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1 Jun 2021 - 2:04 a. m.

Elecciones 2022: ¿Quién se beneficia del “toconpe”?

El uribismo, la Coalición de la Esperanza y hasta la alcaldesa Claudia López han rivalizado últimamente con Gustavo Petro. Se trata de confrontaciones que comienzan a acentuarse de cara a 2022. ¿Qué ganan o pierden los candidatos con esos choques?
Javier González Penagos

Javier González Penagos

Periodista Política
Aunque Petro tiene ganada la izquierda, para ser presidente necesitará captar los apoyos del centro. Una reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría reveló que, aunque Petro aventaja a los demás precandidatos (21 %), es superado por el voto en blanco (26 %). /Gustavo Torrijos
Aunque Petro tiene ganada la izquierda, para ser presidente necesitará captar los apoyos del centro. Una reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría reveló que, aunque Petro aventaja a los demás precandidatos (21 %), es superado por el voto en blanco (26 %). /Gustavo Torrijos

Que no quede duda alguna. En Colombia arrancó en firme la campaña presidencial con miras a 2022 y, con un paro nacional como telón de fondo y una pandemia a cuestas, cada día arrecian las posturas y se enardecen los ánimos. Si bien no cesan los movimientos, cálculos políticos y estrategias en medio del año preelectoral, lo que se vive por estos días en Colombia es un feroz enfrentamiento entre diferentes sectores políticos, cuyas disputas evidencian, de paso, la desconfianza, el descontento y la ira que también padecen las calles. Sin embargo, sin importar qué sector esté detrás, en medio de cada pleito y controversia hay un protagonista común: el hoy senador y precandidato presidencial Gustavo Petro.

En contexto: Los frentes de batalla política que abrió el paro con miras a 2022

Se trata nada menos que del aspirante más opcionado para llegar a la Casa de Nariño, quien desde hace meses puntea en las encuestas sin un contendor visible. De allí que muchos quieran rivalizar con él y, tal como lo vivió el fallecido Horacio Serpa en las presidenciales de 1998, parece que hoy el país político vive un “todos contra Petro” (toconPe), en búsqueda de mermar sus chances en la carrera por hacerse a la banda presidencial. El uribismo, la denominada Coalición de la Esperanza y hasta la propia alcaldesa Claudia López han forcejeado con el senador de la Colombia Humana. Por supuesto, también Petro les ha casado pelea.

No obstante, el más reciente choque entre el congresista y la mandataria capitalina —que tuvo origen en los desmanes y hechos de violencia en Bogotá durante el paro— dejó al desnudo un divorcio que pinta definitivo entre el petrismo y los sectores de la centroizquierda, decisivos y necesarios para el precandidato en su deseo de ser presidente. Dicho de otro modo, aunque hoy Petro aglutina los votos de la izquierda (Polo Democrático, Unión Patriótica o MAIS), si quiere llegar a la Casa de Nariño necesitará —coinciden analistas y políticos— del respaldo del centro, una alternativa que, al menos en la fotografía de hoy, representa la Coalición de la Esperanza, conformada, entre otros, por Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Jorge Robledo y la Alianza Verde, partido del que es parte Claudia López.

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¿Le benefician, entonces, al precandidato sendas disputas? Para el profesor Andrés Parra, del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, aunque los agarrones entre Petro y la Coalición de la Esperanza no son en sentido estricto una estrategia de él, hay que tener en cuenta que buena parte del potencial voto que pueden reunir Fajardo y compañía “es fluctuante y no está amarrado a una figura o partido en específico”, por lo que Petro podría ganar parte de ese voto, así esté peleando con figuras indirectas de la Coalición como la alcaldesa.

“Es muy difícil una unión entre Petro y la Coalición. Hay algo que más o menos los une: la oposición a Álvaro Uribe, pero eso no basta. Hay algo más poderoso que los separa: su concepción de la política y su lectura de las causas de los problemas del país. Para Petro, todo se centra en el modelo económico, mientras que para la Coalición reside en el funcionamiento deficiente de los procedimientos de deliberación de la democracia liberal, afectados por la desinformación, una cultura política no dialogante, la violencia, etc. No todos los que han votado por la Coalición se identifican necesariamente con esa lectura y ahí Petro podría pescar votos si logra transmitir eficientemente su mensaje de que la causa es el modelo económico y no la polarización. Pero es cierto que despierta todavía muchas reticencias y temores en algunos sectores que lo ven como alguien inestable para administrar y gobernar”, explica.

