6 Aug 2019 - 12:00 p. m.

"El talante de este gobierno es el de inclusión y unidad": Marta Lucía Ramírez

La vicepresidenta entrega su balance del primer año de gestión del gobierno Duque. Reitera que la intención, tanto suya como la del primer mandatario, es tender puentes y enumeró los desafíos para el segundo año en temas económicos y de seguridad, entre otros.

-Redacción Política

Se cumplió el primer año del gobierno de Iván Duque, con usted como vicepresidenta. ¿Cuál es su balance?

Se ha demostrado que se puede gobernar y tener una relación con el Congreso sin entregar los pedazos del Estado en favor de la clase política y de los parlamentarios. Uno de los logros fue justamente ese y la capacidad de la Presidencia de Iván Duque de sacar adelante las principales leyes, sin dar mermelada. Eso es cambiar la manera de hacer política. Ahora, transformar esto debe ser un trabajo continuo, hecho de la mano con las regiones, con los gobernadores y los alcaldes.

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En segundo lugar, creo que un logro importante es el crecimiento de la economía: estamos por encima de la región y del promedio mundial, en un momento de muchísima incertidumbre a nivel global. En el Gobierno tenemos muchísima confianza para que este año alcancemos un incremento que esté alrededor del 3.5%. Y en tercer lugar, están los avances en los temas de seguridad y defensa nacional. Vemos una reducción en la tasa de homicidios, a la par de la contundencia para atacar el narcotráfico y frenar la expansión de los cultivos de coca

¿Cuáles cree que son los puntos claves que necesitan mejorar en el segundo año?

En lo político, debemos tener una conversación más fluida con todos los partidos, lo que incluye a los de oposición y a los cercanos al Gobierno. Tuve la oportunidad de acompañar al presidente Duque a las reuniones con varias bancadas y me parece que es muy positivo que ahora sus quejas no son sobre la falta de mermelada, sino que piden que el Gobierno tenga en cuenta los proyectos de ley que ellos presentan. Pero ese mejoramiento del diálogo propositivo con todos los partidos hay que hacerlo. 

Y en cuanto a la seguridad, nos parece que debemos seguir trabajando en el Plan de Acción Oportuna (PAO) para detectar con mayor anticipación qué líderes sociales están en riesgo. Pero, también, el país tiene que reconocer que es totalmente imposible ponerle un esquema de seguridad a cada líder: sumando los de las juntas de acciones comunales, los que están en organizaciones de la sociedad civil, y los que lideran la sustitución de tierras, son casi siete millones de personas. Sí tenemos que apostarle a un esquema más eficiente para detectar las posibles amenazas para actuar con mayor contundencia. 

Otro punto, en el que ha habido progreso pero debe mejorarse, es el del liderazgo de Colombia a nivel internacional. Hay gente que ha querido ridiculizar el papel del país en el tema de Venezuela, pero no tienen en cuenta que fue gracias a ello que 60 países respaldan el gobierno de Juan Guaidó y piden pidieron para que se acabara la dictadura de Nicolás Maduro. Finalmente, diría que este segundo año estará también encaminado a sacar adelante los proyectos que rechazan la corrupción. Si bien es cierto que no pasó en la legislatura pasada, esta vez estamos trabajando no solo para castigar estos actos, sino para prevenirlos. 

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Hablemos sobre la relación con el Congreso. Si bien el Gobierno no ha cedido frente a sus presiones, pareciera que el llamado de los partidos independientes es a tener una representación en el Ejecutivo, ¿qué opina?

No importa la presión que haya para volver al viejo esquema de la mermelada, este gobierno no va a ceder en eso porque el país merece que la relación entre los poderes públicos esté basada en una complementariedad para lograr un Estado eficiente. Y no es transparente cuando se sacan leyes o se frenan debates de control político a punta de estar comprando la conciencia de los congresistas con puestos o contratos. Otra cosa distinta es la representación política y sobre ella puede haber muchos puntos de vista. Pero lo que creo es que si hubiera en este momento unos mecanismos de democratización al interior de los partidos y de mayor transparencia, uno se preguntaría cómo darles representación sin que se conviertan en acuerdos individuales con los congresistas. Por el momento, la postura de este gobierno ha sido tener un gabinete que no responda a ningún criterio político. 

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Hablando de partidos, ¿qué opinión le merece el intento del Centro Democrático de sabotear la intervención de la oposición el 20 de julio?

Una cosa es el partido del presidente, otra el Congreso y otra distinta es el Ejecutivo. Esto me lo han criticado, pero lo reafirmo. Entonces, el Gobierno no puede asumir el ejemplo que den los distintos partidos ni tomar posiciones benevolentes ni críticas. Eso lo tendrán que definir las autoridades. 

Pero, ¿no cree que era mejor que el presidente se hubiera quedado en la instalación escuchando a la oposición?

Primero, esa intervención no estaba en el orden. Segundo, nadie le pidió que se quedara, y tercero, tenía que firmar también una cantidad de proyectos de ley que se iban a radicar y con los que él se había comprometido. Ahora, el Estatuto de la Oposición es algo novedoso, entonces de pronto sí hizo falta sentarse y ver qué cambios implicaba en la primera legislatura, pero el presidente no soslaya esa situación. Se hubiera quedado si hubiese estado en la orden del día. 

