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21 Mar 2021 - 2:00 a. m.

La organización política de las mujeres en Colombia

Este año, el movimiento feminista Estamos Listas anunció que participaría de las elecciones a Congreso y Presidencia. Que por primera vez se hable de la incursión de organizaciones políticas de mujeres en lo nacional remite a historias y luchas.
La Unión de Ciudadanas de Colombia es, quizá, esa primera experiencia en el que las mujeres se agruparon con propósitos políticos para demandar, de forma estructurada y estratégica, el sufragio femenino.
La Unión de Ciudadanas de Colombia es, quizá, esa primera experiencia en el que las mujeres se agruparon con propósitos políticos para demandar, de forma estructurada y estratégica, el sufragio femenino.
Foto: Ponomariova_Maria

Hace 10 años, Michelle Bachelet, cuando ya había hecho historia en su país convirtiéndose en la primera mujer presidenta de Chile, dijo en su discurso, como directora ejecutiva de ONU Mujeres, para los Premios Making a Difference for Women, que “cuando una mujer ingresa a la política, ella cambia, pero cuando muchas mujeres ingresan, la política cambia”. El año pasado, los y las chilenas salieron a las calles, pese a la pandemia, a demandar la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la Carta Política heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.

Además del “Apruebo”, como llamaron el día de la votación, también la ciudadanía demandó que dicho proceso fuera paritario. Algo de la política chilena, como lo antecedió Bachelet, va a cambiar porque más mujeres participarán del nuevo pacto social y político que creará un futuro más digno, igualitario y justo para todos y todas.

El próximo año en Colombia están programados los comicios a Congreso y Presidencia, y antes de que comenzara formalmente el calendario electoral, una decisión de un movimiento de mujeres dio luz para ver que algo también puede cambiar acá. Estamos Listas, que nació en Medellín, una ciudad encerrada por sus montañas y sus tradiciones y su mirada conservadora de la vida, que ganó una curul en el Concejo como una nueva apuesta política, anunció su ampliación a escala nacional, con miras a llegar al Capitolio y lograr personería jurídica, así como apoyar una fórmula presidencial feminista.

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Esta determinación se suma a que, por primera vez, después de años de intentos, el Congreso aprobó que las listas a las corporaciones públicas sean paritarias, por lo que en 2022 se esperan más mujeres candidatas y más mujeres electas.

Que por primera vez un movimiento político solo de mujeres se lance a un certamen nacional es la muestra de que años antes otras, muchas, abrieron camino para hablar de esta posibilidad. “El aporte que nosotras estamos haciendo es para lograr acceder al poder de forma colectiva”, comentó la concejala de Estamos Listas, Dora Saldarriaga.

Para Olga Amparo Sánchez, de la Casa de la Mujer, Estamos Listas es ese otro paso que faltaba por dar en cuanto a la participación política de las mujeres. “Las mujeres ya obtuvimos individualmente el poder político, no hablo de todas, pero sí de muchas que han llegado a cargos de poder y de representación. Ahora estamos abonando en lo cualitativo para construirnos como poder político colectivo”.

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Sin embargo, esa colectividad viene tejiéndose de años atrás, con organización política de mujeres, con incidencia en las instituciones para lograr los derechos que hoy gozan. La Unión de Ciudadanas de Colombia es quizás esa primera experiencia en la que las mujeres se agruparon con propósitos políticos para demandar, de forma estructurada y estratégica, el sufragio femenino. Esta organización, creada antes de 1954, cuando se convocó la Asamblea Nacional Constituyente que les otorgó el voto a las colombianas, aún vive y trabaja por la formación política de mujeres.

“Ellas tenían una vocación de poder, no en la clave de competencia política”, precisa Sánchez, trayendo como ejemplo a Rosita Turizo y María Teresa Arizabaleta, ambas promotoras e impulsoras del sufragismo. Arizabaleta fue una de las feministas que, como Matilde Espinosa, habló de un partido de la mujer. “Espinosa planteaba la idea de una tercera fuerza conformada solo por mujeres, pero esa idea no trascendió y antes fue desacreditada”, recuerda la socióloga Norma Villarreal.

María Teresa, que ahora tiene 86 años y sigue presidiendo en Cali la Unión de Ciudadanas, no ha desistido de su propuesta, que para ella se ha convertido en una misión de vida. “Yo se lo planteaba mucho a Esmeralda Arboleda, pero ella era muy liberal y no estaba dispuesta a dejar su partido. Al igual que Josefina Valencia con los conservadores. Un partido de la mujer haría presión en las otras organizaciones políticas para que entiendan la importancia de que estemos ejerciendo el poder”.

En el proceso constituyente del 91, por primera vez las mujeres decidieron participar del proceso electoral con la lista “Mujer vota por ti mujer”. “Decidimos irnos solas, con nuestra propia agenda, porque los partidos no la tienen como prioridad, recogimos firmas y no sacamos los suficientes votos”, recuerda Olga Amparo Sánchez sobre el proceso que abrió las puertas a más intentos por acceder al poder, especialmente desde lo local.

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Así nació Mujeres 2000, iniciativa de Sisma Mujeres para preparar políticamente a candidatas para las elecciones regionales de 1997. Desde dos años antes formaron a integrantes de organizaciones como la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia (Anmucic) y la que reúne a los jardines infantiles y de madres comunitarias de Bogotá. “La conformación como tal de movimiento político se fue proyectando en el camino, cuando hubo una decisión de conformarnos jurídicamente. No solo fue algo animado por una voluntad, sino que fue algo formal”, recordó Claudia Mejía, quien fue la cabeza del proyecto.

Aunque las expectativas fueron muchas, y más cuando se reconocía que poco entendían la dinámica política y electoral del país, este proceso significó, de acuerdo con Claudia, la oportunidad para reconocer el liderazgo de las mujeres en este sector, fortalecerlo y potenciarlo. “Ese era el reto que nos interesaba”, agregó. Después de 22 años, también desde lo local, mujeres diversas de Medellín reconstruyeron el camino trazado para volver a intentarlo. Con 28.000 votos, obtuvieron una curul en el Concejo que, pese a estar encabezada a título personal por Dora Saldarriaga, se ha convertido en la concejalía colectiva.

Esa experiencia local por fin se amplía a lo nacional, con aspiración y vocación al Congreso y, tal vez, nada está escrito, a la Presidencia. “Nuestra forma de hacer política, que es pensada de forma independiente y no solo para las mujeres, sino para la sociedad, no es teoría, es una realidad que fue apoyada en Medellín y sabemos que también será respaldada por todo el país”, auguró Saldarriaga.

Hace cinco o diez años era impensable informar que un movimiento político de mujeres iba a competir por el poder con partidos tradicionales. Hoy en día, la suma de individualidades feministas ha animado a muchas a pensar en un nosotras, en un podemos, en una realidad.

Vea Mujeres en la política: una lucha que no cesa en Colombia

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