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Las elecciones al Congreso se acercan. Para el próximo 8 de marzo, El Espectador está realizando un mapeo político sobre los hilos que está moviendo el poder regional para asegurarse puestos en el Legislativo. En el primer capítulo se hablará de Antioquia, Caldas y Risaralda, y las estructuras políticas detrás de los números que verá la ciudadanía en el tarjetón.
Vea el video completo:
El lema “vote por Uribe y los de Uribe” puede dar pistas de por dónde comienza este mapeo: la cuna del uribismo, el departamento antioqueño. Allí se empieza por el único expresidente paisa vivo y muy vivo en el campo político: Álvaro Uribe Vélez. El líder del Centro Democrático ha acogido bajo su ala a varias figuras que están en cargos altos en esa región.
Ya tiene al gobernador Andrés Julián Rendón y aunque no tiene la Alcaldía de Medellín a nombre propio, pues allí está Federico Gutiérrez, sí hay una línea marcada de oposición al gobierno del presidente Gustavo Petro en ese departamento. Pero esa alianza se está sacando los dientes para ver quién se queda con la mayoría en el Congreso, porque el movimiento de “Fico” armó “rancho aparte” y eso preocupa al Centro Democrático.
Por ejemplo, el senador Andrés Guerra pasó, en menos de un año, a estar en el Senado a ser precandidato presidencial a ser la cabeza de la lista a la Cámara. Hay quienes lo ven como castigo, pero la tesis que también se mueve en esos círculos es que es la primera línea de combate contra la posibilidad de que Creemos, de “Fico” Gutiérrez, les quite curules en la Cámara.
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Y en el Senado, el Centro Democrático espera sumar más votos con una lista cerrada. Pero del lado del ring que supervisa Creemos están figuras como la hermana del alcalde, Juliana Gutiérrez Zuluaga, así como exsecretarios de la actual Alcaldía.
El uribismo también tiene viejos conocidos que se disputan con ellos en las urnas. La familia Gaviria tiene cuota propia con Sofía Gaviria (exembajadora de Iván Duque y exsenadora del Partido Liberal) como la cabeza de lista del Partido Oxígeno, de Ingrid Betancourt. Y el exgobernador Aníbal Gaviria es precandidato presidencial en la misma consulta en la que actualmente está Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático. Los hermanos vienen de las toldas rojas, ¿pero eso cuándo ha sido impedimento para apoyar el uribismo?
O, si se ve de otra forma, al gobierno Petro. El exsenador Julián Bedoya, que si bien está lejos de los reflectores y metido en una investigación en la Corte Suprema y en la Procuraduría por un título falso de abogado —en las que ha insistido en su inocencia—, tiene lo propio.
¿Cómo explicar sus movimientos? El 20 de julio de 2024, hubo en ese momento mucho ruido alrededor de unas “damas rojas”, que hacían parte del grupo de liberales que, contra los mandatos de su líder, César Gaviria, seguían apoyando firmemente al “Gobierno del cambio”. Una de ellas, María Eugenia Lopera, va a dar el salto de la Cámara al Senado. La representante de Antioquia está en la lista Liberal y tiene como fórmula a Diver Ney Franco —asesor legislativo tanto de Bedoya como Lopera— Tejada para que ocupe su puesto en la Cámara. Allí también llega Néstor David Restrepo Bonnett, otro viejo conocido de Bedoya, y además, de otra figura importante en ese mismo departamento: Luis Pérez, de quien fue secretario de Educación.
Bedoya también está jugando a mediano plazo, pues tiene candidato a la Presidencia: Roy Barreras. Con él, el candidato de la consulta del Frente por la Vida sumó a su caudal político el guiño de una maquinaria potente en la meca del uribismo.
Gracias a la fuerza liberal mayoritaria de Antioquia por su decisión de respaldar mi candidatura en la consulta del 8 de marzo.
— Roy Barreras (@RoyBarreras) January 17, 2026
El liberalismo popular ha sido el progresismo desde el siglo XIX.
Es el que liberó a los esclavos, el que defendió a los campesinos y a los artesanos,… pic.twitter.com/yIzSuDQ05P
Los conservadores también entraron a jugar. Hay un “reencauchado” que no ha dejado los titulares en este tiempo. Es Juan Diego Gómez, acusado por la Fiscalía de estafa agravada, caso en el que ha negado haber hecho cualquier tipo de negocio de este calibre, y quien tiene una indagación en la Corte Suprema por su presunta participación en el caso de “Papá Pitufo” en la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa). El exsenador vuelve y baja a Nicolás Albeiro Echeverry del Senado para que sea su fórmula en Cámara.
Carlos Andrés Trujillo, salpicado en el escándalo del saqueo a la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres (Ungrd) en el que ha negado tener nada ver, se baja de su curul. Y para calentar ese puesto va a subir Daniel Restrepo Carmona, actual representante, y llegará a la Cámara, si todo sale bien, Jaime Cano, exdiputado de Antioquia.
