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12 Apr 2022 - 3:00 p. m.

“Hay un discurso de inclusión de mujeres, pero en la práctica no hay congruencia”

Sandra Martínez, directora programática de Iniciativas con Sistema Político y Estado de la organización, habla sobre el cumplimiento de los partidos de la Ley 1475 de 2011, especialmente todo lo que tiene que ver con financiación a mujeres. En conclusión, las organizaciones políticas no están ejecutando los recursos exigidos para impulsar la participación política de las mujeres.
“Hay un discurso de inclusión de mujeres, pero en la práctica no hay congruencia”
Foto: iStock

Transparencia por Colombia, en su informe Acceso a Recursos para la Inclusión de las Mujeres en la Política, alerta que, para los años 2019 y 2020, las organizaciones políticas incumplieron en la obligación de destinar el 5% de los recursos estatales para la inclusión efectiva de las mujeres, como lo determina el artículo 18 de la Ley 1475 de 2011. En entrevista con Sandra Martínez, directora programática de Iniciativas con Sistema Político y Estado de la organización, da recomendaciones sobre cómo asegurar que los partidos sí inviertan dinero para formar política y electoralmente a las mujeres, qué esperar de sanciones por incumplimiento y qué riesgos hay de corrupción por manipular la ley.

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¿A qué le atribuye que los partidos siguen incumpliendo la destinación de recursos a la formación de mujeres?

Lo que estamos viendo es un patrón que ya hemos venido analizando de tiempo atrás, en términos de cómo se financian las campañas de hombres y mujeres. Sobre las barreras que identificamos hacemos un llamado para abordarlas de una manera mucho más seria, teniendo de fondo también el nuevo Código Electoral, que está en revisión de la Corte Constitucional, y que incluye la paridad, como otra estrategia para contrarrestar esas barreras. Con el informe ofrecemos una mirada a cómo está el escenario hoy para las mujeres y hay que tomar unas medidas para alcanzar la equidad en los cargos de representación.

¿Qué más puede hacer el Congreso para que efectivamente se cumpla la destinación de 5% de recursos estatales para la inclusión de las mujeres?

Creo que a nivel legislativo sí es necesario hacer una reforma a la ley como está ahorita e incrementar ese porcentaje que reciben los partidos por mujeres elegidas, que es un 5% dividido entre todos , y que esos recursos se reinviertan en la inclusión de las mujeres o en la participación efectiva de estas en la política. Vale aclarar que ahora en la ley no hay indicación clara de que el dinero recibido por mujeres elegidas se reinvierta en ellas. De la mano de esto, tendría que haber un incremento del 5% que los partidos por ley deben de destinar para promover la inclusión efectiva de las mujeres, porque el primer monto que estamos hablando es el que ellos reciben entre más mujeres elegidas tengan. La inversión en mujeres no es en campaña, sino en los procesos de formación, casi que dentro del ciclo preelectoral. Ahí también sería necesario revisar el porcentaje y exigir un proceso mucho más riguroso de rendición de cuentas de las organizaciones políticas, sobre cómo están invirtiendo esos recursos y, en los casos en los que se compruebe que se está dando un uso irregular, aplicar las sanciones a las que haya lugar.

¿En este momento hay algún tipo de sanción?

Hace poco tuvimos un evento en el que participó la asesora del Fondo de Financiación Política del Consejo Nacional Electoral (CNE) y nos comentó que en el CNE están investigando a los partidos por reiterado incumplimiento a este requisito mínimo de la ley. Esperamos que salga pronto una decisión o una sanción.

¿Qué tipo de sanciones esperarían o se podrían aplicar?

Creo yo, en primer lugar, que serán sanciones administrativas, quizá de carácter de multa o de descontarles el recurso que tienen derecho para su funcionamiento, que no es un tema menor. Pues en Colombia los partidos políticos financian su funcionamiento, principalmente, con recursos públicos. Muy poco con recursos privados. Con una sanción en este sentido, creo que las colectividades tendrían una alerta significativa, pero, eventualmente, si se confirman casos sistemáticos de incumplir con esto, se debería de considerar la sanción más grande, que sería la pérdida de la personería jurídica de la organización política.

Para contexto: Análisis: los partidos no están fomentando la inclusión de las mujeres.

Pero de eso no hay ningún precedente hasta ahora…

No, hasta ahora no. Lo que tenemos entendido, por lo que nos comentó la asesora del Fondo de Financiación, es eso, que están adelantando unas investigaciones desde el año pasado con esta información.

¿Hay algún detalle de la investigación? ¿Algo sobre que ese 5% de inversión para la inclusión de mujeres termina en regalos del Día de la Madre?