En ese sentido, la profesora María Alejandra Arboleda, experta en comunicación y opinión pública, advierte que no solo los dos meses del paro, sino las confrontaciones, están afectando a Petro. Según la analista, más allá de insistir en un sector que ya está con él, el senador debe buscar seducir a los votantes indecisos que permanecen en la centroizquierda. “Esas confrontaciones, el alejarse más de la Coalición de la Esperanza, lo están anclando más en esos votos duros que ya tiene. En este escenario preelectoral también es importante entender que los ciudadanos están buscando unos discursos más de orden, seguridad y recuperación económica, y no sé qué tanto quieran escuchar, en un momento de tanta crisis, a los actores políticos peleando entre ellos. Están esperando que les presenten soluciones y respuestas a las situaciones actuales y a las problemáticas que los están afectando”.

Desde la coalición Decentes, conformada por grupos políticos afines a Petro, la representante María José Pizarro señala que no es Petro quien está en confrontación con los otros actores políticos, sino que son ellos quienes están atacándolo. “No es Petro contra el mundo, son otros sectores los que se lanzan en contra de la colectividad y la Colombia Humana. Fue Claudia López la que , de manera arbitraria, salió a decir que todos nosotros estábamos promoviendo la violencia y el caos en la ciudad, sin ninguna evidencia, además”.

De acuerdo con la congresista, lo que se configura así es una estigmatización contra el sector que representa Petro y que podría derivar en violencia contra sus integrantes. Pizarro insistió en que a nadie le conviene estar enfrascado en “peleas innecesarias, cuando deberíamos estar construyendo país con mecanismos de diálogo entre sectores demócratas”. Aunque aseguró que en el petrismo las puertas aún están abiertas para eventuales alianzas con la Coalición de la Esperanza, declaró que la pelota está en campo de ellos: “¿Estarían dispuestos a abrir sus puertas? ¿A tener un escenario de diálogo y concertación? Quisiera equivocarme, pero van a decir que no”.

Uno de los integrantes que conforman la Coalición de la Esperanza, quien accedió a hablar bajo el anonimato, aseguró que lo que no se ha entendido, en medio de toda esta coyuntura, es que hay dos proyectos políticos distintos que, si bien no son enemigos, no podrán juntarse —si es que se dan las cosas— sino hasta la segunda vuelta presidencial. Sin embargo, alertó que no se podrá llegar a tal escenario, aún no descartado del todo, si persiste el radicalismo y la agresividad. “La Coalición quiere plantearles a los colombianos una apuesta de cambio para unir al país y no para seguir dividiendo. Con pelea o sin pelea, son dos proyectos distintos que van a competir por una propuesta de cambio en la primera vuelta de mayo”.

Desde la Alianza Verde, la representante Katherine Miranda alega que en los sectores de la centroizquierda, al que ella y su partido pertenecen, persisten mezquindades y egos que no les están permitiendo ver la situación del país y el panorama con claridad. “Petro por fin entendió que no va a haber una opción de hacer una alianza con la Coalición. Eso ya quedó claro. Veo a un candidato que asumió como rivales directos a quienes estamos dentro de la Coalición”, manifestó Miranda, reconociendo también que dentro de esa Coalición hay discusiones internas. “En el verde todo se toma por consenso y por deliberación, y eso ha causado molestias. Medidas como las de Jorge Robledo de vetar a una persona que puede ser trascendental e importante para las elecciones, como Alejandro Gaviria, es una equivocación”.

Restan 11 meses para la primera vuelta presidencial y, aunque en política no debe darse nada por hecho, parece que la campaña se agudizará y los enfrentamientos continuarán a la par del paro nacional. Para los analistas, lo que sí es cierto es que si Petro y los demás candidatos de la izquierda y la centroizquierda quieren hacerse a un lugar decisivo en el partidor, deberá primar el consenso y la discusión sana en democracia, más que férreas e irreconciliables pugnas. Ni se benefician ellos ni se beneficia el país.

jgonzalez@elespectador.com

Twitter: @Currinche

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