29 Aug 2021 - 2:00 a. m.

Consejos Municipales de Juventud: ¿la previa del pulso electoral de 2022?

Algunos consideran que el resultado de esta elección, que se llevará a cabo el próximo 28 de noviembre, es un primer pulso de lo que sucederá el próximo año. Otros creen que solo servirá para saber cuánta atención tienen los jóvenes en la política y qué temas les interesan.
Juan Sebastián Lombo

Juan Sebastián Lombo

Periodista Política
El paro nacional, que ha sido liderado por los jóvenes, les dio un nuevo impulso a los Consejos Municipales de Juventud. / AFP
El paro nacional, que ha sido liderado por los jóvenes, les dio un nuevo impulso a los Consejos Municipales de Juventud. / AFP
Foto: JUAN BARRETO

Este sábado se cerró el plazo para que los partidos inscribieran sus listas para los Consejos Municipales de Juventud (CMJ) a escala nacional. Aunque la opinión pública no ha tenido tanto vínculo con este proceso, las colectividades con personería sí tuvieron que poner a trabajar su burocracia a toda marcha para cumplir con los requisitos e inscribir a sus aspirantes. Y es que todo tuvo que hacerse en tiempo récord, pues se había aplazado por la pandemia y solo hasta junio pasado se les dio vía libre y se definió que la ventana para la inscripción de los jóvenes candidatos era de dos meses. Con la fecha límite encima, los partidos llegaron a quejarse, pues consideran que a los jóvenes se les exigieron más requisitos que los que normalmente se tienen, con la complicación de que estos no cuentan con el dinero o la experiencia y el soporte de los equipos de campaña.

Lo cierto es que el interés de los partidos por este proceso es relativamente reciente. En un primer momento no hubo mayor atención, y ello lo evidencia que no hubo mayores objeciones cuando se decidió aplazar la justa electoral por causa del coronavirus. Tampoco los sectores juveniles, los realmente afectados por el proceso -pues los candidatos y votantes son los colombianos entre los 14 y 28 años-, expresaron mayores reparos cuando se dejaron en suspenso. Sin embargo, el marco actual del país puso la atención partidista y de otros sectores en lo que serán estas votaciones, dándoles un nuevo impulso. Y es que justo Colombia acaba de salir de un proceso de movilización social liderado en su mayoría por los jóvenes y se está a pocos meses de que los ciudadanos vayan a las urnas para elegir congresistas y presidente de la República.

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Estos dos elementos han sido fundamentales para que el proceso pase a estar en los primeros renglones de la agenda de los partidos, según confesaron varios de sus miembros al ser preguntados por El Espectador. “Cuando ven llenas las calles, como ocurrió en el paro, ¿qué pensaría alguien que quiere incursionar en un proceso electoral? Que ahí está la joya”, fueron las palabras de Juan Felipe Restrepo, uno de los responsables del liberalismo del proceso en el Eje Cafetero y quien destacó el cambio, pues en un primer momento llegó a considerar que iba a ser “una mera elección de personero de colegio”. El paro les ha funcionado a las colectividades políticas en dos vías: les han llegado jóvenes para inscribirse y en otras han creado el clima para convocarlos a las listas.

Este último caso lo comentó uno de los responsables del trabajo de Consejos de Juventud de la Alianza Verde en Sucre, Diego García. Según el líder joven, en la ruralidad no hay mayor conocimiento de los CMJ y por eso se ha iniciado un trabajo de formación para vincularlos. Una situación similar expresó el Partido de la U, que también encontró un desconocimiento en un sector importante de los jóvenes que no sabían de qué se trataban los Consejos y cómo participar en ellos. Sin embargo, destacan que a este proceso ayudaron tanto las plataformas digitales de la colectividad como la presencia que ya tenían en los territorios, al ser uno de los partidos con más concejales y diputados en el país, los cuales sirvieron para difundir la convocatoria.

