28 Apr 2021 - 2:00 a. m.

Hacia una flexibilidad de las misiones estratégicas

Se requieren reformas en la Fuerza Pública para que apoye de manera adecuada a las instituciones estatales, con el fin de que el Estado pueda controlar el territorio nacional de manera legítima. Aquí una propuesta.

Especial para El Espectador

La historia de la humanidad ha estado atravesada por conflictos armados que dieron origen a organizaciones militares. Tales conflictos han sido provocados por relaciones políticas (desigualdades de poder) inherentes a los vínculos sociales. Los diez siglos de la Edad Media comenzaron con el fin del Imperio Romano y terminaron con el “descubrimiento” de América. Estos procesos ocurrieron bajo la dominación masculina frente a la subordinación femenina.

El eje geográfico de estos acontecimientos fue Europa, con ejércitos diseñados por organizaciones sociales surgidas de grupos étnicos, regiones con culturas diferenciadas y otras características. El advenimiento de religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo o islam) estimuló los conflictos bélicos. El más emblemático fue quizá la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), ocurrida en Europa Central. Esta guerra finalizó con la paz de Westfalia, cuyas principales consecuencias fueron la creación del primer sistema internacional, el debilitamiento de las guerras de religión y el inicio de un largo y complejo proceso de decantación de los Estados nacionales, estimulado por la expansión de relaciones capitalistas.

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