El formato de rendición de cuentas anual incluye un anexo en el que se le pide a los partidos desglosar los recursos que están invirtiendo para la inclusión de las mujeres. Hay cuatro categorías y se dejó una quinta para “otros gastos”. De hecho, nosotros participamos en su momento de la elaboración de ese formato anexo y los partidos decían que tenían otros tipos de gastos que se enfocan en la inclusión de las mujeres y que no alcanzan a quedar recogidos en las otras categorías. Esos formatos sirven casi como un libro de contabilidad, donde vas recogiendo los ingresos y reportando los gastos, entonces había que generarles ese centro de costos para registrar esos gastos. Por eso la categoría “otros gastos”. Lo que no esperábamos nosotros es que, al empezar a analizar la información, viéramos que buena parte de los gastos se estaban clasificando en la categoría de otros para cosas como flores del día de la madre, del día de la mujer, arreglos navideños. Eso, por un lado, pero también estamos viendo que unos partidos están destinando esos “otros gastos” para pagos parafiscales, que no tienen por qué cargarse ahí. La destinación es muy concreta y hay otros rubros para gastos de administración, gastos de personal. Uno ve todo esto y se pregunta ¿qué tiene que ver realmente esto con la inclusión efectiva de las mujeres en la política?

Como Transparencia por Colombia, ¿cómo leen esto? Más allá del incumplimiento de la ley, de que esos recursos los estén destinando a celebrar el día de la mujer, de la madre, o dar regalos por “x” o “y” motivo...

Lo vemos desde dos perspectivas. Por un lado, están los escenarios de carácter formal e institucional, que podrían tener ajustes para tratar de reducir las brechas y tener más disposición de recursos para promover la participación de las mujeres, porque es evidente que hay una relación directa entre la cantidad de recursos que tienes disponibles para tu formación y participación en campaña y las posibilidades de salir elegido. De fondo, estamos evidenciando un problema significativo y es que hay un discurso, casi una retórica, de la inclusión de la mujer, pero en la práctica uno se pregunta qué congruencia hay. Cuando no están siendo priorizados los recursos de destinación, ¿qué tan congruentes son? Y eso nos lleva, quizá, a un problema más de fondo y es a temas asociados a violencia de género, que en la participación política también se ve. Esta idea de que las mujeres tienen que dedicarse a unas actividades y los hombres a otras, por lo que a la mujer se le hace más difícil estar en espacios masculinizados, como las elecciones, encontrándose con una serie de barreras, estigmas y prejuicios. Estas manifestaciones de violencia política, incluida la que es a nivel económico, hay que abordarlas y no solo desde la institucionalidad y lo normativo.

¿Esto pasaría por una reforma política para democratizar los partidos?

Nosotros tenemos pendiente un ejercicio de reforma política más detallado que lo que se recogió en el Código Electoral, es decir, temas puntuales sobre la conformación y el funcionamiento de los partidos, las posiciones de dirección, liderazgos y el sistema de financiamiento de las campañas políticas.

¿Para que se financien solo con recursos estatales?

No, desde Transparencia hemos sido cuidadosos frente a esos planteamientos de financiación 100% estatal por varias razones. Uno, países que tenían financiamiento 100% estatal se devolvieron al viejo sistema, porque se han dado cuenta que esta es una forma de obligar a que se pase a la opacidad el financiamiento privado y no a prohibir que entren recursos privados. Para nosotros el principio que debe primar es, sobre todo, la transparencia de todos los recursos, ingresos y gastos. Y, en segundo lugar, un principio que tiene que primar en los procesos democráticos es el de la equidad en la contienda. Cuando en la Constitución dice que el Estado va a contribuir a financiar la actividad política y electoral, lo que dice es una manera de garantizar la participación más equitativa. Partiendo de la transparencia y la equidad, lo que creemos es que se necesita ajustar las formas y los topes que se tienen identificados para recibir los recursos públicos y privados, porque, en la práctica, el recurso público, antes de las campañas, es casi que inexistente, no llegan los anticipos. Lo que existe es la reposición de gastos por votos. Y, por el otro lado, el de las fuentes privadas como está la ley en este momento, te permite, por ejemplo, que financies el 100% de tus campañas con tus propios recursos, que para nosotros es un incentivo totalmente perverso y además contribuye a la opacidad en el origen real de los recursos. O sea, es más difícil rastrear el financiamiento de campaña cuando solo se financia con recursos propios. ¿Cuál es el origen de esos recursos, de dónde vienen, qué tan equitativo es con otros candidatos que no tienen todos esos recursos para ponerlos a disposición de su campaña? Y, si los tienen, ¿qué tan peligroso es?, porque si no salen elegidos y terminan poniendo todos sus ahorros y bienes en función de la campaña, ahí hay un riesgo grande. Ese es un tema importante para revisar.

