21 May 2022 - 2:00 a. m.

Los rostros afros del Congreso 2022-2026

Aunque el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha terminado los escrutinios del Senado, por ahora se cuentan 18 congresistas pertenecientes a la población afrodescendiente, de quienes se espera tengan una agenda para seguir superando las brechas de esta comunidad históricamente marginalizada.
Natalia Tamayo Gaviria

Natalia Tamayo Gaviria

Periodista Política
La bancada pasará de 10 a 18 congresistas afro, hasta ahora.
La bancada pasará de 10 a 18 congresistas afro, hasta ahora.
Foto: Mauricio Alvarado

Desde hace 20 años, en Colombia se conmemora el Día de la Afrocolombianidad, que recuerda un día como hoy, pero de 1851, cuando se abolió la esclavitud en la entonces República de la Nueva Granada. La ley que proclamó la construcción de una memoria histórica de la población afro del país fue un desarrollo de otras normativas que fueron posibles gracias a la nueva Constitución de 1991. La nueva Carta Política determinó la igualdad de todas las personas, sin distinción de raza, sexo o religión, y declaró la diversidad étnica y multicultural del país.

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A la luz de la nueva Constitución, se han tramitado leyes como la 1482 de 2011, que es la que castiga el racismo y la discriminación; la 70 de 1993, que reconoce a las comunidades negras asentadas en la cuenca del Pacífico, sus derechos colectivos sobre la tierra y su identidad étnica; la 1833 de 2017, que creó la Comisión Legal Afrocolombiana en el Congreso, para discutir temas sobre protección de los derechos de las negritudes, o la 649 de 2001, que crea curules especiales en la Cámara de Representantes para asegurar la participación política de los grupos étnicos, como los indígenas y afros.

Desde entonces la comunidad afrodescendiente del país tiene asegurados dos representantes a la Cámara a través de esas dos curules, a las cuales los consejos comunitarios, y no los partidos, pueden aspirar. Sin embargo, la población negra de Colombia asciende a los 10 millones de personas y la representación de estas termina por desdibujarse en la tarea que recae en solo dos personas. Pese a que en los últimos años se han elegido personas de la comunidad en circunscripciones nacionales de Cámara, como Chocó, Magdalena y Bolívar, donde las negritudes demográficamente son las mayorías con un 85, 71 y 66 % respectivamente, la agenda que traen no necesariamente tiene un enfoque étnico.

El problema, a juicio de Fernando Giraldo y José Daniel López, autores del artículo “Mecanismos de participación política electoral afrodescendiente en Colombia”, es que “en las propuestas de campaña y la trayectoria legislativa de los representantes a la Cámara electos por circunscripciones territoriales se encuentra que los temas étnicos se hallan bastante relegados de sus plataformas políticas e ideológicas”. Esto sin contar el control político-electoral que tienen estructuras políticas tradicionales en los departamentos mencionados, donde ponen a congresistas que su representación, en muchas ocasiones, va en detrimento de los derechos de la población afro.

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Algunas recomendaciones que hacen Giraldo y López, por ejemplo, son incrementar la representación de los afros a través de circunscripciones especiales, pero que tengan asiento en Senado, ya que las curules afros en Cámara son elegidas a escala nacional, lo que hace difícil territorializar el trabajo parlamentario de los electos, y mejorar el sistema de elección de las curules de las negritudes. Para las pasadas elecciones, 48 organizaciones compitieron por esos dos escaños. Del total de votos por el tarjetón afro, el 20 % fue para las organizaciones que resultaron triunfantes, y el 79,5 % se repartió entre las 46 restantes. La cantidad de listas participantes, a juicio de los autores, termina por dispersar la votación y no ayuda a crear estructuras políticas fuertes a largo plazo.

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Pese a las dificultades de la representatividad de la comunidad negra, sí es un hecho que la participación de personas de color en el Congreso ha aumentado y el trabajo, a favor de esta población, se ha canalizado a través de la Comisión Legal Afrocolombiana. Con esta última elección, los congresistas afros pasarán a ocupar de 10 a 18 curules entre Senado y Cámara, contando a los raizales Elizabeth Pay-Jang y Carlos Bryan, a la palenquera Dorina Hernández y a la senadora electa por el Pacto Histórico Isabel Zuleta, que se autoidentifica como negra, aunque hay quienes la cuestionan.

Aún el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha terminado los escrutinios en Senado y, si termina por reconocerle 20 curules al Pacto Histórico, como este alega, una persona más de la población afro tendría representación en el Congreso: Paulino Riascos. Conozca quiénes son, de qué partido y a qué circunscripción pertenecen.

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