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Dentro de los 13 candidatos a la presidencia, existe uno que destaca por ser cantante, escritor y comerciante; también es abogado. Dentro de esta profesión se hizo famoso por defender a figuras como Alex Saab, David Murcia Gúzman o famosas como Natalia Paris. Es crítico de la izquierda, al punto de asegurar en entrevistas que debía “destriparla” y, pese a ser relativamente nuevo en la política, tiene un interés particular en ser presidente de la República. Este es el camino que ha recorrido Abelardo de la Espriella Otero, el aspirante que apunta a convertirse en el outsider de esta elección.
En medio de sus caminatas por Florencia (Italia), ciudad a la que decidió mudarse en 2024 tras alejarse un tiempo del derecho, a De La Espriella empezó a sonarle la idea de lanzarse a la Presidencia de Colombia. Tanto fue su impulso que, incluso tras decir en múltiples ocasiones que no se lanzaría a la política, la narrativa cambió cuando dejó su hogar italiano para volver a su tierra. El 17 de julio de 2025 anunció que quería convertirse en presidente al presentar su comité de firmas ante la Registraduría.
El primer paso para pavimentar el camino a su aspiración a la presidencia fue una extensa campaña de recolección de firmas por su movimiento “Defensores de la Patria”, que entregó a la Registraduría cinco millones de rúbricas en diciembre. Aunque desde agosto ya contaba con el aval del movimiento político “Salvación Nacional”, el candidato tomó las banderas de esta colectividad al punto de apoyar sus listas y cambiar el logotipo para incluir un tigre. Una figura con la que relaciona activamente en su campaña y con la que se identifica el candidato, que en sus eventos y redes sociales se apoda “El tigre”.
El montarse en el barco de Salvación Nacional no solo salvó la personería jurídica de un movimiento revivido por la Corte Constitucional, sino que estableció una lista al Senado y la Cámara que muestra parte de la fuerza electoral de De La Espriella ad portas de la primera vuelta. Entre los nuevos congresistas que rodean al abogado están su jefe de debate, Enrique Gómez, o activistas religiosas como Sara Castellanos y Carol Borda.
Estas dos últimas muestran el poder que tiene la fe en sus filas. En un intento de capitalizar los sectores cristianos a su alrededor, trajo varios pastores que lo acompañan, entre los que están los pastores Jaime Andrés Beltrán, exalcalde y gerente regional de la campaña, o el John Milton Rodríguez, excandidato presidencial en 2022.
Aunque la figura de De La Espriella no se construyó de un día a otro, ha sido uno de los abogados más controvertidos de los últimos tiempos del país, algo que le dio los reflectores para hoy convertirse en uno de los punteros por la presidencia. Pese a nacer en Bogotá hace 47 años, sus raíces están en Montería, ciudad a la que sus padres se mudaron cuando él solo tenía dos años de edad; por eso su identidad costeña se convirtió en un eje dentro de su personalidad y su campaña. Sus padres son María Eugenia Otero Aldana y Abelardo de la Espriella Juris; quien tuvo una carrera política en Córdoba como diputado, candidato a la gobernación y magistrado del Tribunal Contencioso Administrativo.
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A pesar de vivir su juventud en “Perla del Sinú”, De La Espriella Otero volvió a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad Sergio Arboleda, para luego hacer una maestría en Derecho en la misma alma mater. Sus inicios como litigante fueron en su propia firma de abogados, “De La Espriella Lawyers”, que fundó en 2002 con apenas COP 500.000 de la época y la que ahora acumula activos por más de COP 39.000 millones. En el 2004, a sus 26 años creó la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz) que defendía el acuerdo de Ralito entre el Gobierno del entonces presidente Uribe y los paramilitares para su desmovilización; en este diálogo, De La Espriella fue miembro de la sociedad civil acompañante.
Fipaz promovía foros en universidades con paramilitares desmovilizados como Iván Roberto Duque, exjefe político del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); además, impulsó un referendo para prohibir la extradición en Colombia.
Durante el escándalo de la parapolítica, en el que parlamentarios establecieron alianzas con las AUC para obtener apoyo electoral, el abogado representó a los congresistas Rocío Arias, Eleonora Pineda, Dieb Maloof y Jorge Caballero; en todos estos casos sus clientes fueron condenados por la Corte Suprema. Su única victoria en estos casos la logró con el representante José de los Santos Negrete.
