11 Mar 2021 - 12:00 p. m.

“El registrador Vega tiene intereses ligados al Gobierno Nacional”: Jorge Enrique Rozo, del CNE

El magistrado dice que el registrador nacional se cree el patrón del Consejo Nacional Electoral (CNE) y lo acusa de haber intervenido para bloquear su llegada a la Presidencia de la corporación, jugando a favor del gobierno Duque y de cara a las investigaciones que se adelantan en su contra, como la de la “ñeñepolítica”.
Hugo García Segura

Hugo García Segura

Editor Política
El magistrado Jorge Enrique Rozo llegó al Consejo Nacional Electoral (CNE) con el apoyo de Cambio Radical.
El magistrado Jorge Enrique Rozo llegó al Consejo Nacional Electoral (CNE) con el apoyo de Cambio Radical.
Foto: Archivo particular

Al interior del Consejo Nacional Electoral (CNE) soplan vientos huracanados. Ayer, en una segunda votación, se intentó elegir a su nuevo presidente y según los acuerdos iniciales, el cargo debería recaer en el magistrado Jorge Enrique Rozo, cercano a Cambio Radical. Sin embargo, los pactos se rompieron y este no obtuvo los seis votos que se requerían, por lo que, aplicando el reglamento, quedó como presidente interino de la corporación César Abreo (Partido Liberal), por ser el primero en orden alfabético. El boicot, como algunos lo llaman, vino de parte de los magistrados del Centro Democrático (Renato Contreras y Pedro Gutiérrez), del mismo Abreo y de Virgilio Almanza, quien voto en blanco.

En diálogo con El Espectador, Rozo se despachó contra el registrador Nacional, Alexánder Vega, a quien culpó de haber intervenido en la elección por tener, según dijo, intereses ocultos a favor del Gobierno Nacional. Como se sabe, en agosto del año pasado, el CNE abrió una indagación preliminar a la campaña de 2018 del presidente Iván Duque con el fin de determinar si hubo una “vulneración de las normas electorales sobre financiación”, dentro de la llamada “ñeñepolitica”.

¿Qué pasó en la elección del nuevo presidente del CNE, por qué no lo eligieron a usted?

Fue el segundo intento de elección, y seguramente así va seguir pasando, porque el reglamento dice que si no se logra el número de votos requeridos, que son seis, en la siguiente sala se vuelve a votar y mientras tanto queda en la Presidencia quien esté de primero en el orden alfabético. En este caso, le corresponde a César Abreo. Pero en realidad, el fondo del asunto es que al registrador nacional, Alexánder Vega, le dio por interceder en esa elección porque se cree que todavía el patrón del CNE y lo considera un apéndice de la Registraduría. Se cree el jefe de nosotros y eso no es así. Quiere demostrar su poder con un solo voto que tiene, que es el del magistrado Virgilio Almanza, quien ha dicho que llegó al Consejo con su ayuda. La verdad es que hay unos intereses más allá que hacen que el registrador decidiera bloquear mi elección para poder tener el manejo de algunos asuntos.

¿Y qué intereses puede tener el registrador, Alexánder Vega, al interior del CNE?

Hay muchos intereses ligados al Gobierno Nacional. El CNE adelanta investigaciones y hay algunas que tienen que ver con el Gobierno. Alexánder Vega es muy cercano al Gobierno, seguramente le encomendaron algunas tareas y él las cumple a cabalidad. Además, nosotros hemos logrado una independencia que no le conviene mucho al registrador. Él sabe que si llego a la Presidencia no va a poder manosearme y prefiere tener un presidente de bolsillo, al que sí pueda darle órdenes y que se las cumpla. Eso es, en el fondo, lo que está pasando.

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¿Está diciendo que el registrador lo que busca es hacerle el juego al Gobierno en investigaciones, por ejemplo, como la “ñeñepolítica”, que es una de las que hoy adelanta el CNE?

Pues es por ahí más o menos el tema. Ellos saben que hay algunos magistrados que no los van a poder tocar para efectos de una decisión final de esa investigación. Por eso quieren tener un presidente que sí pueda prestarse para esos juegos.

¿Y es que Abreo, el nuevo presidente, es también de la cuerda del registrador?