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Germán Blanco, quien ya lleva 16 años en el Congreso, suma a su equipo a Juan Camilo Callejas Tamayo, exconcejal, exdiputado y asesor del mismo Blanco. El senador llegó a su curul con alianzas con los Suárez Mira, una familia cuyo líder fue Óscar Suárez Mira, que ha tenido que responder por presuntos nexos con paramilitares y enriquecimiento ilícito. Sin embargo, según le dijo a El Espectador el mismo Blanco, ese lazo se rompió hace algunos años y ahora el congresista cuenta con un movimiento propio, Consenso.
“Ese movimiento lo tengo todavía y hoy hay por lo menos 160 concejales. Tenemos un número muy importante de alcaldes, 14 o 15 alcaldes conservadores, de conservadores con sentido social. O sea, yo he pertenecido a tres situaciones en la política: una con Fabio Valencia, otra con Oscar Suárez, y la de Germán Blanco con un movimiento independiente, un matiz independiente y autónomo hace ocho años”, aseguró en entrevista con este diario.
¿Cómo se mueven las cosas en Caldas?
El panorama en Caldas está muy en la línea uribista, pero hay otro nombre que ya acumuló bastante poder. Allá el Partido de la U pegó duro y en todo eso, un apellido ha pesado más que el resto: Lizcano. Primero vino Óscar Tulio, excongresista, exdiputado y exconcejal secuestrado por las Farc a inicios de este siglo. Su hijo es actualmente la cara de esa familia que ya llegó a la Casa de Nariño por alianzas, pero él quiere ser presidente: Mauricio Lizcano.
Primero apoyó a Uribe, e hizo parte de ese partido (La U) hasta 2018, como congresista. Se salió de La U en 2022 y formó Gente en Movimiento. Tuvo un éxito envidiable para muchos: consiguió escaños en el Concejo de Manizales y se alió con Cambio Radical y MIRA para la Asamblea de Caldas. Logró alcaldías, la Gobernación y altos cargos en hospitales públicos. Sí, le quitaron la personería jurídica, pero “lo que no mata a la estructura política, la hace más fuerte”.
¡Seguimos creciendo! Agradezco al partido ASI (@PartidoASI_) por el coaval y su gran respaldo a este proyecto presidencial, de igual forma a la senadora @berenicebedoya1. Esta alianza fortalece un camino de unidad y construcción colectiva de cara a 2026.
— Mauricio Lizcano (@MauricioLizcano) January 21, 2026
Con el apoyo de una… pic.twitter.com/zO7qPWd8xE
Allí entra ASI de Berenice Bedoya, de los nombres salpicados en el escándalo de la UNGRD y por cuotas políticas en el Fondo Adaptación, que en ambos casos ha negado tener algo que ver. No solo acogió a Lizcano y le dio su aval a la Presidencia, también a sus candidatos al Congreso. Le dio el guiño al representante Wilder Escobar para que dé el salto al Senado. El congresista está entre los legisladores que la Fiscalía pidió a la Corte Suprema investigar por el presunto caso de corrupción en el Invías. Escobar siempre ha negado cualquier tipo de implicación.
Otro de esos apellidos antes poderosos eran los Castaño, una fuerza liberal que hoy ya no lo es, y tiene únicamente a Octavio Cardona en el Congreso. Pero tiene un viejo conocido que hoy milita en las filas del Centro Democrático: Camilo Gaviria. Es el hijo de la juntanza entre Adriana Gutiérrez, jefa del Centro Democrático en esa región, y Fortunato Gaviria, primo, además de César Gaviria. Con él, el uribismo busca recuperar espacio.
Los nombres que buscan posicionarse en Risaralda
Para hablar de Risaralda, habría que hablar del expresidente César Gaviria y su partido. El liberalismo es, como le han dicho a reporteros de El Espectador, un partido casi seguro entre las curules de esa circunscripción en la Cámara. Están empoderados con esa victoria de Juan Diego Patiño en la Gobernación y su padre, Diego Patiño Amariles, está en el Congreso como representante y ahora es la cuota pereirana al Senado. Su fórmula es José Fredy Arias Herrera, en fotos con el excontralor y actual candidato presidencial, Felipe Córdoba.
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En La U tratan de hacer lo mismo. Mauricio Salazar Peláez, quien pasó por el Partido Conservador antes de convertirse en alcalde de Pereira, quiere poner nombres propios. Su esposa, María Irma Noreña, una cara conocida para cualquiera que haya recibido el recibo del agua en Pereira en los últimos meses, es la número 99 de la lista al Senado y su fórmula a la Cámara es Franyela Bermúdez Serna, que es, según dicen ellos mismos, prácticamente familia. Los Mehreg también tienen cuota propia: Claudia Juliana Enciso Montes es la #101 a la Cámara y es excuñada del actual senador Samy Mehreg, quien no se va a volver a lanzar.
Nombre va, nombre viene. Al final, en la política, todos y todo se conoce. El tiempo sigue corriendo para las elecciones, y no es el juego de sillas musicales, pero aquí nadie quiere quedarse por fuera.
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