Y obtuvo el reflector en su trabajo como abogado tras defender durante un par de meses a David Murcia Guzmán, creador de la pirámide DMG que estafó a cerca de 214.000 ahorradores. La defensa a Murcia terminó tras su captura en Panamá el 19 de noviembre del 2008; según De La Espriella, dejó de representarlo por diferencias con su cliente porque este no aceptó el acuerdo de sometimiento y tras conocer la doble contabilidad que manejaban en la compañía. De hecho, el pasado 11 de febrero de 2026, Murcia denunció disciplinariamente ante la Comisión Seccional de Disciplina Judicial a De La Espriella por supuesta violación de deberes profesionales y la no devolución de COP 5.000 millones que le otorgó al litigante durante su proceso. El abogado dice que este caso es un “montaje” que busca golpear su campaña.
Otro caso que lo puso en la palestra pública fue su defensa al empresario barranquillero Alex Saab, quien estuvo preso en Estados Unidos y fue liberado en Venezuela durante un cambio de prisioneros entre ambas naciones. De La Espriella defendió al señalado testaferro de Nicolás Maduro desde 2015 en casos por lavado de activos y enriquecimiento ilícito ligados a sus empresas en Colombia. Según el abogado, dejó de representar a Saab en julio de 2019 cuando conoció su relación con el abdicado dictador y Estados Unidos incluyó a su cliente en la lista Ofac, debido a sus alianzas con miembros del régimen para dirigir una red de corrupción a gran escala.
“Es un gran abogado y amigo”, fue la descripción de Saab sobre el penalista en una entrevista con El Espectador en abril de 2021, cuando se encontraba detenido en Cabo Verde a la espera de ser extraditado a Miami. “Simplemente ejerció como mi abogado durante unos años y dejó de serlo hace un par de años. Sigue siendo mi amigo y las diferencias políticas no tienen nada que ver con el ejercicio de su profesión”, manifestó.
En la política colombiana se ha llenado de conocidos tras defenderlos en varios juicios. El expresidente Álvaro Uribe Vélez fue uno de sus principales clientes. Lo representó en casos de vulneración al buen nombre al presentar tutelas a su nombre en pleitos con Daniel Mendoza Leal, creador de la serie Matarife, el activista Beto Coral y durante un proceso de conciliación contra el senador Alex Flórez del Pacto Histórico.
Entre los políticos que defendió se encuentra la exgobernadora de La Guajira, Oneida Pinto, con quien perdió un caso de pérdida de investidura ante el Consejo de Estado. Se suma Dilian Francisca Toro, entonces candidata a la Gobernación del Valle, a quien defendió de señalamientos sobre supuestas irregularidades en el sector salud en 2015. En medio del gobierno de Iván Duque, lo contrataron para defender la empresa colombo-venezolana Monómeros.
También fue apoderado del concuñado Gustavo Petro, Carlos Gutiérrez. En ese momento, De La Espriella aseguraba que el ahora presidente y entonces alcalde de Bogotá era “un hombre honesto, que ha desenmascarado y perseguido las mafias del distrito”.
De La Espriella también hizo parte de la defensa en casos de suma importancia con respecto a la violencia contra las mujeres. El primero de ellos fue en mayo de 2012, cuando asumió la representación de la familia de Rosa Elvira Cely, la comerciante asesinada por su compañero de estudio, Javier Velasco. El ahora aspirante a la presidencia promovió en el Congreso la aprobación de una ley que hoy tipifica el feminicidio como un delito autónomo en Colombia. El segundo fue en 2014, cuando asumió la defensa de Natalia Ponce de León, quien sufrió un brutal ataque con ácido por parte de Jonathan Vega.
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Su enlace con figuras políticas también proviene de su esposa Ana Lucía Pineda. A ella la conoció en Montería cuando eran pequeños, pero entablaron una relación cuando ambos se encontraban en Bogotá. Según De La Espriella, a su esposa la conoce desde que ella tenía cinco años y él rondaba los 15, justo en el momento en que el abogado dejó su natal Montería para vivir en Bogotá. En 2007, ambos se encontraron en la capital cuando ella acudió con su familia a su despacho “De La Espriella Lawyers”. Allí la invitó a su cumpleaños número 29 para solo pasar para celebrar esa fecha solo con ella; por lo que inventó a sus cercanos que en esa fecha se iría a Miami.