Claro, porque llegó al CNE por incidencia del representante a la Cámara Carlos Chacón, que es muy afín al Gobierno Nacional. Así le hacen el juego y el registrador llamó al ministro del Interior, Daniel Palacios, quien a su vez llamó a Chacón, y ahí mataron dos pájaros de un solo tiro. El Gobierno logra poner de presidente a Abreo y Chacón queda comprometido en la reforma tributaria. Y el que hace el puente es el registrador y el Gobierno queda agradecido.

¿Qué tiene que ver la reforma tributaria en todo esto?

Porque Chacón es de la Comisión Cuarta de la Cámara, es una persona que tiene cierta influencia ahí y por lo tanto sería un alfil y un baluarte importante para el Gobierno Nacional cuando llegue la hora de abordar ese tema.

Claro que la Presidencia de Abreo es internina, ¿cuánto tiempo podría quedarse?

El lío es que se puede quedar hasta cuando termine el período del actual CNE. Al bloquearse la elección del presidente, siempre va a quedar él por ser el primero de la lista de magistrados en orden alfabético. Puede quedarse el año y medio que nos queda y a eso es a lo que quiere jugar el registrador Vega. Cuando él fue miembro del Consejo hizo estas mismas piruetas, que le dieron resultados, aunque el desprestigio de la corporación fue enorme en ese entonces, algo que nosotros hemos venido trabajando para tratar de levantarle la imagen. Se hablaba mucho de temas de corrupción y obviamente el registrador era el que manipulaba en esa época a la entidad y ahora, como no le hicimos el juego, decidió intervenir.

¿Y el Gobierno está metiendo las manos para frenar las investigaciones en su contra?

No me atrevo a afirmarlo tajantemente, pero dice mucho el hecho de que el registrador haya dialogado con el ministro del Interior para que, a la hora de la votación, los dos miembros del Centro Democrático se mantuvieran en su posición. Es que hubo tres candidatos: Renato Contreras, que es del Centro Democrático y obtuvo dos votos; Abreo, que no tuvo votos; los cinco míos y quedó Almanza, que es el alfil del registrador y que estaba comprometido con nosotros, pero voto en blanco. Incluso Almanza iba a ser el vicepresidente, pero Vega, del que es compadre, lo llamó y le dijo que no podía votar por mí. Él me llamó y me pidió excusas, me dijo que quería acompañarme, pero no podía porque Vega lo había prácticamente obligado a votar en blanco.

¿Usted cómo sabe que el registrador y el ministro del Interior hablaron?

Porque en una reunión que hubo, en la que había algunos magistrados, se dio esa conversación.

Son unos señalamientos muy delicados…

Ese es en el fondo el entramado de todas esas cosas. Es un tema que desafortunadamente en estos días que se han presentado se dieron de esa manera. El registrador intervino abiertamente en esta elección porque tiene intereses muy particulares en ella.

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Con todo esto, ¿no cree que se hace urgente una reforma de fondo al Consejo Nacional Electoral?

Sin duda, aunque debo decir que pese al origen político, en este período venimos trabajando muy bien, pero el problema es que no hemos podido tener independencia. Y ahora todo lo realizado, todo el camino recorrido, queda frenado, pues con todo este manejo de la elección del nuevo presidente se afecta lo hecho por trabajar con transparencia. Tendríamos que buscar un sitio que no sea la sede de la Registraduría para irnos, tener el manejo de lo económico, de la contratación, que hoy depende de la Registraduría. Por ejemplo, el software de vigilancia electoral, que maneja la Registraduría, en el nuevo Código Electoral se reafirma la obligación de que nosotros seamos los que tengamos su manejo. Pero la Registraduría hace las elecciones y ella misma se audita, dice que estuvieron bien hechas y tenemos que creerle, cuando es realmente el CNE el que debe tener esa facultad para hacer esa vigilancia. El día que eso suceda habrá una verdadera independencia del proceso electoral y podremos decir que en Colombia hay unas elecciones transparentes y confiables.

Hay que darle más dientes al CNE, que es la cenicienta de la organización electoral. Los recursos se le dan a cuentagotas y no son suficientes para actuar de manera independiente. Hay muchas falencias y hay que trabajar en esa reforma, cambiar ese origen de la elección de sus miembros. Podría ser mediante concurso, pero un concurso sano, porque en Colombia estos tampoco se hacen de manera seria y son amañados y llenos de vicios. Y los cargos terminan en manos de quienes no debieran tenerlos.

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