Por otro lado, desde los partidos progresistas continuaron con un trabajo que se estaba realizando en las calles. En Dignidad, recién escindido del Polo, encontraron el terreno abonado y la estrategia fue decirles que se debía pasar de la indignación de las calles a las propuestas. En este sector, Juliana Bernal, encargada del tema en Antioquia, destacó que incluso sirvió haber partido cobijas con el Polo, pues ello les permitió entrar a universidades y sectores donde estaban antes vetados ante las reticencias con el partido de izquierda. En cambio, un sector de la Colombia Humana, liderado por Andrés Charry, expresó que ante la indecisión de algunos en el Pacto Histórico decidieron tomar lo que ya venían trabajando en el paro con las escuelas de formación política y traducirlo en aspirantes a los Consejos de Juventudes.

¿Pensando en 2022?

Aunque se podría pensar que en los partidos de derecha el paro no podría traer iguales beneficios para los Consejos de Juventudes, algunos de los coordinadores de este tema han dicho que sorpresivamente han aportado. En el caso de los conservadores, según el coordinador de juventudes Juan Camilo Cárdenas, el asunto pasó porque compartían algunos de los pedidos del paro, aunque no las formas, y que ya se venían preparando con su militancia joven desde hace un año para las justas. En cambio, desde el Centro Democrático, su coordinador universitario Santiago Orozco expresó que pensaban que el estallido social les iba a jugar en contra, pero esto sirvió para que se cimentaran algunas convicciones en sus militantes y así fortalecer las candidaturas.

El otro factor relevante en este proceso son las elecciones de 2022. A lo que cada partido reconoce una mayor o menor importancia en el proceso. Desde la Unión Patriótica (UP), en palabras de Ana María Nates, coordinadora del tema de los CMJ en Bogotá, cuestionaron al proceso mismo a meses de las elecciones legislativas: “No estamos de acuerdo, porque es una forma de medir a la juventud en los procesos electorales”. Y es que algunos ya comienzan a ver estas elecciones juveniles como un primer pulso para 2022, algo así como una precampaña, y hasta han llegado a decir que podría ser definitivo para los apoyos al Legislativo, sobre todo a la Cámara.

Una visión así es la que muestran partidos como la U, donde el proceso ha sido liderado directamente por su presidenta, Dilian Francisca Toro. Allí, según David Corral, coordinador de juventudes, se ha visto como un reto para “activar a los jóvenes” y por eso “se ha motivado para que senadores, representantes y ediles tengan una participación”. Una dinámica similar se presentó en los conservadores: “Trabajamos articulados con nuestros senadores y concejales, con ellos también se habló y, como partido del orden, sabíamos que hay unas jerarquías”, expresó Juan Camilo Cárdenas. Por los lados del Centro Democrático se ha dicho que el proceso y el ambiente son una especia de primarias. “Es un punto determinante. Recordemos que el electorado joven está tomando muchísima fuerza”, expresó Orozco.

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Otros partidos, como el Polo, le han apostado por mantener la independencia frente a los “mayores”. Sin embargo, destacan que, con miras a 2022, este proceso sirvió a la recomposición por la que han tenido que pasar tras la escisión. “Hay que conectarlo con 2022, sin saber que sean candidatos o no”, comentó uno de los líderes del Polo Joven, Diego Pinto, que comentó que esta elección ha servido para la llegada de cientos de jóvenes, lejos de las facciones de siempre, que esperan vincularse a todos los procesos del partido, como el congreso nacional que realizarán en noviembre.

Además, varios de los vinculados a los partidos del Pacto Histórico expresaron que esta es la primera elección en la que se pondrá a prueba su coalición. Sin embargo, reconocen que no es del todo cierto, pues este tipo de comicios no permiten coaliciones y cada colectividad irá a nombre propio. Desde Dignidad también comentaron que el proceso cobra una relevancia hacia el próximo año, pues es la primera justa electoral en la que participarán. “Cuando hablamos de los CMJ en febrero, nos reunimos y dijimos que es la primera elección de Dignidad con su personería jurídica. De una se habló de fortalecer la juventud”, expresó Bernal. En este mismo sentido, destacaron que el proceso les ha permitido aumentar las bases y que los jóvenes se empoderen para aspirar en 2022. Además, sirve como capital para apoyar a Jorge Enrique Robledo en su precandidatura presidencial.

