien. Pero, son momentos y circunstancias que se solucionan.

¿Qué opina de la disputa en su partido entre el sector que aboga por acercarse a Petro y los que rechazan ese camino?

Que alguien no puede hablar de coalición y unidad cuando se maltrata y se señala a las personas a las que se le pide aliarse.

Ángela María Robledo y usted hacen parte de la Coalición Esperanza. ¿Qué temas de la agenda de la mujer están incluyendo en esa alianza?

Hemos sido enfáticas con el tema de las mujeres. Yo he trabajado alrededor de las mujeres rurales, de las campesinas. He insistido en que se tenga en cuenta la necesidad de una política pública real para la mujer rural. Y lo otro que se ha contemplado es la violencia contra la mujer.

Usted no hace parte del ala de verdes que apoya a Fajardo, y tampoco del sector que insiste en construir un enlace electoral con Petro. ¿Cómo hacer para que la Coalición de la Esperanza sea verdaderamente un espacio de concertación de diferentes sectores sobrepasar la polarización que genera esos nombres?

El nombre de Fajardo empezó a sonar a nivel nacional hace poco. Los otros sectores llevan el mismo discurso y la misma pelea hace muchos años. Queremos presentar una alternativa al país que deje las peleas políticas de lado y le ponga la lupa a los problemas reales.

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