“Al mes y medio de novios le pedí que se casara conmigo y al año nos casamos. Eso fue flechazo total”, recordó De La Espriella.
Ana Lucía se ha convertido en una nueva figura pública dentro de su campaña, apareciendo en eventos públicos y en las giras por todas las regiones. La familia de Pineda tuvo cercanía con el Gobierno de Iván Duque, pues su madre, Regina Victoria Aruachan Dahl, fue nombrada en 2019 como primera secretaria de relaciones exteriores en el consulado de Colombia en Miami y duró en el cargo hasta noviembre de 2022, en una época en que De la Espriella Pineda vivía allí con su familia, donde tiene varios negocios.
Además de su fundación y su firma de abogados, De La Espriella cuenta con varias empresas. Algunas de sus corporaciones son De la Espriella App, que presta servicios jurídicos a través de plataformas digitales; De la Espriella Style para sus prendas de vestir; Dominio De la Espriella, fue creado para producir y comercializar su vino Fratellone y el Ron Defensor; Mediterráneo Corp, encargada de obras de ingeniería civil; así como Northwest y Consenza, que se dedica a actividades inmobiliarias.
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Desde que inscribió su candidatura, su nombre cogió fuerza en las encuestas, al punto de ubicarlo en el segundo lugar en la mayoría de las mediciones. Semanas después de las elecciones del 8 de marzo, De La Espriella fortaleció una imagen de outsider, al punto de negar los apoyos de los partidos tradicionales. Su campaña la integran varios políticos de estas colectividades, como la representante Lina Garrido en Cambio Radical o Mauricio Gómez Amín en el liberalismo. Aunque el partido evangélico Colombia Justas Libres decidió apoyarlo de forma unilateral.
A estas movidas se suma el llamar al académico José Manuel Restrepo como su fórmula vicepresidencial, que venía desempeñándose como el rector de la Universidad EIA y fue exministro de Hacienda y Comercio durante el Gobierno de Iván Duque. Antes de ofrecerle ser su llave presidencial, ambos se vieron solo en tres ocasiones. La primera de ellas fue en una marcha en homenaje a Miguel Uribe Turbay; la segunda en un evento para hablar de algunos temas económicos y la tercera fue una cena en Barranquilla donde le ofreció acompañarlo en la carrera por la Casa de Nariño.
Su llave ha sido clave en la construcción de sus principales propuestas para “reconstruir la patria milagro”, como ha bautizado el pilar que recoge sus propuestas de seguridad, orden económico, recuperación del sistema de salud y reactivación de explotación de hidrocarburos.
En una entrevista reciente con Vicky Dávila en Semana, De la Espriella se describió como “el Uribe costeño” y afirmó que quien lo inspiró a lanzarse a la política fue el propio expresidente, a cuyo lado dice haber estado “años defendiéndolo”. A pesar de ello, el camino del candidato por un lugar en la primera vuelta se construye a partir de una Guerra Fría con la aspirante del uribismo, Paloma Valencia, para lograr los votos del centro y la derecha, sumar apoyos que van desde transportadores hasta comunidades de fe en un afán por catapultar su imagen de outsider y sumar puntos para convertirse en el favorito para llegar a la Casa de Nariño.
En medio de los ataques por parte de simpatizantes de la campaña de De la Espriella hacia Paloma Valencia, el expresidente Álvaro Uribe salió en defensa de la candidata de su partido y pidió respeto entre ambas campañas al mencionar que “el doctor Abelardo se refiere bien a mí, pero su misma campaña u él maltrata a Paloma o las personas que la acompañan”. Frente a esto, el aspirante por Defensores de la Patria aseguró que “los padres también se equivocan y pueden ser tremendamente injustos en ciertas ocasiones”.
A través de un pasado en el derecho y un presente en la política, Abelardo De la Espriella construye su camino hacia la presidencia en una elección polarizada en una narrativa de outsider político, aliado con sectores cristianos e influenciadores a su merced, en un intento de llenar el espacio que deja el no tener partidos tradicionales, impulsando su campaña para convertirse en el elegido de la derecha para la segunda vuelta.
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