Otros partidos, como la Alianza Verde y los liberales, intentaron restarle importancia frente a 2022. Algunos en los verdes creen que si hay algo volátil son los jóvenes, por lo que no consideran que será un termómetro o marcará un elemento importante para el próximo año. Sin embargo, destacaron que, al contrario, lo ven como un momento que puede ser relevante para 2023, en las elecciones regionales y locales, pues sería el origen de nuevos liderazgos. Por el lado de los liberales, la visión pasa por tres temas diferentes. Hay quienes lo conciben como la oportunidad de una precampaña antes de 2022. Sin embargo, la respuesta de algunos sectores es que se podría caer en el desgaste. En otro sentido, han dicho que puede que no sea un primer pulso frente a las legislativas, pero sí un indicativo para las campañas de cuánto deberán centrarse en los jóvenes: “Si los jóvenes no salen a votar por ellos mismos, tampoco van a votar por nosotros”.

La cercanía con 2022 también ha llevado a que este proceso de los Consejos Municipales de Juventud se llegue a contagiar de las dinámicas políticas que se viven en los partidos en sus estamentos superiores. Por ejemplo, a este diario le comentaron varios casos en los que se estarían presentando dinámicas que rayan en la corrupción, donde incluso hay denuncias de imposiciones en las listas. Sin embargo, por los lados liberales reconocieron intentos de que esto ocurriera, pero que no lo han permitido y ponen como ejemplo el caso de Melgar, en el que se quería imponer unos candidatos, pero los jóvenes no dejaron y se determinó que allá no se presentaría lista. También han hablado de que algunas listas son encabezadas por hijos de los “caciques”. Aunque han dicho que existen casos como el de Popayán, que la lista es liderada por la hija de un diputado, esta ha tenido un importante trabajo social que la hace merecedora del aval.

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En otros partidos del espectro tradicional también se mencionan esas supuestas intenciones de influenciar el proceso y otros casos en los que se ve el “padrinazgo” de algunos políticos de vieja data a los candidatos. Pero, para los consultados, se ha mantenido en la gran mayoría de casos una independencia y una postura de los aspirantes que quieren mantener marginadas las “viejas prácticas”. Eso sí, en algunas colectividades se presentaron choques por los órdenes de las listas. Esto pasó en los conservadores, que lo reconocieron en algunas zonas, pero “como somos el partido del orden, los resolvimos internamente”, acotó el líder de las Nuevas Generaciones.

En el caso de los verdes, algunos de los consultados aceptaron que las divisiones arriba han llegado a que haya denuncias en Bogotá de supuestos vetos a los cercanos a ciertos concejales. Aunque reconocen que han querido desterrar en lo posible las dinámicas que han dividido a su partido. También en Bogotá, Jhon Guevara, coordinador en la ciudad del tema, comentó que les ha llegado a costar que Claudia López esté en el poder, pues ha sido un factor para que algunos jóvenes prefieran ir a otros partidos o aspirar de forma independiente. Por los lados del Pacto Histórico, se ha cuestionado que se esté en pugnas por hacerse con un puesto en la lista al Senado y Cámara, pero no volteen a mirar las listas a los Consejos de Juventud y las dejen en un segundo y tercer plano. Con todo este panorama, desde el 1° de septiembre comenzará la campaña política en la que los jóvenes serán tanto el objetivo como los únicos votantes. Por eso, algunos ya lo ven como el punto de partida para el pulso de 2022, pues el paro dejó ver que esta población puede ser determinante y desequilibrar la balanza.

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