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¿Será una prioridad fortalecer la relación con la oposición?

Estoy convencida de que el talante del presidente Iván Duque como el mío es uno de inclusión, de unidad. Al final del día estamos gobernando para 49 millones de colombianos y tenemos que trabajar con todos los partidos. El presidente dio muestra de ese talante cuando invitó a toda la oposición al comienzo del Gobierno. De pronto no ha habido fluidez, pero creo que mantenemos la posición de inclusión. Aquí queremos extender puentes, pero también creo que es muy importante que haya una actitud constructiva de parte de todos los partidos, sin excepción y sin perjuicio de señalar críticas o mostrar diferencias políticas. 

Una cosa preocupante es ver cómo se está degradando el debate político, hasta el punto del irrespeto total por la persona y por las instituciones, de calumniar y decir cosas sin ningún fundamento. El debate y la oposición hay que hacerla siempre con altura y vehemencia, con el respeto que debe darse en una democracia.

Ahora, en cuanto a la economía, usted resaltaba las cifras de crecimiento, pero recientemente salió la noticia de que básicamente la economía se había estancado por cuenta de la polarización. ¿Cree en esa teoría?

No, realmente creo que si la economía está creciendo, pues no está estancada. Lo que creemos es que hay que aumentar el crecimiento, su máximo potencial, algo que no se está dando hace varios años, entre otras cosas, porque está frenado el crecimiento de la productividad, porque no había señales suficientemente positivas para el aumento de la inversión. Pero creemos que eso es justamente lo que se ha logrado conjurar, por ejemplo, con la Ley de Financiamiento. Ahí estamos viendo un crecimiento muy significativo de la inversión, tanto nacional como extranjera. Eso se ve en mayor importación de tecnología. Veamos el vaso de agua más que medio lleno.

Otro tema económico es el del desempleo, luego de que el ministro Alberto Carrasquilla dijera que la cartera de Hacienda no sabe cuáles son las causas ni cómo frenarlas…

Una expresión del ministro no borra el trabajo de un año en ese tema. ¿Cómo hacer crecer el empleo? Pues a través del aumento económico. El tema del empleo es preocupante, pero tiene mucho que ver con la incertidumbre de los mercados en el marco internacional, como consecuencia del desarrollo tecnológico. Por eso este gobierno ha hecho énfasis en la economía naranja y la cuarta revolución industrial.  

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¿En qué consisten los pactos que el Gobierno firmó con los gremios recientemente?

Decidimos mirar de manera focalizada los obstáculos para generar más empleos. La idea de los 15 pactos es solucionar los cuellos de botella de las industrias. Con ellos la idea es crear alrededor de 800.000 empleos nuevos en los sectores de comercio, agricultura, transporte, cultura, tecnologías de la información (TIC), ambiente, vivienda, educación y trabajo. Se firmaron con más de 45 gremios y 60 entidades del sector público, y la apuesta es duplicar empleo, o exportaciones o crecimiento. Este es uno de los esfuerzos para sacar a 3,5 millones de personas de la pobreza y 1,5 millones de la pobreza extrema.

Entre otros asuntos, está la corrupción al interior del Ejército y la desconfianza en las instituciones, cosas que amenazan la seguridad. ¿Qué piensa sobre esos temas tan delicados?

Como lo hemos dicho en otras ocasiones, este gobierno tiene cero tolerancia con la corrupción, tanto en la Fuerza Pública como en los otros sectores de la sociedad colombiana. Pero también debo decir que las instituciones del Estado son muy grandes. En mi época como ministra de Defensa tuve muchas dificultades para imponer, por ejemplo, la centralización de las compras de ese sector. Es decir, uno sabe que siempre hay riesgos de corrupción y hay que hacer todo lo posible por blindar el sistema de esos manejos. Pero cuando está tan atomizado por todo el país -como es el caso del Ejército-, los riesgos son infinitos. En cualquier caso de ese tipo hay que enfrentarlo con justicia, contundencia y rigor. 

Y por último: usted ha liderado el tema de género, la creación de secretarías para la Equidad en los concejos y asambleas y la participación política de las mujeres. ¿Cómo hacer para que funcionen y que más mujeres se lancen a hacer política?

El tema de género está en la agenda global y hace parte de los objetivos de Naciones Unidas para 2030. Este es un tema de conveniencia para sociedad y por eso en nuestro gobierno queremos prepararlas e incorporarlas a la política y para que conozcan otra serie de beneficios. Para ello estamos fortaleciendo la Consejería Presidencial, porque la asumimos desde la Vicepresidencia. En cuanto a formar las secretarías, no es un movimiento para que los gobernadores monten burocracia, sino para que arranquen. Les he ofrecido que empiecen con un grupo pequeño y nosotros los formamos técnicamente. Así vamos formando redes de información sobre el acceso de las mujeres a la oferta institucional, financiación para emprendimientos y dónde poner una denuncia por violencia intrafamiliar, por ejemplo. 

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Y, específicamente para la participación política, hemos realizado nueve talleres de emprendimiento y liderazgo. Ahí hemos compartido que incursionar al manejo público requiere de preparación sobre el manejo del Estado, vocación de servicio y que uno no llega a la política para hacerse rica ni para hacerle negocio al marido que está en la cárcel por actividades como el peculado. 

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