También: ¿Y la financiación para las mujeres?

Ustedes en Transparencia trabajaron otro informe sobre corrupción y género, y hablan de las afectaciones a la participación política de las mujeres por manipulación de la ley. ¿Podemos decir que los partidos son corruptos cuando usan a las mujeres para cumplir con las cuotas o no destinan los recursos para su formación?

Lo que nosotros vemos son muchas prácticas riesgosas que pueden terminar llevando a la corrupción. ¿En qué sentido? La definición de la corrupción es manipular un bien que tienes adjudicado para buscar un beneficio particular por encima del bienestar general. Por ejemplo, un partido sabe que para poder participar en unas elecciones legislativas debe conformar listas con determinada cuota de género y conforma las listas incluyendo mujeres, sin hacerse responsable del proceso de formación de ellas y las instrumentaliza para cumplir con esa cuota. Ahí diríamos que hay un riesgo grande, es una acción que no está siendo congruente con los precedentes de participación, que obviamente está llevando a que a estas mujeres se les empiece un proceso de investigación en el CNE por no cumplir con las normas. En ese momento es cuando uno dice ¿el partido dónde está? ¿por qué las manipuló para que fueran parte de las listas y no las acompañó en su proceso de rendición de cuentas?

¿Qué otras características, que podríamos calificar de prácticas de corrupción, se identifican en los partidos y terminan instrumentalizando a las mujeres?

Nuevamente, a nivel de riesgos de corrupción o de falta de transparencia en el manejo de los recursos, nos llama mucho la atención los gastos que priorizan las organizaciones políticas, porque los porcentajes más altos tienen que ver con gastos de administración, pagar a las personas que trabajan en el día a día. Entendemos que las organizaciones políticas requieren ciertos equipos de funcionamiento, pero uno sí se cuestiona que sean montos tan altos en comparación con el recurso que realmente destinan para fomentar la participación y la inclusión de mujeres, jóvenes y minorías. Nos llama la atención cómo es el funcionamiento del partido y qué es lo que están haciendo con el financiamiento público. Hay un punto que para mí es muy importante y no está en el marco de los informes de los que hablamos y es la política criminal electoral, que está asociada a los delitos electorales y es frente a la falta de transparencia, si se quiere, en la forma de reportar los ingresos y los gastos de las campañas, cuando se incrementa la financiación de privados. Luego está el tema de la entrega de avales. Tendría que abordarse el por qué los partidos terminan acreditando a candidatos que están incurriendo en inhabilidades o con procesos abiertos. O sea, cuál es la seriedad en los procesos de revisión de gastos e ingresos de las campañas. Ahí para nosotros hay unos riesgos muy grandes y el partido tiene un rol fundamental.

En el informe ustedes dejan claro que las mujeres terminan endeudándose más que los hombres para hacer campaña y, efectivamente, resultar electas, ¿qué les preocupa más a ustedes de eso?

Hay dos cosas que nos preocupan y llaman la atención. Es un hecho que el patrón de financiamiento de las campañas en Colombia, seas hombre o mujer, se origina casi en un 100% de recursos privados, ya sea del patrimonio o aporte de personas naturales o jurídicas. Aparte están las fuentes que se puedan conseguir con créditos bancarios y lo que se podría recibir de los anticipos. De todas estas fuentes, por ejemplo, los partidos podrían estar destinando recursos para apoyar a las mujeres, ya sea a través de donaciones o créditos, pero, nuevamente, en la revisión de los 16 partidos que hicimos para los años 2019 y 2020 encontramos que continuamente, con una sola excepción, que es el partido MIRA, había mayor destinación de recursos en montos a hombres que a mujeres, en algunos casos ni siquiera había una sola donación para una candidata. Luego hicimos un ejercicio de revisar per cápita los ingresos que reportan los candidatos versus los elegidos a un mismo cargo, para analizar cómo funcionaba la financiación para hombres y mujeres. Lo que veíamos es que a nivel de los candidatos, en el per cápita, las mujeres recaudaban menos recursos como candidatas, en comparación con los hombres, pero cuando ya tú coges el universo de los elegidos, en promedio, una elegida invirtió casi 20% más de sus recursos en su campaña, en comparación con un hombre elegido. En términos más claros, para las mujeres es mucho más difícil financiar sus campañas, sin embargo, la barrera más grande está en que para salir elegidas tienen que poder invertir muchos más recursos que un candidato hombre.

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